Vagos contra el sistema, el dinero y Disney

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La película animada Homeless llega a salas con una sátira que apunta a la histórica compañía.


Hinchado de orgullo, el líder de un campamento exclama al comienzo: "Somos vagabundos, no unos cerdos capitalistas". De la proclama el hombre pasa rápidamente a la acción, cuando todo el dinero virtual del mundo desaparece, el caos social se desata y, básicamente, el sistema del que se han marginado -todos parecen estar ahí por opción propia- entra en crisis total.

El apocalipsis llega en plena Navidad y el mundo encuentra como héroes inesperados a ese grupo de vagos, los protagonistas de Homeless, cinta que en hora y media se ríe y mira con agudeza el mundo actual. "Hay una regla con que nosotros trabajamos y con eso la historia abre: la película no discrimina, sino que ofende a todos por igual. No tiene un color político ni tendencia ideológica de ningún tipo", dice José Ignacio Navarro, uno de los tres directores y guionistas de la cinta que se estrena el jueves 29, al alero de su productora Lunes y Fábula, en su debut con un largometraje animado.

La dosis ácida del relato ya estaba en la serie del mismo nombre, que La Red emitió en 2015 en la franja de medianoche. El cineasta define a la cinta como un spin-off de esa producción: ocupa buena parte de sus personajes y ajusta algunas piezas, como que ahora es más ambiguo el lugar donde transcurre la historia (a unos pasos están la ONU y es Navidad pero está soleado). Y si la serie se tomaba las libertades de un contenido para adultos, la película podría ser para mayores de 14. "Tenía mucho humor escatológico y lo tratamos de sacar. Entendemos que eso segmenta demasiado la audiencia. La película es un poquito más liviana en ese sentido", agrega sobre el filme estrenado en junio en el festival de Annecy (Francia), el más prestigioso de la animación, donde agotó sus funciones y despertó elogios. Donde no hay muchos puntos medios es en el retrato que hace del villano de la historia: Waldo Alegría, su fábrica de la Imaginación y un ejército de robots ratones con muchos símbolos que evocan al nazismo. Todo inspirado en Disney y ligado al corto Waldo's dream (2018), que también dirigió y escribió con Jorge Campusano y Santiago O'Ryan.

"Es un símbolo del fascismo, absolutamente", dice Navarro. "Lo chistoso es que nuestros personajes no pelean contra el fascismo, pelean contra alguien que les quitó el campamento, que no los deja elegir dónde tienen que vivir y cómo tienen que ser felices. Son unos héroes muy básicos, no quieren salvar al mundo tampoco", continúa. La cinta suma guiños a figuras universales como Metallica y Michael Jackson, además de contar con el mismo Donald Trump.

Navarro remarca que, después de todo, es una comedia negra para adultos, inspirada en títulos como Rick y Morty, Padre de familia y BoJack Horseman. "No somos nadie para decirle a nadie qué está bien y qué está mal. Eso se lo traspasamos a estos personajes, dándoles una vuelta que tiene que ver con que son una especie de antihéroes".

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