White Pony: Deftones y la sombra de los días oscuros

Deftones

Para el cambio de milenio, el tercer trabajo de la banda de Sacramento cabalgó la era del new metal gracias a su mezcla de shoegaze con porciones de new wave, trip hop y guitarras grabadas por Terry Date. El resultado fue un explosivo cóctel que registra el tedio de su época y se resiste al paso del tiempo.


Tiempo ha que Deftones contaba que el nombre White Pony apareció antes que las canciones. Según dijo el guitarrista Stephen Carpenter en una entrevista con la revista Kerrang!, sus compañeros habían comenzado a esnifar cocaína y vivían “como si no hubiese un mañana”.

Ese disco, lanzado un 20 de junio del año 2000, en un mundo pre-11S, marca el despegue global de la banda, pero también, en paralelo, los llamados “días oscuros” de Chino Moreno y los suyos, un período marcado por colapsos, divorcios y adicciones, que se extendió incluso hasta los venideros Deftones (2003) y Saturday night wrist (2006).

"Casi echamos a Chino de la banda en ese disco", contó Carpenter en la citada revista.

Chino Moreno

Cuando el grunge se desvanecía en popularidad y nuevos sonidos comenzaban a tomarse los medios, no muchos anticiparon lo que traería la aparición de Rage Against the Machine: la banda fue el punto de inflexión para un nuevo peldaño conocido como Rap Metal, o Nu Metal para otros.

Sonidos pesados, elementos del rap y videos como manifiestos visuales que vieron a bandas como Korn y Limp Bizkit conquistar a multitudes.

Tras dos trabajos que no pasaron desapercibidos, Adrenaline (1995) y Around the Fur (1997), ambos junto al productor Terry Date, Deftones tomó posición en aquel compartimento de la mano de temas como “Bored”, “7 words” y “My own summer”, pero no fue hasta la aparición de White Pony (2000) que encontraron, por así decirlo, su lugar.

Tras la gran recepción que tuvo “Be quiet and drive (far away)”, la voz melódica del cantante Camilo “Chino” Moreno se volvió una marca registrada que, por supuesto, había que seguir explorando.

Hay un registro en video del festival holandés Pinkpop donde le preguntan a Chino Moreno sobre los materiales de sus letras.

—Puedo cantar las cosas más frías y aún así tener un sentimiento cálido. Soy vulnerable y eso no es común en la música pesada. Por lo general, gritan lo fuerte que son y esas cosas. Yo a menudo me siento inseguro y eso está en la música de Deftones, como contraste con el lado más pesado —dice el cantante antes de citar a Faith No More como una de sus mayores influencias.

—Hicieron música pesada, pero melódica —explica Moreno a los holandeses—. Y las líneas vocales en particular eran muy reflexivas. Eran rítmicos y al mismo tiempo melódicos. Eso me encantó.

El video fue grabado en el verano boreal de 1998, con el grupo antes de encerrarse a grabar White Pony y a meses de publicar Around the fur, tal vez sus dos discos más importantes.

En White Pony, Chino Moreno puede desgarrarse la garganta en temas demandantes como “Elite”, distinguido con un Grammy como Mejor interpretación de metal, pero también canta relajado y suave en canciones perfectas como “Change (in the house of flies)” y “Passenger”.

Qué es lo que las hace una canción perfecta es algo difícil de precisar. Podría decirse algo muy técnico y quedaría muy frío. Podría hablarse del color de la voz de Maynard James Keenan, el cantante de Tool que colabora en el disco y se reparte los derechos, pero no es tan así.

Podría afirmarse que se trata de una banda que vimos crecer y sobrevivir a los asuntos que suelen desordenar las tramas —como el capítulo llamado Chi Cheng—, pero sería parcial, injusto.

Podría ser el tedio: las letras como la solución líquida en que la música revela estados de ánimo, o la imagen de una frase como "Toma el arma/ llévame lejos" o "Espejos retrovisores/ a quién le importa lo que hay detrás".

O mejor aún: “Change (in the house of flies)” y “Passenger” como versiones insospechadas de un disco como You’d prefer an astronaut (1995), de Hum, de donde tomaron no solo tomaron prestada la figura equina de la portada, o una versión concentrada y espesa del shoegaze de Loveless (1991), de My Bloody Valentine.

Todo eso es y no es White Pony, un álbum que alcanzó a tener tres ediciones distintas con canciones inéditas como “Back to school”, “Pink maggit”, “The boys republic” y “Teething”. Un verdadero disco de culto que se sostiene más allá del trabajo de Terry Date, como no ocurre con varios de sus contemporáneos.

El productor de White Pony y responsable del sonido de Pantera, Limp Bizkit y White Zombie, entre varios más, reconoció el talento del grupo de Sacramento y acomodó su agenda para volver a coincidir con ellos en el estudio una y otra vez.

Deftones

—Cuando la gente piensa en heavy metal es como... pelos largos, cuero, alcohol y chicas. Eso es parte de cierto estilo de vida, especialmente si siempre estás de gira y actuando en clubes. Bebes y festejas todas las noches, pero nuestra música no trata de eso —dice Chino Moreno a la gente de Pinkpop—. Trata de cosas que tienen que ver con nuestra vida normal. Temas para que la gente se reconozca. Lo que le da a la música un mayor valor.

¿Y de qué va la música de White Pony?

—Es pesada, pero no solo es pesada. Es emocionalmente pesada. Es música dinámica, con diferentes estados de ánimo —dice el cantante—. Yo la llamaría música malhumorada.

Quizá “Digital bath” y “Knife prty”, el segundo y séptimo track de White Pony, sean la mejor prueba de lo que dice el cantante.

El video del primero recrea un estado de ánimo que podría ser el tedio, un lugar común de la estética del grupo.

Y hay que poner atención por sobre los tres minutos de la segunda canción, cuando la voz de Chino Moreno estalla y se funde con los gritos desgarradores de la invitada Rodleen Getsic.

Mientras alistan algunas sorpresas por el aniversario de White Pony, con fecha de lanzamiento para fines de 2020, Deftones organizó una listening party para celebrar —hoy a las 21 horas de Chile— a un disco que galopa el cambio de milenio y se atrevió a introducir elementos del new wave, el trip hop y hasta el glitch electrónico en medio de la era new metal. Un cóctel explosivo que registra el tedio de su época y se resiste al paso del tiempo.

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