Arctic Monkeys: cancionero de excelencia

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Arctic Monkeys se presenta en el escenario Vtr durante la realización del Festival Lollapalooza Chile 2019 en Santiago, Chile, Marzo 31, 2019. Carlos Muller / LollapaloozaCL Arctic Monkeys one Pilots performs during the third day of Lollapalooza Ch...

El concierto que cerró la edición 2019 de Lollapalooza mostró a los ingleses en gran forma, quienes presentaron un set que equilibró sus ambiciones musicales, con su propia historia como una banda de rock del nuevo mileno.


Cuando el tramo final de la jornada dominical de Lollapalooza ofreció una selección de solistas de variados registros como Sam Smith, Ana Tijoux, Macklemore y St.Vincent el show de Arctic Monkeys aparecía casi como una rareza. Como un resabio de aquella época en que aparecieron bandas que revitalizaron el lenguaje del rock con su revisión a los orígenes como música de baile. Pero en esta ocasión, los ingleses demostraron que a estas alturas superaron ese techo y hoy por hoy tienen una obra sólida que se sostiene por méritos propios.

Como si fuera una escena de un descarte de Twin Peaks, la iluminación rojiza y misteriosa ofreció un marco para la entrada con un doblete para golpear a la audiencia: "Do I wanna know?" y "Brainstorm", que luego dieron paso a una revisión de éxitos para el deleite del público que a esa hora llenó la explanada del Parque O'Higgins.

No faltaron los temas que nos recordaron el repertorio más antiguo e intenso del conjunto: "I bet you look good on the dancefloor", "Teddy Picker" y "Libray Pictures", el que alternaron con las composiciones de ese gran disco con guiños a la música negra que es AM, como "Why'd You Only Call Me When You're High?".

En vivo el grupo se sostiene sobre dos ejes: uno es el cantante Alex Turner, quien con peinado de los 50', traje y lentes oscuros, atrae la atención del espectáculo sobre sus hombros con sus interpretaciones vocales muy expresivas y cada vez más dolientes. Ello lo hace protagonista de la sección más calma del show en que el grupo indaga sobre los temas de Tranquility Base Hotel & Casino. Ahí, como un crooner indie, Turner prescinde de tocar un instrumento y se lanza a cantar como si estuviera en un bar.

El vocalista ha contado cómo cambiar el punto de partida de la composición, hacia los teclados, lo llevaron a esas grandes canciones que son "Star Treatment", "Four Out of Five" y "One Point Perspective", las que marcan la parte más serena del show, recibida con algo de indiferencia por parte del respetable, menos paciente a la hora de ser desafiado a escuchar.

El otro puntal es el baterista Matt Helders. En una banda de rock, tener un buen músico a cargo de las baquetas es como tener a un gran arquero en un equipo de fútbol. Con su potencia y su habilidad para sacar sonido a su kit Premier, el percusionista es clave para marcar los diferentes tiempos del concierto y el diseño sonoro del grupo.

Ya con menos gente, la sección final terminó con una vuelta al cancionero más explosivo con "Arabella" y "R U Mine?". Los de Sheffield mostraron un camino para comprender la supervivencia a una era en que el pop y los ritmos urbanos se imponen: un repertorio que invite al oyente, pero que también respete su propia inquietud creativa.

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