Gustavo Dudamel: “No puede volver a suceder que las artes sean lo último que importe en tiempos de crisis”

El director de orquesta Gustavo Dudamel debió reprogramar los conciertos que este año iba a dar en Chile con la Orquesta de Cámara Mahler.

El conductor de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, uno de los invitados a la temporada de la Fundación CorpArtes que debió aplazarse, envía un abrazo fraterno a “los trabajadores de la salud en la primera línea” y defiende la música como el mejor alimento en estos momentos.


Antes de entrar en cuarentena y dejar en el atril la batuta de la Filarmónica de Los Angeles hasta nuevo aviso, el director de orquesta Gustavo Dudamel (1981) tuvo la oportunidad de patentar en vivo y en directo el subgénero del “perreo sinfónico”. Fue la noche del sábado 8 de marzo, en medio del concierto junto al cantante puertorriqueño Residente, quien junto a los profesores de la agrupación filarmónica transformó el Disney Hall en una pista de baile. La cúspide la alcanzaron con Bellacoso, el explosivo single que Residente lanzó el año pasado con Bud Bunny.

La presentación con René Pérez (el nombre verdadero del ex integrante de Calle 13) formó parte de la serie de conciertos que Gustavo Dudamel ofrece anualmente bajo el nombre Power to the people. Los shows son un auténtico crisol de estilos y tendencias, tal vez la propuesta más ambiciosa y arriesgada que una orquesta sinfónica puede ofrecer en nuestros días. En la semana de Residente también estuvieron el jazzista Herbie Hancock, la cantante de gospel Yolanda Adams y la incombustible rockera y poeta Patti Smith.

El músico boricua, en cualquier caso, fue el punto culminante, con un repertorio amplio y provocador, desde temas como Latinoamérica, El aguante o el clásico Atrévete-te-te. Para el conductor venezolano Gustavo Dudamel este tipo de conciertos son algo así como su marca de fábrica, su sello de agua en los 11 años que lleva al frente de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles. “Fue una gran semana, pues llegamos a una combinación de géneros nunca vista antes en el Disney Concert Hall”, comenta desde su casa en Los Angeles.

Gustavo Dudamel y la Filarmónica de Los Angeles se presentaron junto a Residente el 8 de marzo en el Disney Hall de la ciudad californiana.

El director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela estuvo en Chile en julio del 2018 invitado por la Fundación CorpArtes y ofreció una serie de conciertos que incluyeron a miembros de la Fundación de Orquestas Juveniles de Chile (FOJI), pero también a integrantes de los otros conjuntos que dirige en el mundo: Filarmónica de Berlín, Filarmónica de Viena, Sinfónica de Gotemburgo y, naturalmente, Filarmónica de Los Angeles.

Gustavo Dudamel se iba a presentar nuevamente en Chile este 28 y 29 de julio junto a la Orquesta de Cámara Mahler dentro de la Temporada de Conciertos del Teatro CorpArtes, pero debido a la pandemia por el Covid-19 se debieron posponer aquellos dos conciertos. La crisis sanitaria mundial ha golpeado fuerte a la cultura y son los artistas que viven de la presentación en vivo y en directo los que más acusaron el golpe.

Gustavo Dudamel, un hombre optimista por naturaleza, responde en sus propios términos a La Tercera.

La Orquesta de Cámara Mahler, que muchos consideran la mejor agrupación de cámara del mundo, dice en su sitio web que al ser un organismo multinacional, privado y sin aportes estatales está ahora en una situación financiera “crítica por la falta de giras”, ¿Cuál es su opinión al respecto?

Antes que nada quiero decir que en este momento la tarea más importante se concentra en los trabajadores de la salud. Ellos son los que están en la primera línea dando la batalla y no puedo dejar de admirarlos. Dicho eso, es innegable que las instituciones artísticas están pasando por un momento muy difícil. La música en particular la pasa mal, porque lo que nosotros hacemos es colectivo e implica coordinación y en conjunto. Ensayos y luego interpretaciones con público. Sin embargo, ahora y siempre hay gente que se siente sola, que está afectada psicológicamente, que busca otra cosa más allá de lo material. Eso significa que el espíritu también requiere salud y ahí es dónde entra la música. Cuando efectivamente se salga de este túnel, probablemente nos vamos a encontrar allá afuera con un mundo distinto y habrá que repensar la manera en que llevaremos nuestro arte a la gente. Hay que mirar el futuro con la cabeza levantada y sin dejarse abatir por el pesimismo. Un director de orquesta debe ser como el capitán de un avión que atraviesa una turbulencia: sabe que la situación es pasajera y que no puede perder su norte.

¿Cómo enfrenta esta situación la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, que utiliza un modelo privado de financiamiento?

El directorio de la orquesta es muy generoso y comprometido con la agrupación, pero también tenemos una ciudad que adora a la Filarmónica y la siente como símbolo de la cultura de la ciudad. Por eso, estoy seguro de que vamos a salir adelante. No puede volver a suceder que el arte sea lo último que importe en momentos de crisis. Este es un problema que están enfrentando todas las orquestas del mundo y por supuesto que habrá que repensar las cosas cuando esto se acabe.

¿Cómo fue el concierto con Residente?

Extraordinario. Conozco a René (René Pérez es el nombre real de Residente) desde el 2011, cuando me presenté con él en los Grammy latinos junto a la Sinfónica Simón Bolívar. Siempre me ha atraído la fuerza poética de sus letras. Mi canción preferida es Latinoamérica

¿Los Angeles ha sido receptiva a su ecléctica mirada musical?

Por supuesto. Ya llevo diez años acá y he trabajado con Juan Luis Guerra, Oscar D’León, Chris Martin, Katie Perry, Natalia Lafourcade, Rubén Blades, Juanes, Café Tacuba. Al final del día, la música es un sólo árbol con muchas ramas. Cuando logras entender que todo parte del mismo tronco, la fusión te parece lo más natural.

¿Qué escucha estos días en confinamiento?

De todo. Imagínate. Yo crecí en un ambiente de música latina y papá tocaba en un grupo de salsa (el trombonista Oscar Dudamel). Esa era la música de la casa. Todo los grandes artistas del género: Willie Colón, Héctor Lavoe, Ismael Miranda. Eso fue antes de Beethoven, Bach o Mozart. Para mí es muy normal estar escuchando los Gurre Lieder de Arnold Schoenberg y luego pasarme a Oscar D’León.

¿Su lista de Spotify tiene de todo entonces?

De todo. El otro día se me vinieron muchos recuerdos a la cabeza. Estando confinado uno debe hacer todas las labores del hogar, desde limpiar hasta cocinar. Y me acordé de que en casa, cuando yo era chico, mi mamá y mi abuela acostumbraban a limpiar todos los domingos. Así es que me hice una lista dedicada al día domingo y con las canciones que yo escuchaba en ese tiempo: Camilo Sesto, Los Angeles Negros, Roberto Carlos. Ese mismo día y después de escuchar toda la lista me puse a estudiar la ópera Fidelio de Beethoven.

Hizo la voz del director de orquesta Wolfgang Amadeus Trollzart en la película animada Trolls: World Tour.

Sí. Bueno es algo pequeño. Ahí mis principales consejeros fueron mi hijo Martín y mi esposa (la actriz española María Valverde)

¿Cómo fue la experiencia en West Side Story, la próxima película de Steven Spielberg?

He estado grabando el soundtrack de la película, que es nada menos que la música de Leonard Bernstein para el musical de 1957. Y en este proceso he conocido a otro genio como Steven Spielberg, ¿Qué puedo decir al respecto? Es un sueño. Sabe mucho de música, sobre todo de bandas sonoras. Es capaz de pensar una película no sólo en términos fílmicos, sino también musicales. Y te lo explica así también. Además en el soundtrack también trabajamos junto a John Williams, el compositor de todas las bandas sonoras de las películas de Steven Spielberg. Es decir, tres maestros.

En la reciente película Trolls: World Tour, Dudamel le dio voz al personaje de Wolfgang Amadeus Trollzart.

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