King Kong, gritos y un saco: la tensa reunión de John Lennon y Frank Zappa

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En 1971 Zappa invitó al ex Beatle a sumarse a un concierto suyo, apoyado por una nueva formación de los Mothers of Invention. En cuatro canciones, los artistas desarrollaron una propuesta cargada a la improvisación, lo estrambótico y lo excesivo.


Apenas estuvo frente a él, John Lennon reparó en el espeso bigote de Frank Zappa. En su eterno ceño fruncido. En su mirada penetrante que a cualquiera podía convertir en piedra. "No eres tan feo como pensé que serías", rompió el hielo el ex Beatle. Ambos rieron. Era su primer encuentro, pero al poco rato ambos ya estaban haciendo planes.

"Pensé que tenía un buen sentido del humor, así que lo invité a venir y tocar con nosotros en el Fillmore East -recordó Zappa en una entrevista años más tarde-. Ya habíamos reservado en un camión de grabación porque estábamos haciendo el Live at the Fillmore en ese momento".

Hasta entonces no se habían visto, pero se conocían de oídas. El inglés admiraba al de Baltimore. A mediados de los sesenta, en medio de sus viajes de LSD, se había interesado en la música concreta y experimental. Así llegó hasta el esencial Freak Out!(1966), el debut del temperamental artista junto a sus Mothers of Invention. Le gustó tanto que al momento de proponer una división de la empresa Apple -una aventura comercial de los fab four para invertir su dinero tras la muerte del mánager Brian Epstein en 1967-, dedicada a la publicación de música experimental, el nombre que pensó para ella fue Zapple.

Aunque Apple se encalló en la incompetencia, la desidia y los despilfarros de dinero -como la idea de vender ropa hippy chic y arreglar el estudio inservible que construyó Magic Alex, un charlatán amigo de John-, el interés por lo experimental nunca se apagó en la volátil mente de Lennon. Antes de acabar los sesentas lanzó tres discos experimentales junto a Yoko Ono (Two Virgins, Unfinished Music No. 2: Life with the Lions y Weeding Album) en que a punta de gritos, ruidos raros y la manipulación de las cintas al revés -uno de los trucos más reciclados de la historia del rock-, creó sonidos abstractos que se alejaban de la música pop.

Pero eso no duró mucho. A fines de la década comenzó a trabajar discos de canciones más comerciales. Poco tiempo después de lanzar su doloroso y confesional Plastic Ono Band, Lennon mencionó a Zappa en una entrevista con Rolling Stone al momento de hablar de referentes que tenía en el momento. "Admiro el trabajo de Andy Warhol, admiro un poco a Zappa, pero es un jodido intelectual, no puedo pensar en nadie más. Admiro a las personas del pasado".

“Prefiero ser Zappa”

En sus primeros años como solista Lennon buscó su identidad como artista. En trabajos como Imagine y Plastic Ono Band hubo espacios para el amante de la poesía, el activista político, el inquieto amante del ruido y el exitoso cantautor pop. Para explicarlo, nuevamente, recurrió a una comparación con el músico estadounidense. "Prefiero ser Zappa y decir: 'Escuchen, hijos de puta, esto es lo que hice, y no me importa si les gusta que mi actitud lo diga'. Eso es lo que soy, ya sabes, soy un jodido artista y no soy un jodido agente de relaciones públicas ni producto de la imaginación de otra persona".

También se permitió volver a tocar en vivo, aunque en pequeñas dosis. No lo hacía desde que los Beatles se hastiaron de los giras en 1966. Pero poco a poco se reencantó con aparecer en contextos controlados, que le permitieran desempeñarse como músico, más que como un monigote que no se podía oir tocar por los gritos del público. A fines de los sesenta ya había aparecido -siempre con Yoko- en el especial para la TV Rock and Roll Circus, de los Rolling Stones, en el Live Peace in Toronto, algunos programas de televisión y en algunos eventos como la concentración en apoyo de John Sinclair, un activista encarcelado por posesión de marihuana.

A comienzos de los 70', John y Yoko se mudaron a Nueva York. Ahí publicaron el álbum Some Time in New York City(1972),el más político de toda su carrera, cuyo cancionero era deudor de la tensión antibélica por Vietnam, las juntas con activistas y las noticias que Lennon tomaba del periódico. Este último, un viejo método de trabajo que databa de los días lisérgicos del Sargento Pimienta al componer piezas como "A day in the life".

Pero el disco incluía un bonus. Se trataba de cuatro tracks grabados en vivo el 6 de junio de 1971. Era el registro de la noche en que Lennon y Zappa concretaron la idea de tocar juntos. En realidad, el registro no tuvo tanto que ver con la reunión de las dos figuras, sino que al líder de los Mothers of Invention le gustaba grabar sus conciertos para después, como una suerte de Loco Bielsa del rock, escucharlos, diseccionarlos, analizarlos. Según relata él en sus memorias lo hacía para saber "como sonaba mi música".

Scumbag

“Para aquellos de ustedes en la banda que no tienen idea de lo que va a suceder, esto es en La menor, y no son cambios de blues estándar”, dijo Zappa con su tono de maestro estricto al presentar el primer número, “Well (Baby Please Don’t Go)”, un viejo tema r&b de Walter Ward. “Pero está cerca”, interrumpe Lennon. “Esta es una canción que solía cantar cuando estaba en el Club de la Caverna de Liverpool. No lo he hecho desde entonces”.

Acompañados por una nueva formación de los Mothers -el grupo original se había disuelto en 1969- el matrimonio Lennon-Ono se sumó a las improvisaciones. Mientras John acompañaba como podía, Yoko emitía sus clásicos aullidos con los que reemplazaba el canto tradicional, tal como lo había desarrollado en otras actuaciones en vivo (cuando comparte micrófono con el violinista Ivry Gitlis en el Rock and Roll Circus) y en su álbum solista Yoko Ono/Plastic Ono Band. “Ella no inhibe su garganta”, la defendió John en su entrevista con Rolling Stone en 1970.

Luego siguieron con algunas improvisaciones como el track llamado "Jamrag", el que dejó a todos contentos, excepto a Zappa. "Hay una canción que escribí llamada 'King Kong' que tocamos esa noche, y no sé si fue idea de Yoko o de John, pero cambiaron el nombre de la canción a 'Jamrag', se dieron crédito para escribir y publicar, la pegaron en un álbum y nunca me pagaron. Obviamente no era una canción de jam session: tiene una melodía, tiene una línea de bajo, obviamente es una canción organizada. Un poco decepcionante".

Yoko Ono, John Lennon y Frank Zappa

A continuación comenzaron a tocar una base rítimica sobre la que gritaban la palabra “Scumbag”, que le dio nombre al track. En algún momento, Zappa invitó a la audiencia a unirse. “Hey! Escuchen. No sé si pueden decir cuáles son las palabras de esta canción, pero solo hay dos y me gustaría que canten, porque es realmente fácil. Cualquiera que venga al Fillmore East puede cantar esta canción. El nombre de esta canción es ‘Scumbag’, ¿de acuerdo? Y todo lo que tienes que hacer es cantar ‘Scumbag’. Justo, hermanos y hermanas, escuchemos por el ‘Scumbag’”.

En un momento Yoko Ono se metió dentro de un saco -posiblemente la funda de algún instrumento- y comenzó a aullar desde ahí. Era un ejemplo de lo que ella y John llamaban el "bagism", es decir una forma de interactuar sin contacto visual, al estar cubierto. Lo habían practicado en sus intervenciones como en el bed in, e incluso al presentar el documental sobre la encamada en 1969, recurrieron a esa performance. "Estamos generando una comunicación total, sin estar pensando en qué tipo de cara tienes, o tus gustos en ropa, etcera -explicó la artista japonesa-. Y esas cosas generalmente alteran y bloquean la mente de las personas, y no se pueden comunicar de forma total".

Los cerca de 25 minutos de actuación se cerraron con una bacanal de gritos, feedback y ruidos que Lennon y Ono generaban en tiempo real, el que se publicó bajo el título de "Au". Posiblemente un nuevo ejercicio de música concreta, o de "pintura sonora" como les llamaba el autor de "Mind Games".

Por su lado, Zappa publicó “Scumbag” en el álbum Playground Psychotics (1992).

Fue al final de la entrevista cuando sorprendieron a John Lennon. "¿Quieres conocer a Frank Zappa?", le preguntó el periodista Howard Smith, apenas acabaron de charlar para su programa radial. Ya existía una cierta confianza entre ellos; Smith había entrevistado a John y Yoko durante los bed in en Amsterdam y Montreal. Ahora, reunidos en una habitación del Hotel Regency, el reportero recordó que luego iba a conversar con Zappa, quien había publicado hace dos años su fundamental Hot Rats. A su mente, como fogonazos, llegaron las palabras que el ex Beatle había dirigido sobre el estadounidense en otras entrevistas. Era una buena oportunidad para hacer de puente.

“Un periodista en la ciudad de Nueva York me despertó, tocó a la puerta y está parado allí con una grabadora. Me dice: ‘Frank, me gustaría presentarte a John Lennon’, ya sabes, esperando que jadee y caiga al suelo”, recordó Zappa años más tarde. “Y yo dije:‘Bueno, está bien. Adelante'”.

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