Salas de cine negocian cambios en los protocolos para reabrir con venta de alimentos

Mujer Maravilla 1984 arribará entre diciembre y enero a la mayor parte del mundo. Foto: Warner Bros.

Las cadenas tramitan con el Ejecutivo algunos ajustes en la Fase 4, la que impide la venta de comestibles, desde hace años la principal fuente de ingresos de las multisalas. En tanto, los primeros espacios independientes en volver recurren a títulos locales como Matar a Pinochet y Algunas bestias.



El análisis puede resultar lógico pero encuentra eco en el panorama local: conforme crece el período en que las salas de cine chilenas permanecen con la cortina abajo –ya van ocho meses– y la crisis del sector se agudiza, una eventual reapertura luce más cercana. Al menos esa es la sensación que se extiende al interior de la industria, pese al golpe que significó hace dos semanas el anuncio de cierre definitivo de la cadena Pavilion, que tenía sucursales en Gran Avenida y Punta Arenas.

Ahora, con varias comunas del país llegando a la Fase 4, la primera del plan Paso a Paso que permite que abran cines, teatros y otros recintos similares, el retorno de los complejos parecía a la vuelta de la esquina. Más después de que las reuniones entre la CAEM (Cámara de Exhibidores Multisalas de Chile) y el Ejecutivo dieran como fruto un cambio en el aforo permitido en la Fase 4, del 25% al 50%.

Sin embargo, un punto sigue entrampando el regreso de las salas de cine: la venta de cabritas, bebidas y cualquier tipo de alimentos que ofrecen los complejos está prohibida en la Fase 4 y sólo se permite en la Fase 5, que eleva el aforo al 75%.

Tenet, de Christopher Nolan. Foto: Warner Bros.

Conocedores de las conversaciones que mantienen integrantes de la industria con los ministerios implicados, aseguran que esta semana hubo nuevas reuniones en que se trató este tema, pero que todavía no hay cambios en los protocolos.

“Es como que el Gobierno le pida a los restoranes que pueden abrir y vender comida, pero no bebestibles y alcohol, cuando saben que el margen de los restoranes está en el alcohol y no en la comida”, plantea Carlos Hansen, presidente de BF Distribution. “El negocio del cine principalmente es la confitería”.

Hansen, que tiene presencia con su distribuidora en países como Argentina y Perú, señala: “En Brasil también fue un tema, demoraron unas semanas en llegar a acuerdo. Para todos los exhibidores la confitería es lo más importante, salvo para los complejos fuera de las multisalas”.

En el caso chileno el Normandie tuvo su primera función hace una semana (con La cordillera de los sueños, ayer sumó la colombiana Pájaros de verano) y ahora El Biógrafo alista su retorno para dos semanas más. Son espacios históricamente ligados al cine independiente y de autor que basan su modelo de negocios en la venta de entradas y no de comida, hoy expuesto más que nunca como un verdadero puntal de las cadenas extranjeras que lideran el mercado en Chile.

“Hay que explicarle a la gente que no puede consumir alimento, porque eso implica sacarse la mascarilla. Pero tampoco el público del Normandie en general va a comer al cine”, dice Scarlett Bozzo, gestora cultural de la sala ubicada en Tarapacá, que de todos modos detalla que la confitería del lugar funcionará cuando la autoridad lo permita.

Estación zombie: Península sigue entre los próximos estrenos.

“Los cines en el mundo entero no están pagando arriendos, o llegaron a un acuerdo especial, porque los malls están cerrados”, apunta Hansen. “Los cines están perdiendo plata, pero poca, porque no pagan luz, arriendos, sueldos. Al abrir automáticamente el mall les vuelve a cobrar arriendo, tienen que pagar luz, contratar personal. Por eso los números no dan. El cine prefiere perder menos, con lo de ahora, que abrir sin confitería para perder más”.

A la espera de un posible entendimiento, el presidente de BF Distribution mira el vaso medio lleno: “Dentro de todo lo negativo, una de las cosas positivas de que Chile abra tan tarde las salas de cine es que no va a ocurrir lo que ha pasado en todo el mundo, que no hay estrenos. México y España abrieron hace meses y no tiene nada que estrenar o sólo películas chicas”.

El nada despreciable calendario chileno incluiría Tenet, Mujer Maravilla 1984 y probablemente la segunda parte de Estación zombie, que aún debe definir si llega a la pantalla grande o a Cining, la plataforma que BF Distribution fundó bajo la idea de mantener los estrenos por semana y semejar una “sala virtual” que vende entradas en las webs de Cinemark y Cinépolis.

Los independientes

“El período de más de ocho meses cerrados es inaguantable, es un milagro que no hayan cerrado más espacios. Pero esto no quita que muchos estén en riesgo, no sólo cines, sino que todos los espacios culturales”, expone Teresita Ugarte, presidenta de la Red de Salas de Cine, que luego de dos tercios de 2020 en congelamiento alista su primera reapertura: mañana la Sala K volverá a funcionar con la mitad de su aforo y sólo venta online. Lo hará programando Algunas bestias y Matar a Pinochet, dos de las cintas chilenas que durante el último mes se han mostrado en streaming.

Algunas bestias viene de tener funciones online. Foto: Laberinto

También adelanta que, hasta fin de año, la pantalla situada en barrio Italia operará sólo durante sábado y domingo, sumando más adelante a su cartelera El agente topo y Harley Queen. Una apuesta por ahora cien por ciento local que también se explica por la demora en la reapertura de las grandes cadenas: la mayoría de los distribuidores, quienes tienen los derechos de exhibición de los títulos de Hollywood y Europa, aguardan por la vuelta de las multisalas para lanzar sus principales películas.

Desde El Biógrafo, que ajusta detalles para retomar su funcionamiento, proyectan que ante esa dificultad podrían recurrir a cintas que ya se estuvieron en su cartelera. “Seguramente las mejores que ha tenido El Biógrafo en el último tiempo. En algún momento pensamos que podríamos partir con la misma programación que habíamos terminado en marzo, pero todavía no está definido”, comenta Carolina González, encargada de Comunicaciones de la sala de barrio Lastarria. El Normandie, en tanto, inició un ciclo de Tim Burton y los lunes que vienen tendrá a los directores de Matar a Pinochet y Algunas bestias junto a exhibiciones de los filmes.

Teresita Ugarte, en su rol a la cabeza de la asociación gremial, añade una inquietud distinta a la negociación que lideran las multisalas con la comida. “Estamos tratando de presionar para que se logre alguna flexibilidad para los espacios culturales en la Fase 3, pensando sobre todo en las regiones del sur, a las que tal vez no se les viene un verano tan prometedor como a la zona central o norte”, asegura.

Otros complejos de la Red que ya podrían funcionar por estar ubicados en Santiago –hoy en Fase 4– son la Cineteca Nacional y el Cine Arte Alameda (ahora emplazado en el Centro de Extensión del Instituto Nacional), pero ya definieron postergar su regreso para enero.

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