Mark Olshaker, coautor de La Amenaza más Letal: “En Estados Unidos, la pandemia es un incendio forestal en crecimiento”

En Florida los casos se dispararon en las últimas semanas. (AP Photo/Lynne Sladky)

Junto al epidemiólogo Michael Osterholm publicó en 2017 el libro que alertó sobre el peligro de una epidemia por coronavirus. El volumen fue editado por Planeta en español, y en esta entrevista el investigador subraya la responsabilidad política en el estado de la crisis en EEUU.



Crónica de una pandemia anunciada: hace tres años, el epidemiólogo Michael Osterholm y el investigador Mark Olshaker advirtieron sobre los riesgos de una infección masiva por coronavirus en su libro La amenaza más letal. Reeditado hace unos meses, en el nuevo prólogo afirman: “En cualquier pandemia, el liderazgo efectivo es crucial. La responsabilidad del presidente o del jefe de Estado de cualquier país es ofrecer información exacta y actualizada, facilitada por expertos en salud pública, no por operativos políticos y politizados”. En el caso de Estados Unidos, acotan vía mail, ese liderazgo ha sido un problema.

“Estados Unidos no ha hecho lo necesario para contener y mitigar el virus”, dice Mark Olshaker sobre la situación en su país, donde se registran 160 mil muertes por Covid-19

Escritor e investigador, Olshaker colaboró con el ex agente del FBI John Douglas para dar forma a las experiencias recogidas en Mindhunter, el libro que inspiró la exitosa serie de Netflix. En 2014 se asoció con el doctor Osterholm, director del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciones de la Universidad de Minnesotta, para la investigación y redacción de La amenaza más letal, un estudio sobre las causas y consecuencias de las grandes epidemias, publicado en español por editorial Planeta.

“Aunque Estados Unidos ha sido un líder tradicional en salud pública, esta vez nos estamos quedando muy cortos debido a la falta de un plan nacional o de liderazgo y una aparente falta de voluntad del público para renunciar a las actividades normales”, dice a través del e-mail.

¿Cómo describiría la situación actual de la pandemia en los Estados Unidos?

Podemos comparar la situación actual con un incendio forestal que está creciendo constantemente, buscando cualquier combustible para mantenerlo en marcha, en este caso los seres humanos para infectar a otros seres humanos.

¿En algunos estados se apresuró la reapertura?

Esa parece ser la situación. Cuando parecía que los casos se reducían, algunos estados estaban demasiado ansiosos por reanudar las actividades normales y el comercio. En algunos casos, como en Nueva York y Seattle, las tasas de contagio se redujeron drásticamente debido a cierres rigurosos y encierros en el lugar.

El epidemiólogo Michael Osterholm y el escritor e investigador Mark Olshaker.

¿Por qué ha sido difícil controlar la pandemia en los Estados Unidos?

Una razón es que este es un virus nuevo para el que no tenemos un tratamiento adecuado. Otra razón es que nuestro liderazgo no reconoció la amenaza lo suficientemente temprano como para establecer el nivel de pruebas y rastreo de contactos que habría limitado la propagación. Una tercera razón es que muchas personas, y esto se convierte en un problema político, se niegan a creer que se trata de una amenaza grave en curso.

¿Qué responsabilidad tiene la autoridad política?

Enorme responsabilidad. Se ha demostrado en repetidas ocasiones que las poblaciones tienen menos miedo y harán lo correcto si la autoridad política es honesta con ellas, incluso cuando las noticias son desalentadoras. La realidad debe ser moderada con esperanza realista. Si usted no sabe qué hacer o qué información necesita, informe al público y luego diga qué hará para intentar averiguarlo. Lo que hemos experimentado en los Estados Unidos, en cambio, es tanto la negación de las autoridades superiores como un mensaje que sigue cambiando, de modo que el público no tiene fe en el mensaje y está confundido sobre qué acciones seguir.

¿Habrá una segunda ola en el otoño?

Creemos que todas las pruebas apuntan no a una segunda ola, sino a una continuación del "incendio forestal" que golpeará severamente algunas áreas mientras otras estarán relativamente a salvo. Por lo tanto, debemos ser lo suficientemente flexibles como para responder a la situación en el terreno en cada área, lo que involucra aperturas y cierres de negocios y ver si los estudiantes pueden regresar a la escuela de manera segura.

Su libro advierte que vendrán nuevos virus y que eventualmente serán más graves que el Covid-19, ¿tendremos que adaptarnos a vivir con estos patógenos?

Definitivamente tenemos que adaptarnos a vivir con patógenos. Los microbios estaban aquí en la tierra mucho antes que nosotros, los humanos o los animales, y estarán aquí mucho después de que nos hayamos ido. Una vez que un patógeno ingresa al ecosistema humano, es muy difícil deshacerse de él. El único éxito completo que hemos tenido hasta ahora en este terreno ha sido con la viruela, que exigió un esfuerzo mundial y solo tuvo éxito porque ese virus no tiene reservorio animal. Por ejemplo, una vez que apareció el VIH, llegó para quedarse, y todo lo que pudimos hacer fue tratar de encontrar formas de mitigarlo. No sabemos cuál será la próxima pandemia, pero lo que más preocupa a los funcionarios de salud pública es una pandemia de gripe como la que ocurrió en 1918-1920. Si no nos preparamos con anticipación, tal pandemia cambiará literalmente el curso de la historia y causará enfermedades, muertes, crisis económicas y políticas en una escala que difícilmente podemos imaginar.

¿Qué ha aprendido la comunidad científica sobre el virus?

Se aprende más sobre el virus todos los días, lo que esperamos conduzca a tratamientos efectivos y una vacuna. Sin embargo, aún hay muchas cosas que desconocemos, como por qué ciertas personas son “super-contagiadores”, por qué la mayoría de los niños no se ven afectados, pero algunos se enferman gravemente, y si la inmunidad por infección o vacuna será permanente o duradera. También estamos aprendiendo que el virus no parece venir en olas y valles como la gripe y que no se ve afectado por el clima. También que la transmisión no es solo por pequeñas gotas de estornudos o tos, sino también por aerosoles aún más pequeños, simplemente por respirar y hablar.

Los gobiernos del mundo han dicho que no estaban preparados para esta pandemia, pero la comunidad científica lo advirtió, como lo prueba su libro. ¿Que pasó?

Los científicos pueden advertir, pero los líderes deben actuar. Siempre nos ha parecido insondable que los gobiernos estén dispuestos a gastar miles de millones en prepararse para la guerra contra los enemigos humanos, con la esperanza de que nunca tengan que usar esas armas, pero no se prepararan de manera similar con anticipación para la guerra contra los microbios, que han demostrado ser la mayor amenaza para la seguridad nacional y previsiblemente sucederá. Esperamos que la experiencia del Covid-19 haya cambiado las percepciones públicas y gubernamentales en todo el mundo y que comencemos a tomar medidas más efectivas para la próxima pandemia, siempre que eso ocurra.

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