La conexión chilena de Germana Ferrari, la viuda de Matta

Matta

R Germana Ferrari y Roberto Matta en el cumpleaños 80 del pintor, en 1991.

La albacea del pintor murió el jueves, a los 82 años, en Italia. Desde 2002 venía seguido a Chile e hizo varias donaciones.



A dos años de la ruptura con la francesa Malitte Pope, con quien Roberto Matta (1911-2002) tuvo a sus hijos Federica y Ramuntcho, el pintor conoció en 1969 a quien fue su compañera de por vida y con quien tuvo su última hija, Alisée: la italiana Germana Ferrari. "Con Germana es francamente delicioso. Ella es curiosísima como persona, es divertida... es decir ahí, al fin se encuentra quizás lo que debería haber sido siempre, lo que podría haber encontrado al principio", le dijo el pintor a su amigo Eduardo Carrasco, quien en 1987 publicó el libro Conversaciones con Matta.

La viuda y albacea del artista, heredera de una fortuna amasada por los laboratorios Ferrari en Italia, murió el jueves a los 82 años, en Tarquinia. Sus restos fueron velados ayer en la iglesia dell' Annunziata y serán enterrados junto a Matta, en la cripta bajo su taller en Tarquinia.

La última vez que Germana participó de un evento público en Chile, en torno a la obra de Matta, fue para la celebración del centenario del pintor en 2011. Entre ellas estuvo la muestra Centenario Matta 11.11.11 en el Centro Cultural Palacio La Moneda, donde la albacea facilitó cerca de 30 cuadros y esculturas nunca antes vistas en el país. Sin embargo, según su amiga y curadora de esa muestra, Inés Ortega-Márquez, Germana venía casi cada año a Chile desde que Matta muriera en 2002.

"A fines de los 90, el presidente Lagos visitó a Matta en Tarquinia y lo invitó varias veces a Chile, pero él se negaba, sentía que no tenía nada que hacer aquí. A Germana también le daba miedo que él viajara, sentía que podía pasarle algo; pero después que él falleció, ella estrechó su lazo con el país e hizo importantes donaciones de obras. Cuando venía se alojaba en el Hotel Ritz y también le gustaba ir a Playa Blanca", cuenta la curadora, quien conoció a Germana en 1991 a través de su marido Roberto Durán, quien gestionó el mural de Matta para la Expo Sevilla 1992. Germana tenía otros amigos chilenos como Nora Preperski de Skármeta, esposa del escritor, las galeristas María Elena Comandari y Ana María Stagno y el cineasta Alvaro Covacevich.

Tras el terremoto de 2010, Ferrari hizo una subasta con grabados de Matta y la recaudación la donó para damnificados de Dichato. En 2011, regaló obras a la comuna de La Granja, donde Matta pintó en 1971 el mural El primer gol del pueblo chileno, con motivo del triunfo de Allende, y ese mismo año donó al Estado de Chile el óleo La vida allende la muerte (1973) que ahora cuelga en uno de los salones del Palacio La Moneda.

"Ella dedicó su vida a Matta, como persona y como artista. Fue gran difusora y veló mucho por la autenticidad de la obra de Matta que ha sido tan falsificado en Chile", comenta la curadora. Su hija Alisée, diseñadora, heredará su parte del legado de Matta, que además está divido en sus otros hijos, Pablo Echaurren, Federica y Ramuntcho Matta.

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