La variante realista de Philip K. Dick: se rescatan tres de sus novelas alejadas de la ciencia ficción

Estas tres novelas -La burbuja rota, Mary y el gigante y Confesiones de un artista de mierda- ya se encuentran reeditadas vía Minotauro. En Chile, se encuentran disponibles para el público a través del formato E-book.



En un minuto de su vida, a fines de la década de los 50 y principios de los 60, Philip K. Dick pensaba el ejercicio de la literatura de ficción como una forma de supervivencia. Estaba claro en que en una situación económica precaria como la que tenía, los relatos rápidos de ciencia ficción eran los que le dejaban algo de dinero para pagar las cuentas.

Aunque era algo temporal, el oriundo de Chicago no imaginaba que esa decisión duraría más de lo que imaginaba. “Cuando Dick, a los veinticuatro años, decidió dedicarse profesionalmente a la ciencia ficción, no imaginaba que esa decisión sería para toda la vida”, cuenta Emmanuel Carrère en la biografía que le dedicó, Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Un viaje en la mente de Philip K. Dick (Anagrama, 2018).

De todas formas, la ciencia ficción era algo que no llenaba del todo a Dick. “Le daba pánico que alguien le preguntara sobre lo que escribía, acostumbrado como estaba a la sonrisita de superioridad con que el más oscuro poeta, con una obra publicada quizá a sus expensas, recibía el farfulleo con el que intentaba ahogar las palabras ‘ciencia ficción’”, relata Carrère.

En rigor, lo que quería es ser un escritor realista, su ídolo era Jack Kerouac, y lo mismo pensaba Kleo, su mujer. “Kleo soñaba con la gloria de un Kerouac para su marido y, las pocas veces en que cruzaban la bahía para ir a San Francisco, intentaba arrastrarlo a los bares llenos de humo de North Beach, donde los poetas beat escuchaban jazz y leían sus obras hasta muy entrada la noche”. De hecho, era de noche en que Dick escribía la mayor parte de su material.

“Uno podía vivir de lo que escribía si escribía género. Aunque ya no tan bien como en la Edad de Oro de la ciencia ficción. Isaac Asimov y Ray Bradbury cobraban los relatos en los cincuenta mucho mejor que Dick en los sesenta”, añade Salvador Bayarri, escritor y experto en la vida de Dick.

El bichito de lo real

Pero si hay un bichito picaneando en lo subterráneo, no puede sostenerse mucho tiempo sin salir a la luz. Así, cuando ya tenía algo de renombre en la ciencia ficción, Dick decidió incursionar en lo realista. De esta forma, publicó tres novelas en esa clave, aunque algunas vieron la luz tras su muerte, en 1982: La burbuja rota (original de 1956, publicada de manera póstuma, en 1988), Mary y el gigante (de 1954 y publicada en 1987) y Confesiones de un artista de mierda (original de 1959 y publicada en 1975).

Estas obras ya se encuentran reeditadas vía Minotauro, un sello especializado en fantasía y ciencia ficción, pero que igual decidió publicar este material de Dick.

Las tres novelas citadas se encuentran disponibles para el público en nuestro país a través del formato E-book, en el sitio de Editorial Planeta.

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