Bret Easton Ellis: “Soy el autor con peor crítica de mi generación, pero el más comentado de todos”

"Luego de 35 años de haber publicado mi primer libro todavía doy entrevistas. Desde el principio de mi carrera que hay gente que me quiere y gente que me odia", reconoce el escritor Bret Easton Elllis.

Desde Los Angeles, el escritor de Menos que cero y American Psycho se refiere a su nuevo libro de ensayos, Blanco. En él recrea algunos episodios controvertidos de su trayectoria, como la exposición que le atrajo la fama cuando era “el autor de la era MTV”. Ellis habla también de la filosofía del “like”, de cine chileno actual y de su novio millenial.



Es un viernes a mediodía y el autor de American Psycho responde a esta llamada en cuarentena por el Covid. Lo hace, desde Los Ángeles, unos días antes de que comiencen en Estados Unidos las protestas por la muerte de George Floyd. A primeras, Bret Easton Ellis (56) dice que la cuarentena le ha servido para grabar episodios de su podcast, en el cual comenta películas, televisión y cultura pop. También para ponerse al día con algunos libros. Dice que leyó la biografía de Elton John (“mucho más honesta y drogadicta que la película”) y la novela La hermosa habitación está vacía, de Edmund White (“la tuve por 35 años en mi biblioteca y recién ahora la leo… y creo que es la novela gay definitiva”). Asimismo, dice, ha visto algunas series de televisión que todo el mundo comenta. Por ejemplo: Gente normal, la adaptación de la novela de Sally Rooney, autora irlandesa y fenómeno editorial del 2019.

“¿Gente normal?”, dice Ellis. “Uf. Tanto la novela como la serie son bastante aburridas. Sentí que no había tensión. Conflicto. Nada. Fue como el intento de escribir un libro. Fue como… Te lo voy a poner de esta manera”, continúa el autor de American Psycho y deja el teléfono de lado y grita hacia su casa: “¡Alexa, escríbeme un libro!”. Frente a esto su asistente virtual Alexa -un dispositivo con forma de parlante y controlado por voz que muchos estadounidenses tienen en sus casas- le responde: hola, Bret, ¿qué tipo de libro quieres que escriba? Y Ellis, entre risas, le dice a Alexa que no haga nada.

“Me pareció que Sally Rooney escribió el libro de esa forma”.

Pero bueno: de alguna forma Sally Rooney, hoy, es lo que Ellis fue en los 80: alguien que capta el zeitgeist juvenil de la época y lo puso por escrito.

En su nuevo libro de ensayos, Blanco, Bret Easton Ellis escribe de ese pasado como estrella literaria juvenil, cuando publicó Menos que cero (casi 150 páginas con fiestas interminables, clubs de rock, líneas de coca y luces de neón). Aquel libro lo convertiría en escritor odiado y admirado. Uno que era visitado por Andy Warhol en su cumpleaños. Que jalaba con Jean-Michel Basquiat y Robert Downey Jr. Y que mucha gente consideró como el autor “de la era MTV”. En Blanco también escribe sobre su otra novela controversial: American Psycho, aquella sobre un ejecutivo de Wall Street, un tal Patrick Bateman, que en su tiempo libre descuartiza mujeres, chicos, animales y vagabundos.

Blanco, eso sí, no son las memorias de Ellis, sino una serie de ensayos que alternan entre ese pasado de joven estrella literaria y el presente, aquel de un hombre cincuentón, que hoy vive en Beverly Hills con su novio Todd, quien tiene varios cameos en Blanco como “mi pololo millennial”.

En Blanco cuentas cuando en los 80, ya famoso, descubres que había dos Bret Easton Ellis. Estaba el que salía en las revistas y los diarios. Y luego estaba la persona privada que se asombraba al leer sobre “ese otro Bret Easton Ellis” que se iba de fiestas. ¿No te parece que hoy, con las redes sociales, la línea entre la figura pública y la persona privada se confunden?

Puede ser. En cualquier caso, lo pasé muy bien en esos años. Por lo menos al principio. Ya sabes, me gustaba que escribieran sobre mí, incluso si a veces mentían o distorsionaban la información. Había fotografías mías en revistas y de pronto mis libros vendían más y la gente quería conocerme… y drogarse conmigo. Es difícil imaginar que hoy una novela, como lo fue Menos que cero en su momento, haga famoso a alguien.

Igual esa exposición mediática en algún momento digamos que te explotó en la cara…

Claro. El problema es que luego hay un punto en el que es menos divertido y te das cuenta de que la persona de la que hablan no eres realmente tú. Y de a poco sientes una falta de control. Sientes que esa persona te está reemplazando. Así que luego vino un periodo de ansiedad. Sentía un ataque de pánico diario. Los medios eran dueños de mi figura pública. De ese “otro Bret Easton Ellis”. Y estaba fuera de mi control.

¿Y crees que ahora se pueden controlar con las redes sociales?

Ahora se puede. Ahora la gente toma decisiones conscientes para que estos avatares, o estas sombras de personalidad, o lo que sea, se conviertan en sus figuras públicas. Pese a eso, uno igual está a merced de los medios de comunicación grandes que imponen “narrativas” y discusiones.

En el libro hablas de Facebook y la filosofía del “like”. Hoy todo el mundo desea ser querido (“liked”). Pero también está el odio, ¿no? El odio también consigue “likes” y vende. Muchos hacen carrera política en base al odio.

Sí, y son consciente de eso. Pero el odio tiene que ver con llamar la atención. Y esa es razón por la que estoy hablando contigo. Mira: luego de 35 años de haber publicado mi primer libro todavía doy entrevistas. Desde el principio de mi carrera que hay gente que me quiere y gente que me odia.

¿Y eso te molesta? Cuando publicaste American Psycho te ganaste mucho odio.

No. No me molesta. Al contrario. Uno necesita eso. Hay muchos escritores de mi generación que publicaron libros con maravillosas críticas, pero que ahora no los veo por ningún lado. Sé que soy el escritor con peor crítica de mi generación, pero el más comentado de todos. Hay tantos autores que han caído del radar. Yo, en cambio, publico un libro cada 10 años y sigo presente.

Blanco, Bret Easton Ellis, Literatura Random House, 2020, 256 pp., $ 29.050 en buscalibre.cl.

En varios ensayos de Blanco dices que ir al cine es como algo sagrado. No fuiste criado religiosamente, pero encontraste un refugio espiritual en las salas de cine. ¿Qué va a pasar con eso, con el ritual de ir al cine, luego del Covid?

Bueno, he estado viendo las películas que se supone se estrenarían este 2020… ¿Y qué puedo decir? Si esto significa el fin de cintas tan malas como estas, puede que sea para mejor. Jajaja. O sea, gracias a Dios que puedo verlas en la cama con un tequila en la mano.

¿Tan mal?

Mira, el año pasado fue una anomalía. Hubo muchas buenas películas el 2019. La de Quentin Tarantino, Mujercitas, Parasite, etc. ¿Pero sabes qué? El año pasado hubo buenas películas porque la gente quería un espectáculo y esas películas ofrecían un espectáculo. Y punto.

Ok, pero muchas de las películas que mencionas en Blanco, por lo menos aquellas que te marcaron en los años 70, son historias con un espesor artístico antes que comercial. No tanto un espectáculo masivo. Y, como dices en tu libro, películas como esas van a pasar directo a Netflix. Si es que no desaparecen.

Es que el cine arte o independiente de entonces se acabó. No creo que la gente realmente quiera ver un drama sobre una familia triste. Mira a Todd, mi novio. Todd tiene 30 y algo años y nada de esto le importa. No le importa ir al cine. Una sala no significa nada para él. No entiende por qué me emociona eso. Y yo, de todas maneras, voy dos veces a la semana, a veces con amigos míos. Nos encontramos y disfrutamos de la experiencia de ir al cine y entrar a la sala, que a menudo está vacío. Y es una experiencia, incluso si la película no es buena. Entonces sí, supongo que podrías decir que es “religioso” para mí. Es como ir a la iglesia. Pero como digo en Blanco, el punto es que yo fui formateado de esa forma. Fue mi aprendizaje cuando crecí en los 70, cuando veía películas excelentes todas las semanas, algo que duró hasta los 80.

¿Has visto algo de cine chileno? En tu podcast hace tiempo comentaste Gloria, de Sebastián Lelio, aunque la versión hollywoodense…

Oh, he visto ambas. La chilena y la estadounidense, aunque la de acá es la misma. Eso es lo que no entendí. No creo que haya sido necesario rehacer esa película. La original es buena. Y en la nueva Julian Moore tiene buenos momentos. Tal vez no tantos como la actriz de la versión chilena.

¿Y qué hay de Jackie, de Pablo Larraín? ¿No te parece extraño que un chileno filme una película sobre algo tan estadounidense como los Kennedy?

Sí, aunque tampoco es un complejo-y-denso-drama sobre los Kennedy. Realmente es sobre ella. Sobre Jackie y… no sé, es como una película pegoteada a partir de ciertos episodios verídicos. Pero la verdad es que cuando Jackie estaba por terminar me pregunté muchas veces para qué se filmó. ¿Cuál es el punto de esta película? No tengo idea.

Bueno, Bret, gracias por tu tiempo.

Oh, Dios, de nada. A estas alturas es lo único que me va quedando.

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