Cartas al Director

Familiarismo, o el privilegio de cuestionarlo

Familia referencial

SEÑOR DIRECTOR:

Yanira Zúñiga (en su columna del miércoles) acusa de “familiarismo” a quienes atribuyen a la familia un rol central en el bienestar de las personas, por temor a que ese diagnóstico sirva para vaciar la política social. El punto no es nuevo, pero omite lo que la evidencia empírica viene confirmando desde hace más de tres décadas: crecer con ambos padres en el hogar predice mejores resultados educativos, económicos y socioemocionales, incluso controlando por ingreso.

Lo que Zúñiga omite es el sesgo de clase que hoy conlleva sostener esa posición. Vivir con dos padres es cada vez más un privilegio de los sectores acomodados, mientras la familia monoparental se concentra en los hogares populares. La brecha estructural, entonces, no la crea quien defiende el valor de la familia. La agrava quien, desde una posición de privilegio, puede relativizar ese valor y compensar sus costos con recursos privados. Quien no puede pagar esa compensación –la mayoría– queda atrás.

Lo ideológico no es reconocer el peso de la familia en las trayectorias vitales, es negar las consecuencias distributivas de su debilitamiento.

Emilia García

IdeaPaís

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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