Los orígenes, las influencias y la crítica anticapitalista del Joker

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Este jueves llega a salas locales la cinta que da una nueva mirada al archienemigo de Batman, en un relato donde se le presenta como un hombre con problemas mentales enfrentado a una sociedad carente de empatía.


Para los amantes de los cómics, la historia del villano conocido como Joker o Guasón se liga directamente a los nombres de Bill Finger, Bob Kane, y Jerry Robinson, su creadores. Pero hay otro nombre que los fanáticos también conocen muy bien: Whitney Ellsworth, el editor por 1940 de DC Comics que decidió que el personaje no sería asesinado después de su aparición en el primer ejemplar de Batman.

Un nombre clave en el desarrollo de uno de los villanos más famosos en el mundo de las historietas al que luego se han sumado otras figuras claves. En el ámbito de la tinta y el papel, fueron esenciales Neal Adams y Dennis O'Neil, quienes lo revivieron a inicios de los 70 –luego de que el editor Julius Schwartz casi lo hiciera desaparecer en los 60-, o Alan Moore y Brian Bolland, quienes en su novela gráfica The Killing Joke (1988) expandieron sus orígenes.

Por su parte, la televisión y el cine no se quedaron atrás del fenómeno del héroe de Ciudad Gótica y su archienemigo, sumando los nombres de Cesar Romero, quien le dio vida en la serie de TV; Jack Nicholson en el Batman de 1989 –"soy el primer artista homicida en pleno funcionamiento del mundo", fue como se presentó ante Vicki Vale (Kim Basinger)-, y el desaparecido Heath Legder, quien lo dotó de un potente realismo psicológico.

Hoy, a casi ocho décadas de su aparición en el cómic, es Joaquin Phoenix el encargado de presentar la última versión del Joker bajo la dirección de Todd Phillips, quien hasta el momento se había hecho de un nombre en Hollywood con comedias como la trilogía de ¿Qué Pasó Ayer?, donde se revitaliza y humaniza al villano –si se puede humanizar a este tipo de personajes-, siguiendo a Arthur Fleck a medida que su salud mental va empeorando.

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El relato de Guasón, título con que el que la película llegará a salas locales el próximo jueves, se inicia en una Ciudad Gótica al filo de las décadas de los 70 y los 80, cuando la huelga de los trabajadores del servicio de aseo local ha dejado sus calles tapadas en basura. Uno de sus habitantes es Fleck, quien labora como payaso, mientras sueña con dar el paso a la stand-up comedy y cuida de su anciana madre, Penny Fleck (Frances Conroy), quien siempre le ha dicho que debe entregar alegría al mundo.

De manera casi paradójica, Arthur sufre de una condición que lo hace experimentar súbitos ataques de risa y expone una fragilidad mental que lo tuvo internado y consumiendo varias medicinas al día, además de visitar de manera habitual el servicio de atención mental pública. Una rutina de la que escapa gracias a la naciente amistad con una vecina (Zazie Beetz) y viendo en televisión el late show de Murray Franklin (Robert De Niro) en compañía de su madre.

Pero el precario y frágil entorno del comediante va sucumbiendo ante el cada vez más áspero entorno de la ciudad, con una agitación social en ciernes. Su despido del servicio de payasos –donde es clave la presencia de un arma que le facilitó un compañero- es el detonante de un violento pasaje en el metro, donde resultan muertos tres jóvenes ejecutivos de la empresa del millonario Thomas Wayne (Brett Cullen), quien no solo es el padre del pequeño Bruce –el futuro superhéroe alado-, sino que también es un viejo conocido de Penny.

Y es la aparición de nombres como estos, o el hecho de que el relato tenga como escenario Ciudad Gótica, lo que hace que el público recuerde que está ante un largometraje anclado en el mundo de los superhéroes de DC Comics y no solo un violento drama. Esto porque el Guasón es más que nada la historia de un hombre con problemas mentales, que debe enfrentar un mundo dominado por los poderosos y carente de empatía hacia los pares.

Aquí es donde la figura de Arthur emerge más como víctima que como victimario. "La verdad es que lo ves y es desgarrador ", aseguró el mismo Phillips sobre cómo su película presenta al Joker. "¿Y sabes lo que sucede en las películas cuando tienes un mundo que carece de empatía y amor? Obtienes el villano que mereces".

Una clara crítica a un sistema capitalista deshumanizado, donde Phillips además efectúa un homenaje a películas y directores que han sido inspiración en su carrera. Así son claras las reminiscencias fílmicas de Atrapado sin Salida y dos películas clásicas de Martin Scorsese: Taxi Driver y El Rey de la Comedia. En especial esta última, con la aparición de Niro como un animador/comediante que bien podría ser la mezcla perfecta entre Jerry Langford y Rupert Pupkin.

Mención aparte merece Joaquín Phoenix, quien nuevamente deja en claro porqué es uno de los actores más destacados de su generación. El hombre tras aplaudidas cintas como Johnny y June: Pasión y Locura y The Master, es el principal responsable de borrar los caricaturizados rastros del villano de los cómics y convertirlo en un ser humano, que sufre de enfermedades mentales y transforma su angustia en violencia.

Un estreno que llega luego de que la cinta obtuviera, por un lado, el aplauso de la crítica y el León de Oro a Mejor Película de Venecia, y, por el otro, censura por la violencia que expone en pantalla, con las familias de las víctimas del tiroteo en un cine de Aurora, Colorado -mientras se exhibía Batman: El Caballero de la Noche Asciende- entre sus detractores. En su comentario del filme, Richard Lawson, de Vanity Fair, resumió ese sentimiento afirmando que Guasón podría ser: "propaganda irresponsable".

En una entrevista publicada hoy en esa misma revista, Phoenix –quien hace una semana se habría molestado por una pregunta sobre la violencia de la cinta- se refiere a eso señalando que sabía que "no sería una navegación tranquila. Es una película difícil, pero, de alguna manera, es bueno que la gente esté teniendo una reacción fuerte ante ella".

"Hay muchas maneras diferentes de verlo (a Arthur). Puedes decir que es alguien que, como todos, necesitaba ser escuchado y entendido y tener una voz. O puede decir que se trata de alguien que necesita desproporcionadamente de una gran atención. Su satisfacción llega cuando se ubica en medio de la locura", afirmó.

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