Mapa Orquestal en Pandemia

Desde agosto, los músicos de la Orquesta Sinfónica de Chile interpretan obras desde el Teatro U. de Chile a través del canal CeacTV. Foto: Patricio Melo.

Relegadas al ensayo en casa o a conciertos online, las agrupaciones sinfónicas navegan contra la corriente. Una inminente reducción de presupuesto en la Sinfónica de Chile, la más grande de país, nubla el horizonte general.



Boyka Gotcheva (1968), violista principal de la Orquesta Sinfónica de Chile, recuerda que en su Bulgaria natal sólo sabía de Chile a través de Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Claudio Arrau. Luego, cuando llegó a la agrupación en la que se quedará los próximos 22 años, se enteró de la existencia de Iván Zamorano y Marcelo Salas. Era el año del Mundial de Francia 98 y al regresar a Europa de vacaciones o por alguna gira, lo de la dupla Za-Sa era una útil contraseña para identificar el país de procedencia.

La historia de los escritores chilenos del Nobel y la de los futbolistas goleadores es una vieja tarjeta de presentación para cualquiera en el extranjero. También podría ser un líder político, pero para Gotcheva, que se educó tras la cortina de hierro, las artes y el deporte pueden ser mejor imagen país.

“Nadie se acuerda mucho de los políticos, pero sí de los artistas que crearon o de los deportistas que ganaron”, comenta la violista en un impecable español. Lo del acento es entendible: está casada con el chileno Daniel Zelaya, violinista de la Sinfónica. Antes de arribar al país había tocado en orquestas en Mendoza en Argentina.

De vez en cuando mira hacia el otro lado de la cordillera y compara. “Ellos tienen muchos problemas económicos, pero aún así sus orquestas dan conciertos gratis en el Centro Cultural Néstor Kirchner. La Sinfónica tocó allá el año pasado y había colas para entrar”, recuerda.

Su reflexión nace a partir del recorte en un 25 por ciento del presupuesto que le destina el Ministerio de Educación (Mineduc) al Centro de Extensión de la Universidad de Chile (Ceac), del que depende la Sinfónica, el Ballet Nacional de Chile (Banch) y la Camerata Vocal. Estos montos para el año 2021 se encuentran actualmente en trámite y discusión en el Congreso Nacional.

Escalas orquestales

Con un presupuesto de $ 2.858 millones en el año 2020, el Ceac podría ver reducidos sus montos a $ 2.179 millones en el 2021. De acuerdo al director del Centro de Extensión, Diego Matte, significaría un golpe del que es difícil recuperarse. La agrupación sinfónica más antigua del país es dirigida por el maestro Rodolfo Saglimbeni y tiene 90 integrantes, financiados por $ 1.900 millones de los aportes que el Mineduc otorga al Ceac. El resto del aporte estatal se reparte en $ 700 para el Banch y Camerata Vocal y $ 350 para personal del Teatro U. de Chile y Ceac.

Es evidentemente la situación más compleja en un panorama general donde todo pinta medio oscuro para las orquestas nacionales, con menos dinero en el 2021 a partir de las asignaciones estatales.

“El presupuesto que tenemos actualmente ya es poco para pagar los sueldos”, comenta Alberto Dourthé (58), concertino (primer violín) de la Sinfónica de Chile. “Hay muchos ítemes que no están en ningún aporte y que corren a cuenta nuestra. Desde un arco para el violín, que es bastante caro, hasta un piano adecuado para la orquesta. ¿Quién entiende eso?¿Qué ministerio?”.

Alberto Dourthé, concertino de la Orquesta Sinfónica de Chile, durante la manifestación de los músicos en Plaza Italia debido al recorte del 25 por ciento que se tramita en el Congreso. Foto: Patricio Melo.

La disminución de aportes estatales en la agrupación sinfónica es para Dourthé un daño difícilmente reparable, justo entrando al 2021, cuando el conjunto cumple 80 años. “¿Qué nos queda? Reducir la orquesta: quedarnos sin tuba, menos percusión, menos trombones, menos cornos, menos cuerdas. Retroceder y transformarnos en una orquesta del siglo XVIII, que no podrá pagar derechos de partituras para tocar a Stravinsky, Leonard Bernstein o incluso Carmina Burana de Carl Orff", explica el violinista de la agrupación, la primera en realizar conciertos online sin público en medio de la pandemia.

A dos kilómetros y medio hacia el surponiente del Teatro Universidad de Chile está la Orquesta Filarmónica de Santiago, que tiene 80 músicos y un presupuesto aproximado de 2.500 millones de pesos. Parte de este dinero proviene de los montos que el Ministerio de las Culturas (Mincap) les proporciona al Teatro Municipal en calidad de institución colaboradora (la misma figura del GAM, por ejemplo) y que en la nueva ley de presupuesto disminuyen en un 13 por ciento: alrededor de 400 millones de pesos.

Sus músicos también son a tiempo completo y tocan conciertos, ópera y ballet. De acuerdo a datos del Municipal, el 61% son chilenos y el 39 extranjeros: europeos y latinoamericanos.

Aunque la agrupación de Agustinas no ha hecho conciertos en su escenario como si lo están practicando los músicos de la Sinfónica en su canal online, han logrado mantener una serie de conversaciones y talleres a través del portal del Teatro Municipal y en redes sociales. “Ha sido difícil afrontar la pandemia, pero prefiero ser optimista: de cada situación adversa sale lo mejor de alguien”, comenta el violinista Omar Cuturrufo, que entró en el 2002.

“En forma online hemos podido llegar incluso a quienes nunca tuvieron acceso a nuestro arte. Es una forma de mantener viva la llama”, dice el músico, que destaca la labor del director residente Pedro-Pablo Prudencio a través de las interacciones online, siempre abiertas al público.

La flexibilidad de la Filarmónica para pasar de protagonista en los conciertos a una función acompañante en la lírica y la danza es una de sus marcas distintivas. “Percibo una mística muy especial durante la entrega musical en las temporadas de conciertos, óperas, ballets, y programas de difusión”, describe el trompetista Javier Contreras, con 29 años en la orquesta.

La orquesta dirigida por el maestro italiano Roberto Rizzi-Brignoli, quien desde su nombramiento en el 2019 no ha tenido la oportunidad de estar al frente de ella debido a la pandemia, ya enfrentó este año un ajuste en sus remuneraciones debido a la falta de conciertos. En el futuro, una baja de aportes desde el Mincap sería agregar dificultades al delicado equilibrio financiero en medio de la crisis sanitaria.

“La rebaja del presupuesto para las artes en general, y para el Teatro Municipal en particular, desorienta y desanima el trabajo de los artistas”, expresa Contreras. “Espero que la mística de nuestra institución y la transformación virtuosa de las personas guíe las decisiones presupuestarias y esta actividad sea reconocida como una de las piedras garantes del bienestar social”, manifiesta el músico de la Filarmónica.

Otra agrupación a tiempo completo en Santiago es la Orquesta de Cámara de Chile, nacida al alero de la Escuela Normalista hace más de 60 años y reestructurada por Fernando Rosas en 1982. Entre sus recientes directores se encuentran Juan Pablo Izquierdo y Alejandra Urrutia, pero hace más de dos años que no hay conductor principal. Desde el Mincap informan que “en los próximos meses la orquesta tendrá su nuevo director o directora titular”.

Dependiente de aquel ministerio, su presupuesto 2020 fue de acuerdo a la información proporcionada por las autoridades a Culto equivalente a 1.613 millones de pesos para 33 integrantes. La agrupación se presenta en escenarios como el Teatro Municipal de Ñuñoa o el Teatro Oriente, pero además itinera mucho en el país, con cinco giras regionales al año. Según indican en el Ministerio, en medio de la crisis sanitaria la difusión se ha orientado a cápsulas en streaming desde las redes sociales de la orquesta con charlas, clases y piezas musicales realizadas desde las casas de los músicos.

En el otro extremo del eje oriente-poniente de Santiago está la Orquesta Clásica Usach, que cuenta con un presupuesto de $400 millones de pesos aproximadamente, de los que 255 vienen de la Universidad de Santiago y 145 son fondos concursables del Ministerio de las Culturas. La agrupación nacida en 1982 tiene 39 músicos (menos de la mitad de la Sinfónica de Chile) que trabajan lunes, martes y miércoles, que son los días de ensayos y conciertos. Su sede es el Aula Magna de la Usach, pero también realizan muchas presentaciones en diversas comunas de Santiago, al aire libre o en colegios, siempre de manera gratuita.

Bajo la dirección de Nicolás Rauss, la Orquesta Usach privilegia a los compositores chilenos y también a creadores injustamente relegados del siglo XX como Bohuslav Martinu y Grazyna Bacewicz. Durante los últimos años ha publicado además grabaciones a través de su propio sello Aula Records, en formato vinilo y en streaming. No es exagerado decir que para los recursos disponibles (que en el último tiempo se han reducido en la propia Usach), es un caso sobresaliente de sobrevivencia y determinación.

La Orquesta Clásica Usach transmitió en septiembre de forma online su grabación de la música que Horacio Salinas compuso para la película El Húsar de la Muerte, conducida por el autor.

Las notas regionales

El espectro musical en regiones también es complejo, con seis orquestas cuyos aportes del Mincap podrían diminuir entre un 10 y 20 por ciento en el 2021. De sur a norte se trata de la Sinfónica de la Universidad de La Serena, del Marga Marga, Clásica Regional del Maule, Sinfónica de la Universidad de Concepción, Filarmónica de Temuco y de Cámara de Valdivia.

La más tradicional es la agrupación penquista, creada hace 67 años y dependiente de la Corporación Cultural de la Universidad de Concepción (Corcudec). Tiene 58 integrantes empleados a tiempo completo y su repertorio es amplio, siempre con énfasis en los compositores chilenos, una característica distintiva de los grupos regionales. Su director titular es el sueco Mika Eichenholz y entre sus invitados internacionales en la interrumpida temporada 2020 estaba, por ejemplo, Christian Lindberg, conductor también de origen sueco con importante presencia en Europa a través de conciertos y grabaciones.

Financiada por la Universidad de Concepción mayoritariamente, la Sinfónica recibe un aporte de alrededor de $ 260 millones a partir de la glosa dedicada a orquestas regionales del Mincap. “Aquellos fondos son $ 1500 millones de pesos para las seis orquestas y así es como cada cual le tocan cerca de 260″ , explica Mario Cabrera, gerente de la Corcudec.

“Y la verdad es que esta glosa recién la pudimos obtener en el 2016 después de bastantes luchas desde regiones. Por eso es grave que disminuya el próximo año. Entendemos que el país está en pandemia y la situación financiera es compleja. Por otro lado, hay ciertos datos relevantes que se deberían considerar: por ejemplo, cualquier centro cultural de Santiago financiado por el Estado, tiene más aportes que todo el dinero que llega a las orquestas en regiones”, detalla Cabrera.

Los músicos, como suele pasar en las orquestas del país, realizan en generales clases y talleres. “El trabajo de un instrumentista es diferente. Nadie puede estar ocho horas al día tocando un instrumento por razones físicas. Por lo tanto de lunes a viernes hay períodos de interpretación, estudio y ensayo”, dice el trompetista Mauricio Galdames de la Sinfónica de Concepción. “Y, por supuesto, estamos muy involucrados con la labor de enseñanza en las orquestas juveniles”, añade.

En abril, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción interpretó por zoom el segundo movimiento de la Séptima Sinfonía de Beethoven a propósito del 250 aniversario de nacimiento del compositor.

No siempre la dedicación completa a una orquesta alcanza para la economía doméstica. Incluso en agrupaciones nacidas bajo el amparo de una tradición musical importante, como es el caso de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de La Serena, que remonta sus origines a 1959 bajo la guía del director y compositor Jorge Peña Hen (1928-1973), pionero de las orquestas infantiles y juveniles en Latinoamérica.

“Todos aspiramos a vivir exclusivamente del trabajo en la orquesta, pero en este momento casi no es posible. Afortunadamente yo también trabajo en la universidad” dice Leonardo Godoy, concertino y director artístico en este conjunto de 35 músicos. “En ese sentido es importante que las autoridades y los que voten el presupuesto comprendan que hay personas que viven de esto, que buscan ser mejores y que quieren llevar al mejor nivel posible a la Sinfónica. Tenemos a la Universidad de La Serena acá y el referente artístico y laboral es nuestra orquesta”, explica el violinista formado en Chile y Alemania, que además detalla que el principal financiamiento al conjunto viene de los 260 millones de pesos del Mincap.

A diferencia de su homóloga en Concepción, el aporte universitario a la Sinfónica de La U. de La Serena es menor en relación al estatal y en tal sentido un recorte presupuestario sería difícil de sobrellevar. Sus principales conciertos son en el Aula Magna de la universidad y en las diversas ciudades de la Cuarta región.

Cuatrocientos kilómetros hacia el sur y en la misma costa, en Concón, está la sede de la Orquesta Marga Marga, una de las más activas en regiones. Dirigida por Luis José Recart y con sólo 15 músicos, la agrupación fue creada en el 2010 por el ex Consejo de la Cultura y se financia fundamentalmente a través de los 260 millones del Mincap y aportes menores de instituciones localess

“Somos una orquesta de cámara, pero nos caracterizamos por nuestro amplio repertorio. Tocamos muchos estrenos, con un concurso anual de composición”, explica Esteban Opazo, administrador de la Orquesta Marga Marga. El profesional, que también es músico, enfatiza que el concurso es nacional e internacional: “Vamos alternando por años. En el 2020 nos llegaron más de 40 composiciones. Diría que fundamentalmente interpretamos a barrocos, clásicos y compositores chilenos. Pero incluso estamos preparando un festival donde vendrán obras de creadores japoneses y holandeses, entre otros”.

Sus ensayos son en la sede de Concón y sus conciertos se realizan en el Palacio Rioja (Viña del Mar), el Club Naval (Valparaíso) y en diversos colegios, municipalidades y recintos de ta Quinta región. Sus músicos trabajan a jornada completa y el promedio es de seis a 10 conciertos al mes, que en tiempos de pandemia se redujeron sólo a la ubicua actividad online de todo el planeta.

“Sin embargo, la orquesta viene registrando conciertos hace muchos años y eso nos dio la oportunidad de ir presentando por lo menos una presentación grabada al mes apenas empezó la cuarentena”, dice Opazo, que agrega que ahora graban una vez a la semana. Al ser una formación pequeña, la agrupación ya empezó esta semana a ensayar en conjunto. “Con todas las medidas de seguridad del caso, con los músicos en sus respectivos cubículos”, enfatiza Opazo.

Según él, la realidad de las agrupaciones regionales debe ser analizada caso a caso. “Un eventual recorte nos afecta a todos, pero de diversa manera. Por ejemplo, nosotros nos financiamos casi solamente con el aporte estatal y la Orquesta de La Serena tiene una realidad similar a la nuestra aunque recibe algo más de la universidad; las orquestas del Maule y Temuco tienen aportes del fondo del ministerio y de sus teatros regionales; la de Valdivia recibe el monto estatal y de la universidad, y la de Concepción, tiene del gobierno y de la Universidad Austral”, dice el gestor, que también trabaja en la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (Foji)

Dentro de un marco financiero que parece ir a la baja, precisamente la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles encontró al menos una nueva y más amplia sede en las instalaciones de TVN. Es una gran logro para la organización que es la única con recursos estatales 2021 sobre sobre los 3 mil millones de pesos.

Aún así la pregunta que surge después de esta noticia es más o menos obvia. La formula Boyka Gotcheva, que también es profesora en la institución formadora: “¿Qué señal se le da los niños y jóvenes de la Foji al ver que a nuestra orquesta (Sinfónica de Chile) le sacan un brazo. ¿Qué futuro laboral pueden tener los más talentosos? ¿Habrá que contarles que alguna vez hubo una orquesta en Chile que tocaba Mahler, Shostakovich o Stravinsky?'”.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.