La escuela no puede sola
SEÑOR DIRECTOR:
Cada marzo se multiplican los buenos deseos para el inicio del año escolar. Sin embargo, sabemos que en 2026 habrá conflictos, tensiones e imprevistos. La pregunta no es si ocurrirán, sino cómo los enfrentaremos. Y esa respuesta no puede recaer únicamente en los establecimientos educacionales. Hoy a las escuelas se les exige responder a brechas sociales, hechos de violencia y problemas de salud mental. No podemos pedirles que resuelvan, por sí solas, desafíos estructurales que como sociedad no hemos abordado con coherencia.
Las familias y comunidades cumplen un rol insustituible: asegurar la asistencia desde el primer día, modelar el buen trato y resolver sus conflictos con respeto. La convivencia no se enseña solo en el aula; se aprende también en la casa, en la micro y en el barrio. El Estado debe articular respuestas más allá del Ministerio de Educación. Las carteras de Seguridad, Salud, Desarrollo Social y otros tienen que coordinarse para garantizar entornos protegidos y priorizar, incluso presupuestariamente, a la niñez. La sociedad civil y el sector privado también deben actuar con coherencia respecto del bienestar infantil.
Podemos construir juntos las condiciones para que niños y niñas se desarrollen integralmente en entornos seguros y propicios para el aprendizaje. Si aspiramos a cambios duraderos no podemos dejar a los colegios solos. La colaboración transversal por la infancia no es opcional: es indispensable.
Ingrid Olea Sepúlveda
Directora ejecutiva de Educación 2020
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