Anthony Mackie y su fe en las series de Marvel: “Van a cambiar la TV de la misma forma en que lo hicieron Game of Thrones y The Wire”

Con un impacto algo menor que WandaVision, pero consolidada como un fenómeno del streaming según el último reporte de la compañía Nielsen, la serie The Falcon and the Winter Soldier indagó en temas como el racismo, la inmigración y lo que implica una figura como la del Capitán América en el EE.UU. de hoy. “Representa un cierto nivel de expiación para nuestro país”, sostiene en entrevista con Culto el actor que estuvo siete años detrás del camarada de Steve Rogers.



Con devotos y detractores, Marvel Studios ya cambió la historia del cine de espectáculo. El llamado MCU batió marcas en taquilla, reunió a buena parte de las mayores estrellas de Hollywood, y generó un modelo de producción imparable en que muchas veces hasta sus propios protagonistas son convocados sin saber con total claridad para qué proyecto están actuando (Gwyneth Paltrow y su extravío con ese ítem es probablemente el mejor chiste de la franquicia).

Acorde a los tiempos, la marca desplegó sus alas hacia el streaming y por el momento ha salido airosa de la aventura. A inicios de año, WandaVision acertó con su reflexión sobre el trauma y su homenaje a las sitcoms de antaño; en un registro diferente, The Falcon and the Winter Soldier zafó bien con su intento de thriller con apuntes sociales y políticos, escalando hasta el tope de las series más vistas de las plataformas, según citó el ranking liberado esta semana por Nielsen, un listado casi siempre encabezado por Netflix.

Dispares en sus enfoques y resultados, ambos títulos de Marvel para Disney+ comparten haber operado como vehículos para que sus superhéroes protagonistas, en general acostumbrados a desempeñar un rol más bien secundario en las producciones de la pantalla grande, ejerciten el músculo actoral y puedan trascender la mera superficie de sus papeles.

Anthony Mackie (42), quien fuera por siete años Sam Wilson / Falcon en el universo de las películas, expresa su convencimiento con el resultado: “Es una serie para el streaming, por lo que recibes desarrollo de personajes, recibes historia, pero además de todo, recibes acción. Creo que esta serie y estas series en hilera realmente van a cambiar el alcance de lo que puede ser la televisión, de la forma en que lo hizo Game of thrones, de la forma en que lo hizo The wire. Creo firmemente que puedes poner esta serie en esa línea y disfrutarla como una experiencia cinematográfica y no como una experiencia para fans de Marvel”.

Semanas antes de que se emitiera el sexto y último capítulo de la ficción, y se revelara la nueva identidad que su personaje asumirá en la saga, el actor estadounidense participa en una conversación con Culto y un reducido grupo de medios latinos. Allí también se refiere al armado de la franquicia y cómo se acomoda su última producción televisiva. “No creo que tengas que ver las películas antes para ver esta serie. Creo que es una entidad independiente, pero de todas formas mantiene el espectro del universo Marvel”, indica.

Situada tras los hechos de Avengers: Endgame (2019) y, por tanto, ambientada después del Blip –cuando el villano Thanos hizo desaparecer a la mitad de la raza humana, que luego retornó–, The Falcon and the Winter Soldier retrata en un comienzo el precario equilibrio de sus protagonistas.

Tras optar por entregarle al gobierno estadounidense el escudo que su amigo Steve Rogers (Chris Evans) le legó, Sam convive con los problemas económicos de su familia. Bucky / Soldado del Invierno (Sebastian Stan) hace décadas que no cuenta con cercanos a los que cuidar, pero sí mantiene sesiones de terapia pendientes y una lista que aún incluye nombres por tachar, los de aquellos que dañó cuando era una máquina de matar. En medio de esos altibajos, la dupla va detrás de las acciones de un grupo radical que se autodenomina Flag Smashers, creyentes de que la vida era mejor durante el Blip, y termina colisionando con un nuevo Capitán América, John Walker (Wyatt Russell).

No siempre efectiva en sus intentos por instalar discusiones y al mismo tiempo desarrollar una historia de acción que haga rendir los seis episodios de una hora, la producción encuentra parte de sus mejores momentos en el retrato a ras de suelo de sus dos personajes centrales, oscilando entre la forma de una buddy movie y el thriller puro y duro.

Si bien, curiosamente, las series de Marvel no cuentan con un showrunner, la mezcla de guionista jefe y productor ejecutivo que lleva las riendas de las ficciones televisivas en el modelo norteamericano (¿será esta la gran transformación que imponga la franquicia?), gran parte de las búsquedas de The Falcon and the Winter Soldier estuvieron definidas por la directora canadiense Kari Skogland y el guionista Malcolm Spellman.

“Nuestra serie permite identificarse mucho y tratamos varias cosas diferentes y complejas. Ella (Skogland) la afrontaba como una serie muy basada en los personajes. Entendió el tono y los aspectos de Marvel, pero para ella consistió en abordarlos como dos tipos ordinarios que sólo intentan averiguar cuáles son los siguientes pasos”, explica en la misma conversación Sebastian Stan (38), quien luego se pronuncia sobre los paralelismos entre la realidad tras el Blip en la saga y la pandemia que vive el planeta.

“En la serie estás ingresando a un mundo en que se hacen preguntas muy importantes, de la misma manera que ahora nos estamos interrogando a nosotros mismos en nuestro propio mundo al reflexionar sobre el año pasado”, señala Stan.

Además de sus novedades en el elenco (desde Julia Louis-Dreyfus hasta la joven Erin Kellyman), la serie trae de vuelta al villano Zemo (Daniel Brühl), a la guerrera de Wakanda Ayo (Florence Kasumba) y a la exagente de S.H.I.E.L.D. y la CIA Sharon Carter (Emily VanCamp). Pero de todos ellos la introducción más contundente es la de Isaiah Bradley (Carl Lumbly), un antiguo soldado afroamericano despojado de todo hace décadas y renegado al olvido, que le permite a la historia ganar fluidez en sus apuntes en torno al racismo y lo que representaría la figura de Capitán América en un mundo como el actual.

“Estados Unidos, como cualquier otro país, está en transición. Creo que 2020 fue una especie de año para instar una expiación, no sólo para Estados Unidos”, sostiene Anthony Mackie, agregando que “creo que el Capitán América representa un cierto espectro o nivel de expiación para nuestro país”.

“Y en el mundo de los países, somos un adolescente. Todavía estamos atravesando dolores de crecimiento. Así que creo que el apodo de Capitán América, el rostro de Capitán América, la habilidad del Capitán América, es la mirada perfecta y justa a esa expiación”, enfatiza el actor de The hurt lucker (2008).

Aunque quizás el gran valor de un título como The Falcon and the Winter Soldier resida en cosas más rudimentarias pero que a veces son excepcionales en el enorme engranaje de Marvel. En palabras de Mackie: “Cuando tienes seis horas (de serie), yo diría que tres de esas horas están dedicadas a cada personaje, realmente tienes la oportunidad de actuar. Y como actores, nos resulta divertido actuar”.

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