Test rápidos, mascarillas y trazabilidad: las lecciones que deja el primer “concierto como los de antes” en Barcelona

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Cinco mil personas asistieron el sábado al Palau Sant Jordi para un recital del grupo Love of Lesbian, el primer show masivo que se realiza sin distancia social en esa ciudad durante la pandemia, con la cantante chilena Ana Tijoux como invitada estelar. Una emotiva velada que funcionó como prueba piloto para la industria, con estrictas medidas de testeo y seguimiento. ¿Es aplicable una iniciativa como esta en Chile en el mediano plazo?



“Crónica de un concierto como los de antes”, titula el diario El País uno de los múltiples artículos que la prensa española ha dedicado al último concierto del grupo Love of Lesbian, realizado la noche del sábado pasado en el Palau Sant Jordi y presentado como el primer recital masivo que se realiza en esa ciudad -y uno de los primeros del mundo- sin distanciamiento social durante la pandemia.

Y aunque el espectáculo -según los reportes de los 5 mil asistentes que llegaron al lugar- efectivamente se acercó al espíritu y la emoción de un concierto pre-pandémico, la amenaza del Covid-19 y las nuevas reglas del juego que el virus impone estuvieron presentes en todo momento durante la velada, que contó con estrictas medidas de testeo y funcionó como una suerte de prueba piloto para la industria española -y tal vez, para la de todo el mundo-, con miras a reactivar en el mediano plazo la cartelera de shows en vivo en condiciones similares a las de hace un año.

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Aquí un resumen de los hitos y las claves detrás de una velada que concitó la atención de todo el mundo y que tuvo a la chilena Ana Tijoux como protagonista sobre el escenario.

Test rápidos, mascarillas FFP2 y seis positivos

Según reporta la prensa española, el evento se llevó a cabo con todas las medidas sanitarias para las 5 mil personas que asistieron al recinto, que tiene una capacidad cercana a las 18 mil personas.

Los asistentes tuvieron que realizarse un test de antígenos rápido (TAR) horas antes de entrar al recinto y -ya iniciado el show- debieron usar en todo momento mascarillas tipo FFP2, las que fueron entregadas por la producción.

Los medios hispanos, en algunos artículos, cifran en seis los espectadores que arrojaron positivo en esa primera prueba al ingreso, por lo que no pudieron acceder al recital y debieron devolverse a sus casas.

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“Por ahí había que pasar para someterse a un test de antígenos que, vinculado a la entrada del concierto a través de una aplicación, permitiría acceder al Palau Sant Jordi”, detalla ABC. “Tras pedir hora en una de las tres salas, bastaba con acudir durante el turno indicado, someterse al test rápido y esperar a que en la aplicación del móvil el semáforo pasase del naranja de pendiente al verde de negativo”.

Además, a todos los participantes se les tomó la temperatura durante el ingreso, se instalaron dispensadores de alcohol gel en todo el recinto y tanto el acceso como el servicio de bar y los baños estuvieron diferenciados por grupos.

De acuerdo a lo detallado por El País, la sala fue desinfectada previamente con un robot que elimina los virus con una luz ultravioleta.

Además, la organización recomendó que las personas con enfermedades coronarias o cáncer no se registraran para acudir al concierto, así como tampoco a aquellas que tuvieron contacto con alguien que haya sufrido coronavirus en las últimas semanas.

Precios de entradas

Pese al temor por el contagio y lo golpeado que ha sido el país con la pandemia, las ganas por volver a ver música en vivo y de participar en esta prueba piloto pudieron más y todos los boletos para el concierto se agotaron. En total, cerca de 5 mil personas presenciaron el recital.

El precio de las entradas para el show fue de entre 23 y 28 euros (entre 19.000 y 25.000 pesos chilenos), monto que incluía el costo de la prueba y de la mascarilla, cuyo uso fue obligatorio durante todo el evento salvo para comer o beber en las zonas designadas por la producción.

Ensayo clínico

En rigor, el primer espectáculo musical masivo que se realizó en Barcelona durante la pandemia fue en la Sala Apolo, el 12 de diciembre pasado. Un ensayo clínico organizado por el festival Primavera Sound cuyas conclusiones fueron utilizadas para el show del sábado pasado, esta vez protagonizado por el grupo catalán de indie rock Love of Lesbian.

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Quienes asistieron al evento del pasado fin de semana aceptaron que las autoridades de salud pública española informen si les dio coronavirus semanas después del concierto. Según la prensa española, con esa información se analizarán las tasas de infección entre los 5 mil asistentes en comparación con las de la población general, para advertir alguna discrepancia que pudiera señalar algún contagio en el concierto.

La idea, finalmente, es que a partir de este proyecto piloto la industria pueda demostrar que es posible realizar espectáculos masivos en el mediano plazo y con cierta normalidad, en un país que -como buena parte de Europa- luce retrasos en su proceso de vacunación y deberá aprender a convivir con el Covid-19.

Ana Tijoux y una noche en que “hemos hecho historia”

En cuanto a lo estrictamente musical, el show de Love of Lesbian partió con media hora de retraso y contó con un repertorio de 17 canciones.  El grupo integrado por Santi Balmes, Jordi Roig, Joan Planell y Oriol Bonet dedicó el tema “Si salimos de esta” a los profesionales de servicios esenciales que han estado en la primera línea desde el inicio de la pandemia.

Además, pidieron que “no haya nunca más recortes” para el sector sanitario y de limpieza.

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Un momento especial se vivió cuando la cantante chilena Ana Tijoux subió al escenario para cantar Universos infinitos, en una presentación que fue especialmente destacada por las crónicas de la prensa española. En tanto, la cantante española Suu fue la otra invitada del espectáculo, quien se sumó para interpretar Incendios de nieve.

Entre las canciones y los invitados, también hubo momentos de emoción entre el público y los músicos, de vuelta sobre un escenario después de una larga ausencia. El vocalista Santi Balmes dijo a la multitud que era la primera vez en año y medio que el grupo tocaba en vivo y que por eso algunos integrantes estaban llorando. “Hoy hemos hecho historia”, fue la frase con la que se despidió el conjunto, luego de interpretar Planeador.

Críticas desde el mundo científico

Pese a que la velada fue considerada un éxito por los organizadores, también surgieron críticas. El investigador Sergio Alonso, del grupo de investigación biológica computacional y sistemas complejos BIOCOMSC de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), cuestionó ayer las medidas tomadas por la producción.

En una entrevista en el canal de noticias 3/24, Alonso aseguró que el test de antígenos utilizado para ingresar al show no tiene una fiabilidad del 100%, ya que no detecta el coronavirus hasta que no se ha desarrollado la infección, por lo que no se puede garantizar que todos los asistentes al concierto no estuvieran contagiados y que no hubiera ningún asintomático.”Puede ser peligroso porque se sabe que los test rápidos con los asintomáticos no son de fiar”, y pueden dejar casos “sin detectar”, precisó. Y aseguró que desde el punto de vista científico el concierto tampoco aporta nuevas soluciones porque “ya es lógico” que si se juntan a cinco personas que no tienen virus no hay posibilidad de contagio. Según él, la experiencia piloto del sábado “puede valer para saber si los test han funcionado o no”.

¿Es aplicable en Chile en el mediano plazo?

Francisco Goñi, de AGEPEC, la asociación gremial que reúne a los productores de conciertos en Chile, comenta que lo realizado el sábado en Barcelona es seguido atentamente por el gremio a nivel local, aunque sin dejar de considerar las particularidades de cada país.

“En España el nivel de vacunación es mucho más lento que en Chile. Por eso han estado buscando cómo volver a la normalidad y las autoridades están dando las facilidades para hacer este tipo de cosas. El proceso allá es ‘vamos a vivir con el Covid por un tiempo, cómo hacemos para convivir con el Covid’”, dice.

Foto: AP.

Según el productor, “una vez que pasen las cuarentenas y que volvamos a fase 3, lo que se debe hacer en Chile, más que un evento de prueba es un protocolo”, donde se apliquen los tres puntos esenciales por lo que ha apostado el gremio para volver a la actividad en Chile: que a los recitales asistan las personas ya vacunadas, los que no están contagiados y aquellos que no están dentro de un contacto estrecho.

¿Cómo piensan aplicar esto? “Lo primero, con un sistema donde a través del RUT puedas verificar que la persona no está dentro de los contagiados o de los contactos estrechos, un sistema similar al que se hace en Estadio Seguro.  Además un pasaporte verde donde las personas vacunadas puedan ingresar a eventos sin ningún problema. Y los que no han sido vacunados se hagan un test rápido 6 horas antes, como en Barcelona”, detalla Goñi.

El productor asegura que estas medidas ya han sido presentadas a la autoridades por parte de su sector. “La apuesta de AGEPEC y de otros gremios es empujar por un protocolo centrado en la trazabilidad y el control de ingreso, que también sirva para otras actividades económicas. Tenemos toda la tecnología y herramientas para hacerlo, pero tenemos una autoridad que no tiene ni la intención ni ve la necesidad de que el sector vuelva a operar”, cierra.

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