Vocerías ministeriales: coordinación y certezas

SEÑOR DIRECTOR:
A raíz de las descoordinaciones que hemos presenciado en las vocerías ministeriales durante los últimos días, vale la pena recordar que los ministros de Estado son colaboradores directos e inmediatos del Presidente, tal como establece la Constitución. Por ello, cuando un ministro se pronuncia públicamente, representa al Presidente y al gobierno, no es una opinión meramente personal.
En un gobierno cuyo mandatario se ha caracterizado por un discurso ponderado y ajustado a los hechos que le competen, resulta complejo cuando las vocerías ministeriales se apartan del modelo comunicacional previamente definido.
Existe una regla básica que, especialmente en carteras sensibles, debiera respetarse: las opiniones políticas corresponden al ministro del Interior; las legislativas, al ministro secretario general de la Presidencia; las económicas, al ministro de Hacienda; las relativas a Defensa y las Fuerzas Armadas, al ministro de esa cartera; y las vinculadas a relaciones internacionales, al canciller y al Presidente. Los demás ministros debieran referirse a materias propias de sus carteras, salvo instrucción expresa.
Este diseño permite mantener la coherencia del discurso gubernamental y entregar certezas a la ciudadanía. Las declaraciones de un ministro tienen impacto político, social y económico y, por su investidura, pueden generar expectativas que influyen en las decisiones y conductas de actores nacionales e internacionales. La coordinación comunicacional es, por tanto, fundamental para una buena gestión, entregar certezas y evitar explicaciones innecesarias por opiniones que no han sido consensuadas.
Santiago González Larraín
Ex ministro de Minería y rector U. Central
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