Gordon Raphael recuerda el debut de The Strokes: “Se esforzaron más que cualquier otra banda con la que había trabajado antes”

El productor a cargo de Is this it, el célebre primer álbum del grupo neoyorquino que acaba de cumplir veinte años, recuerda a Culto el duro proceso de trabajo en su estudio y los detalles que marcaron el particular sonido del quinteto. Además analiza el impacto del disco hasta hoy.



Si algo recuerda Gordon Raphael de la primera vez que vio tocar a la banda The Strokes, fue que no le llamaron demasiado la atención. “Cuando los vi tocar por primera vez en nuestro club nocturno de Nueva York, Luna Lounge, realmente no noté su sonido”, recuerda a Culto desde su residencia actual en Reino Unido. Pero tras entregarles su tarjeta, el quinteto se animó a trabajar con él. Recién en ese momento captó el potencial de la banda.

“Una vez que estuvieron en mi estudio y pude escuchar de cerca lo que estaban haciendo, me quedé muy impresionado con casi todos los aspectos de la música de The Strokes”, cuenta. Junto a ellos, trabajó primero un EP de tres canciones titulado The Modern Age, en que plasmó las bases para las once que luego grabaron para el celebrado álbum debut, Is this it. Un LP que dejó sencillos exitosos como “Last nite”, “Hard to explain” y la misma “The modern age”, y además posicionó al grupo como un referente de la nueva oleada de bandas que refrescaron la oferta del rock, tras el final de la era grunge.

Lanzado hace veinte años, en julio de 2001, el disco es considerado uno de los imprescindibles de los últimos tiempos. La revista Rolling Stone lo incluyó en su nómina de los 500 mejores discos de la historia, y la prestigiosa NME, lo nombró el mejor disco de la década en su listado elaborado por especialistas y personalidades vinculadas a la industria musical.

Tal como los Strokes, por esos días Raphael era un productor que se hacía de un nombre en la Gran Manzana, tras residir en su natal Seattle durante buena parte de los noventas donde manejó un estudio y participó en un par de bandas. Luego del éxito de Is this it, y trabajar en el segundo álbum del grupo -Room of fire (2003)-, su carrera estuvo ligada a proyectos de la escena alternativa de los primeros dos mil; trabajó con Regina Spektor, Ian Atsbury, los mexicanos Fobia, e incluso fue considerado para producir otro debut explosivo de la época, Up the bracket de The Libertines (finalmente el puesto lo ocupó el ex Clash, Mick Jones). En 2018 decidió dar el paso al frente y publicó su primer disco como solista, Sleep on the radio.

Gordon Rapahel

“Cuando comencé a grabar la voz de Julian, el juego saltó a un nivel muy alto”

Además de sus cuidados looks de melenas, chaquetas de jeans y zapatillas, los Strokes irrumpieron por su propuesta estética, que remitía más a los códigos del pasado, que a los sonidos vigentes en ese momento, dominados por el Nu Metal y la electrónica. “Cuando me familiaricé con su música, me sorprendió mucho que me recordaran a algunas de mis bandas favoritas que mis amigos de Seattle y yo escuchábamos religiosamente. Había algo de The Stooges y algo de Velvet Underground con Andy Warhol”, recuerda Gordon Raphael.

El productor estaba consciente que la propuesta de los neoyorquinos estaba fuera del mainstream del momento. “Esto no se consideraba una música muy popular en el año 2000, y me preguntaba cómo esta joven generación de músicos habría escuchado a estas bandas y por qué se inspirarían en ellas. También me hizo sentir menos solo al saber que había otras personas que disfrutaban de los mismos sonidos que yo”.

Pero una vez iniciado el trabajo, las aprensiones desaparecieron. “Cuando comencé a grabar la voz de Julian [Casablancas], el juego saltó a un nivel muy alto. Quedé completamente impresionado y asombrado por el poder y la profundidad de su canto”.

Los Strokes grabaron el álbum en largas sesiones distribuidas durante siete semanas en el estudio subterráneo Transporterraum, del East Village. Raphael asegura que el trabajo fue duro. “Algunas canciones, como ‘New York City Cops’, solo se tocaron unas pocas veces y quizás la primera interpretación fue la que usamos en el álbum. Recuerdo que otras canciones las tocaban todo el día durante 12 horas, luego volvían al día siguiente y las tocaban durante otras cinco horas a un tempo ligeramente diferente. Es una historia real que todos en la banda, además de su ‘gurú’ JP Bowersock -el profesor de guitarra del grupo- y yo, trabajamos extremadamente duro durante siete semanas para crear el álbum”.

En entrevistas posteriores, los músicos han detallado el proceso; tocaban todos juntos, y no realizaron grabaciones adicionales para lograr un sonido crudo y directo, a contrapelo de la tendencia del momento a usar estaciones de audio digitales, como Pro Tools. Raphael, recuerda el empeño del grupo por hacer las cosas a su modo.

“Lo primero que noté fue lo absolutamente enfocado y concentrado que estaba cada músico por hacer la mejor interpretación posible de sus partes -detalla-. Se esforzaron y se exigieron a sí mismos más que cualquier otra banda con la que había trabajado antes. Buscaban la mejor actuación posible y no aceptaban ningún accidente o error en las grabaciones”.

Cuando se le pregunta por su mayor aporte al disco, el productor toma cierta distancia. “Para la mayoría de las bandas con las que trabajo, incluida The Strokes, siento que mi principal contribución y mi mejor idea, es permitir que estos jóvenes músicos prueben todas sus ideas y deseos musicales antes de que yo empiece a hacer preguntas o sugerencias. En cada paso del camino estoy escuchando sus ideas, pero también estoy usando mi experiencia y mi gusto personal en el sonido para presentarles distintas posibilidades”.

“[En Is this it] nunca tuve una sugerencia sobre las melodías o los ritmos, o las palabras -aclara-. Se utilizaron mis juicios sobre qué micrófonos usar y qué tipo de sonido debería ir en la grabación, pero luego verificaría mi trabajo con cada miembro de la banda para asegurarme de que a ellos también les encantó”.

Pese a todo, Raphael tiene claros sus momentos favoritos de Is this it. “Mientras grababa el álbum, la canción ‘Take It Or Leave It’ fue mi favorita por lejos. La voz de Julian era tan poderosa y la música era tan agresiva, que encajaba perfectamente con mi personalidad. Unos años más tarde comencé a pensar que ‘New York City Cops’ era la joya dorada del álbum. Y ahora estoy enamorado de ‘Trying Your luck’...es tan sutil y tan dulce con los cambios rítmicos más increíbles”.

Durante la pausa de la pandemia, Gordon escribió un libro de memorias, todavía sin fecha de publicación (“estoy buscando editor”, señala). Pero, agrega que aún le sorprende el impacto que consiguió el álbum.

“Creo que la razón por la que la gente está hablando de este disco en el año 2021 y celebrando a The Strokes es que la composición de la canciones, la maestría musical y el sonido de Is this It capturaron los corazones y oídos del mundo -asegura-. A los jóvenes no les gustaba el rock ‘n’ roll de sus padres, y en el año 2000 se dedicaban mucho a la música electrónica ¡The Strokes le dio a la música con guitarras un nuevo estilo y una nueva vibración! La otra razón por la que la gente quiere hablar sobre el disco hoy, es que muchas personas recuerdan lo emocionados y felices que estaban la primera vez que escucharon una canción de Is this It”.

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