De Darín a Vicuña: 30 actores latinoamericanos leen a García Márquez

El cortometraje online La peste del olvido recoge el episodio de Cien años de soledad en que Macondo entró en cuarentena por una extraña plaga que afecta la memoria.



Hace un mes el director de cine Rodrigo García, hijo del escritor y Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez, publicó una columna en The New York Times dónde recordaba a su padre y aludía a que dos de sus obras preferidas eran Edipo Rey, la tragedia de Sófocles, y Diario del año de la peste, la novela de Daniel Defoe. Ambas creaciones lidiaban con plagas infernales, un tema que seguiría dando la vuelta en la mente del autor y que tendría una gran expresión en Cien años de soledad (1967), su obra definitiva.

Ahí fue la peste del olvido, un mal que llegó al pueblo de Macondo en sus primeros días y que ha sido una de las citas frecuentes desde que comenzó a arreciar el coronavirus en todo el mundo. No ha alcanzado la ubicuidad ni el número de referencias actuales de una novela como La peste de Albert Camus (después de todo, la plaga de Cien años de soledad es sólo uno de los muchos sucesos extraordinarios de la novela), pero si logró que el realizador venezolano Leonardo Aranguibel creara un cortometraje con 30 actores latinoamericanos. Su nombre es preciso: La peste del olvido.

Auspiciada por la Fundación Gabo (ex Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo), la película se puede ver en YouTube y sorprende en primer lugar la impecable puesta en escena y la hábil mezcla de los textos que leen desde el argentino Ricardo Darín al chileno Benjamín Vicuña, pasando por la brasileña Alice Braga, el colombiano Andrés Parra y los también chilenos Paulina García, Luis Gnecco y Francisco Reyes.

Los párrafos escogidos se adentran en el capítulo tercero, el que relata la plaga anunciada en Macondo por la india Visitación al ver una noche a la niña huérfana Rebeca, “chupándose el dedo y con los ojos alumbrados como los de un gato en la oscuridad”.

Es la misma enfermedad por la que Visitación y su hermano debieron huir de “un reino milenario en el cual eran príncipes”.

Primero la enfermedad les produce el relativamente bienvenido síntoma del insomnio. Relativamente, pues en la novela José Arcadio Buendía proclama: “Si no volvemos a dormir, mejor…Así nos rendirá más la vida”.

Luego viene lo peor: llega el olvido. La falta de memoria hará que los habitantes de Macondo deban, de acuerdo a la idea de Aureliano Buendía, etiquetar con su nombre todas las cosas de la comunidad, desde un yunque hasta una vaca. Así recordarán como se llaman, aunque tal vez no para qué sirven.

La novela “infilmable”

Traducida a 35 idiomas y con más de 30 millones de ejemplares vendidos desde su publicación en 1967, Cien años de soledad es la obra capital de Gabriel García Márquez (1927-2014). Su influencia es enorme y durante años se trató infructuosamente de llevarla al cine, opción que siempre fue rechazada por el escritor colombiano, un confeso cinéfilo. Simplemente consideraba que a diferencia de sus otras obras, Cien años de soledad era “infilmable”.

A propósito del lanzamiento de este cortometraje, no hay que olvidar que hace un año Netflix compró los derechos de la novela para producir una serie que contará con la producción ejecutiva de Rodrigo y Gonzalo García, los hijos del escritor. El corto del venezolano Leonardo Aranguibel (productor de la serie televisiva Monzón, sobre el boxeador argentino) al menos permite imaginar como sería una peste garciamarquiana en pantalla.

El actor chileno Luis Gnecco es uno de los 30 latinoamericanos que estuvieron en el cortometraje La Peste del Olvido.

Al actor chileno Luis Gnecco le tocaron dos pasajes del tercer capítulo de Cien años de soledad. Primero se refiere a que los habitantes de Macondo no sólo olvidan los nombres, sino que también la utilidad de las cosas. Luego detalla aquella “máquina de la memoria” con 14 mil fichas que inventó José Arcadio Buendía.

“Se contactaron conmigo a través de Oscar Godoy, que es asistente de dirección en Fábula y también tiene películas propias como Ulises. El fue el puente entre Leonardo Aranguibel y yo”, explica el actor de Neruda.

“Yo no conocía a Aranguibel, pero me sorprendió por su amabilidad y cortesía. Honestamente me lo describió todo como algo más sencillo de lo que finalmente se logró en pantalla. Lo vi en internet y francamente me parece muy conmovedor. Muchas veces se recurre a los actores para causas benéficas, pero ahora era sólo una celebración de los textos de Gabriel García Márquez”, comenta.

Y a propósito de Neruda, que encarnó en la película homónima de Pablo Larraín, Gnecco postula: "La obra de Gabriel García Márquez es monumental. Es un Cervantes. Lo que él hizo con respecto a América en Cien años de soledad es similar a lo que logró Pablo Neruda con Canto general. Es una obra que pertenece a todos lo latinoamericanos. Nos llega como el agua. No sé si a un francés o a un inglés, pueda interpelar como a nosotros”.

El actor Francisco Reyes también declama dos pasajes de este capítulo de Cien años de soledad, en particular los que tienen que ver con los nombres que se le ponen a las cosas y el del encuentro de José Arcadio Buendía con el gitano Melquíades, que regresa después de mucho tiempo: es el momento en que finalmente aparece la cura milagrosa de la peste.

“En realidad, leer cualquier episodio de Cien años de soledad hubiera sido magnífico”, dice Reyes. “Es un trabajo que se hizo sin una dirección dramática en particular y sólo con indicaciones de cómo grabarnos a nosotros mismos. Las lecturas son hermosas, cada uno en su estilo y cada cual con sus paisajes”, agrega el actor de Una mujer fantástica.

Pero Reyes además recalca el valor de la lectura en estos tiempos: “Es un trabajo ad honorem, sólo hecho por el deseo de estar juntos y de compartir un momento con Latinoamérica en particular y el mundo en general. Es también una obra para acompañar a tantas familias adoloridas por perder a sus seres queridos y para estar juntos todos los que soportan el encierro, sobre todo en Chile, en un momento especialmente muy duro”.

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