Jodie Foster y Anthony Hopkins recuerdan El silencio de los inocentes: “¿Es una oferta real? Este es el mejor guión que he leído”

La mujer tras la investigadora Clarice Starling y el actor tras el asesino caníbal, Hannibal Lecter, se reencontraron virtualmente. Como si nunca hubiesen perdido el contacto, develaron detalles del detrás de escena de la cinta que arrasó en los Oscar de 1992. También comentaron las películas que -probablemente- volverán a reunirlos ante la Academia, The Father y The Mauritanian.



Jodie Foster (58) y Anthony Hopkins (83) son amigos de antaño. Una relación de amistad y admiración mutua que surgió de una forma espeluznante: una de las primeras escenas que rodaron, fue aquella en la que la joven y novata Clarice Starling, camina por el pasillo de la prisión hasta encontrarse con el Dr. Hannibal Lecter: “Buenos días”, dice educadamente en un overall azul, perfectamente peinado.

Estrenada en 1991, El Silencio de los Inocentes fue dirigida por Jonathan Demme y fue galardonada con cinco premios Oscar: Mejor Película, Mejor Director, Mejor guión adaptado, mejor Actor y Mejor Actriz.

Si bien la cinta basada en el libro homónimo de Thomas Harris, relata el terrible caso de un femicida en serie, y la investigación de una joven en entrenamiento para el FBI en constantes entrevistas con un psicópata caníbal; El Silencio de los Inocentes pasó a ser una película de culto.

30 años han transcurrido desde tal debut en las salas de cine y, como es natural, ambos protagonistas están en puntos muy diferentes de sus vidas.

Anthony Hopkins ha interpretado papeles como un exorcista, el Papa Benedicto XVI, Richard Nixon, Picasso, Alfred Hitchcock y un rol en la serie Westworld, entre otros; fue nominado al Oscar en cuatro oportunidades más, y se ha desempeñado como actor, productor y director en diversas historias.

Hoy en día, se aspecta como uno de los candidatos probables a Mejor Actor por su rol en The Father, una cinta que retrata cómo la demencia senil poco a poco apaga la vida de un hombre de 80 años que vive con su hija.

Jodie Foster, en tanto, tomó roles como científica, monja, ingeniera aeronáutica y la voz de Maggie Simpson, entre otros. Fue nominada al Oscar en 1995 por su papel en Nell, y los últimos años se ha enfocado en su carrera como directora en series como House of Cards, Black Mirror y Tales from the loop.

En The Mauritarian, su más reciente producción, Foster encarna a la abogada Nancy Hollander, quien defiende a Mohamedou Ould Salahi tras ser torturado y apresado en Guantánamo, sin conocer sus cargos ni un juicio. Un papel que bien podría darle una quinta nominación a los premios de la Academia.

Pero para estos actores, pareciera que el tiempo no ha pasado, o al menos la química entre ambos no envejeció.

En un encuentro virtual para la serie Actors on Actors de Variety, Foster y Hopkins repasaron detalles inéditos del detrás de escenas de El Silencio de los Inocentes, el famoso thriller insigne del cine de suspenso; y comentaron las historias que hoy los tiene en la mira de la crítica.

Recordando El silencio de los Inocentes

“Han pasado casi 30 años desde que hicimos El silencio de los inocentes. Difícil de creer. Tengo muchos buenos recuerdos de esa película, del rodaje, de estar en Pittsburgh. Y Jonathan Demme, por supuesto, quien falleció, alguien a quien sé que ambos amamos”, comenzó la actriz, como tomando la batuta de la conversación.

“Sí. Recuerdo que estaba en Londres en 1989, haciendo una obra de teatro llamada M. Mariposa. Mi agente envió un guión. Él dijo: ‘¿Por qué no lees esto? Se llama El silencio de los inocentes. Dije: ‘¿Es un cuento para niños?’. Era una calurosa tarde de verano, llegó el guión y comencé a leerlo. Después de 10 páginas, llamé a mi agente. Dije: ‘¿Es esta una oferta real? Quiero saber. Este es el mejor guión que he leído’. Leí el resto del guión y Jonathan vino un sábado por la tarde y cenamos. Y dije: ‘¿Esto es real?’ Y él dijo: ‘Sí’. Dije ‘Ok’. Era un tipo maravilloso con quien trabajar. No podía creer mi suerte y tenía miedo de hablar contigo”, dijo Hopkins a Foster. “Ella acaba de ganar un Oscar”, pensó el actor en ese momento.

Jodie Foster acaba de ganar un Oscar a Mejor Actriz por interpretar a Sarah Tobias en The Accussed, una mujer víctima de una violación pública y cuyo testimonio es puesto en duda por la justicia estadounidense.

“No pudimos hablar demasiado antes de la lectura completa. Simplemente saludamos desde el otro lado de la habitación y luego nos sentamos a la mesa. Y cuando te lanzaste a interpretar a Hannibal Lecter, sentí que un escalofrío recorría la habitación. En cierto modo, fue como si estuviéramos casi demasiado asustados para hablar entre nosotros después de eso”, rememoró la actriz sobre el primer encuentro entre ambos.

Hopkins relató que, cuando aún exploraba cómo abordar su personaje, le hicieron una prueba de vestuario en la que le pusieron un traje naranja. “No, quiero un traje a medida”, dijo el actor.

“Sabía cómo era el personaje. La voz me había llegado en la primera lectura. Jonathan me preguntó y le dije: ‘Es como una máquina. Es como HAL, la computadora en 2001’: ‘Buenas noches, Dave’. Simplemente entra como un tiburón silencioso”.

En la primera escena de Foster y Hopkins juntos, aquella en la que Clarice Starling conoce al Dr. Lecter, Jonathan Demme le preguntó al actor cómo quería que su personaje fuese visto. “¿Quieres estar leyendo o pintando o recostado?”, dijo el director. “Me gustaría estar parado allí. Puedo olerla venir por el pasillo”, respondió Hopkins.

“Fue un escenario tan inquietante. Todos los presos diferentes, todos muy oscuros y de mal humor, y de repente llegamos a Lecter: es muy brillante y una especie de iluminación fluorescente y bidimensional”, dijo la actriz sobre la primera impresión.

“Yo estaba naturalmente nervioso, un inglés, un galés, interpretando a un asesino en serie estadounidense. Y recuerdo a Jonathan, cuando la cámara me grabó, dijo: ‘Oh, Dios mío. Eso es. Hopkins. ¡Eres muy extraño!’ Y yo dije: ‘Bueno, gracias’. Y querían que la chica de la iluminación entrara en mi celda, y yo le dije: ‘¿Qué estás haciendo en mi celda?’ Y [Jonathan] dijo: ‘Oh, Dios mío’. Entonces supe que había presionado el botón correcto. Una vez que tenga ese botón, sujételo y siga adelante”, dijo el actor sobre su búsqueda del Hannibal dentro de él.

“Recuerdo esa voz específica que tenías, el matiz metálico de tu voz. Chris Newman fue el mezclador de sonido, y también lo mejoró. Pudo mencionar eso un poco. Siento que a todos nos inspiró el libro…”, puntualizó la mujer tras la aspirante al FBI.

“Fue un tiempo maravilloso. Recuerdo que había un profesor en la Royal Academy of Dramatic Art que se llamaba Christopher Fettes. Fue profesor de movimiento. Tenía una voz seca y te cortaba en pedazos. Su análisis de lo que estabas haciendo fue tan preciso; es un método que me acompañó durante toda mi vida. Cuando lo estaba haciendo, pensé: ‘Este es Chris Fettes. Esta es la voz. Este hombre es despiadado’”, complementó Hopkins.

“Recuerdo la escena de la jaula, cuando dije: ‘¡No! Incorrecto, inténtalo de nuevo’. Eso, para cualquiera, para el observador, el destinatario de eso, es letal y carismático”, añadió.

“Todos esos pequeños detalles. Estoy muy orgulloso de la película”, dijo la dos veces ganadora del Oscar.

La primera impresión de Anthony Hopkins respecto de Foster como la agente Starling, fue la de una persona pequeña entrando como héroe en un gran mundo masculino.

“Mi mamá me dijo: ‘¿Por qué quieres interpretar a este personaje que es un poco tranquilo y tímido?’ Ella tenía esta tranquilidad. Era casi una vergüenza que no fuera más grande, que no fuera más fuerte, esta persona tratando de superar el fracaso del cuerpo en el que nació. Comprendí que esa era su fuerza. De alguna manera, ella era como las víctimas: otra chica en otra ciudad. El hecho de que pudiera relacionarse con esas víctimas la convirtió en heroína”.

“¿Sabes lo que siempre recuerdo de eso?”, dijo Hopkins. “Hacemos la escena en la celda y luego vamos a almorzar en ese gran almacén”.

“Pensé, ‘Qué extraordinario. Estamos todos sentados aquí’, y nos habíamos estado mordiendo el uno al otro y haciéndonos la vida un infierno, y aquí estamos almorzando. No tenía ningún sentido en absoluto. Y por eso es un juego tan divertido. Nos levantamos por la mañana, vamos a un lugar, nos poníamos la ropa de otra persona y hablamos líneas que no tenían nada que ver con nosotros. Y piensas: ‘¿De qué se trata todo esto en la Tierra?’ Y ese es el maravilloso y mágico juego de todo”, reflexionó Hopkins, hoy de 83 años.

“Esa película fue una aventura que cambió la vida de los dos”, dijo Foster, actriz y directora de 58 años.

Sobre The Father

Foster confesó que The Father, cinta dirigida por Florian Zeller, la tocó a nivel personal. “Mi mamá tenía demencia y la cuidamos durante muchos años. Y ella nos enseñó mucho sobre el cerebro humano, sobre el espíritu humano. Ella luchó contra eso inicialmente, y luego hubo un cambio cuando finalmente aceptó que no estaba muy segura de lo que estaba sucediendo”.

Para Hopkins, el protagonista de esta cinta, la experiencia fue diferente, ya que relató que -afortunadamente- sus padre no sufrieron demencia. “Florian Zeller me ofreció el papel y me reuní con [el guionista] Christopher Hampton. Siempre intento, especialmente a medida que envejezco, simplificar el proceso. No analizo demasiado y tener un gran guión es como una hoja de ruta. Solo seguí la hoja de ruta. No tuve que actuar como viejo porque soy viejo. Ahora tengo 83 años. Me dolía la espalda y me dolían las rodillas”.

Según relató el hombre tras el Dr. Hannibal Lecter, dos guiones han tenido un impacto fuerte en su vida: justamente el de The Father, y El Silencio de los Inocentes. “Estaba tan claramente escrito. No tuve que hacer ninguna investigación. Pude caer fácilmente en él. Suena muy cursi, pero me ha hecho muy consciente ahora de lo preciosa que es la vida y de cómo nos contenemos dentro de algo tan misterioso. Para mí, la vida es una especie de sueño. Es una ilusión Me mantiene consciente de algo más. La vida es mucho más poderosa de lo que empezamos a comprender. Hay algo tan profundo dentro de nosotros, que ni siquiera comenzamos a comprender”.

“Lo que amo tanto de la película, es realmente el personaje más humano que interpretas”, le dijo Jodie Foster, fascinada con la cinta.

“Recuerdo el primer día con Olivia Colman [su hija Anne en la cinta], la primera escena en la que estuvimos juntos fue el primer día de rodaje. Lo que me sorprendió fue que mi propio padre estaba en mí. Siempre estoy regañándola. Mi padre estaba así mientras agonizaba, porque tenía miedo. Él tenía miedo. No es malo, solo irascible, asustado. Y es doloroso ver eso. Sabía tocarlo porque había visto a mi propio padre pasar por eso 40 años antes. Y piensas en la desesperanza, el vacío, la tristeza de todo y saber que ninguno de nosotros saldrá vivo de esto”, recordó con melancolía.

“No sé si es posible que tu trabajo mejore a medida que envejeces, pero me parece que sigues mejorando cada vez más…”, le dijo la actriz y excompañera de reparto.

“Se ha vuelto más fácil, porque soy mayor y tengo mucha experiencia en ello. Trato de no darle mucha importancia. Pero lo que sí sé es que soy asiduo aprendiendo líneas. Aprendo el texto. Y luego puedo improvisar. Para mí, la cosa es el texto. Y una vez que están ahí, es como comer habas. Una vez que los hayas devorado, puedes moverte e improvisar dentro de él para que suene real”, dijo el actor sobre su modo de trabajo.

Sobre The Mauritanian

Jodie Foster filmó The Mauritanian en 2020 y finalizaron el rodaje en febrero en Ciudad del Cabo, justo al recibir la noticia del impacto de la pandemia. “Y luego, he aquí, pasaron ocho meses, y no estoy seguro de qué pasó en esos ocho meses. Se siente como si fuera ayer…”, expresó quien interpreta a la abogada defensora.

“La historia de Mohamedou [Ould Slahi] es asombrosa. Haces películas por diferentes razones y, a veces, lo haces solo para el personaje, porque hay algo al respecto y necesitas aprender sobre ti mismo. Y en este caso, todos estuvimos allí para él. Tener a alguien que pasó por lo que él pasó: 15 años de prisión sin que le dijeran cuáles eran sus cargos, después de haber sido secuestrado de su casa por un país extranjero sin motivo. El hecho de que emergió como un mejor ser humano, alguien que en lugar de estar enojado después de años de tortura psicológica y aislamiento, se convirtió en alguien, a través de su fe, que es alegre y no resentido…”, resumió la actriz y directora.

“Como Nelson Mandela, que no tuvo más que perdón después de su liberación…”, añadió Hopkins, como tomando el relevo en el rol de entrevistador. “Cuando estaba en prisión, vio The Big Lebowski unas 80 veces. Aprendió inglés en Guantánamo con los guardias de 20 años. La mujer que interpreto, Nancy Hollander, también es un personaje extraordinario, una de nuestras increíbles abogadas de derechos civiles que en su mayoría ha defendido a personas culpables. Cree en el estado de derecho y la Constitución”, dijo Foster.

Esta es la primera vez que Jodie Foster interpreta a una persona real. Si bien en Anna and the King encarnó a Anna Leonowens, dice que al llevar muerta 200 años, se le hizo “más fácil”.

También menciona que es la primera vez que trabaja con Benedict Cumberbatch, actor que Foster dijo: “No podría ser más diferente al personaje que interpreta. Él hace esta magnífica transformación en esta película”.

Así mismo, no pudo evitar notar lo raro que fue tomar cerveza en la cantina de la prisión. “En Guantánamo tienen una tienda de regalos, y en la tienda de regalos tienen pequeños esferas de nieve de Guantánamo”, dijo la actriz.

“Qué mundo más extraño”, opinó Hopkins.

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