“Chile quizá sea el país que ha dado mayores sorpresas en el mundo de las series”: estudio examina el boom latino del streaming

La Jauría.

Bajo el título “Detrás de cámara: Creatividad e inversión para América Latina y el Caribe”, un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) –con apoyo de Netflix– analiza la producción regional en medio del crecimiento de las plataformas. El documento también concluye que “América Latina y el Caribe se encuentra en un momento propicio para aprovechar las lecciones de otros ecosistemas audiovisuales y consolidar su propia industria”.



Desde la mexicana Club de Cuervos y la brasileña 3% hasta la argentina El reino, Netflix ha fijado como una de sus prioridades realizar series en Latinoamérica. La apuesta no siempre funciona con total éxito, pero, si la efectividad de la estrategia se evalúa de acuerdo a cómo ha reaccionado su competencia en el streaming, el balance es contundente: hoy suman nuevos proyectos en la región; Amazon Prime Video, HBO Max, Star+, Disney+, Paramount+ y Starzplay.

Bajo el título “Detrás de cámara: Creatividad e inversión para América Latina y el Caribe”, un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) –elaborado con apoyo de Netflix– analiza el presente y el futuro de la industria audiovisual en el continente, en buena parte redefinido a partir del auge de los servicios digitales.

“Estamos a las puertas de un nuevo boom audiovisual en América Latina y el Caribe. Solo en 2019 se calcula que se invirtieron unos 5,7 mil millones de dólares en producciones audiovisuales, impulsando la creación de más de 1,6 millones de empleos directos e indirectos, según un estudio de Olsberg SPI”, sostiene el informe al que accedió Culto. “El reciente boom de los servicios de suscripción de video por demanda (SVOD, por sus siglas en inglés), usualmente llamados servicios de streaming, ha consolidado a América Latina y el Caribe como un mercado que busca consumir contenidos locales de alta calidad y de toda clase de géneros”, añade.

El presidente

El autor Diego Olavarría y las coautoras Alejandra Luzardo y Mercedes Mateo Díaz se detienen en los países más fuertes y en otros más emergentes en Latinoamérica. Una panorámica que establece a partir de más de 100 entrevistas a realizadores, inversionistas y ejecutivos, quienes hablan sobre el evidente cambio de paradigma que se instaló en la región.

“Si las décadas previas se caracterizaron por un modelo en que los altos costos de inversión y la necesidad de un acuerdo con un canal de televisión para distribuir contenidos significaban que solo los grandes conglomerados podían producir una película o un serial, se ha pasado a un mundo en que un número cada vez mayor de productoras independientes proponen, escriben, desarrollan y producen los contenidos audiovisuales que son adquiridos por empresas de streaming bajo distintos esquemas para su distribución en plataformas online”, reza el texto.

Fábula, la principal compañía nacional del ámbito (hoy también con oficinas en Los Angeles y Ciudad de México), es mencionada como un caso de estudio dentro del informe. La firma de los hermanos Larraín ha estado detrás de El presidente (Amazon Prime Video), La jauría (Amazon Prime Video y HBO Max) y de la primera serie chilena original de Netflix, 42 días en la oscuridad, que aún no ha definido fecha de estreno en el servicio. Un caudal de producciones que sólo seguirá creciendo en el corto y mediano plazo.

“Cualquier pesimista te habría dicho hace tres, cinco u ocho años que estábamos en el tope de nuestra capacidad, pero en Chile hay mucho talento que nos permite seguir creciendo”, declara dentro del estudio Mariane Hartard, productora de Fábula. Pero esa compañía no es la única que juega un rol clave desde Chile: también están Parox, Invercine y María Wood Producciones (responsables estas dos últimas de Dignidad cuando en conjunto eran Invercine & Wood).

“Chile quizá sea el país latinoamericano que ha dado mayores sorpresas en el mundo de las series. Este formato –ni telenovela, ni largometraje– es heredero directo del cine de autor: historias bien narradas, cinematografía exquisita, actores que interpretan a personajes que juegan un papel dominante en el arco narrativo”, especifican.

Dignidad

El informe también indaga en las políticas gubernamentales y en las nuevas formas de financiamiento. En ese último ámbito, se menciona una iniciativa creada por chilenos: la administradora de fondos de inversión Screen Capital, creada en 2018 por Joyce Zylberberg, Tatiana Emden y Edgar Spielmann. El foco de esta es convocar al sector privado para respaldar proyectos grabados en parte en Chile y que cuenten con alianzas internacionales.

“Tomando en cuenta el número de producciones audiovisuales que tienen previsto estrenarse en América Latina y el Caribe durante los próximos dos años, llama la atención la escasez de administradoras de fondo de este tipo”, señala el estudio, que también se adentra en las competencias de la fuerza laboral que necesita el medio actual y los trabajos más demandados.

De por ejemplo el guión, el área por excelencia de la televisión, profundiza en el cambio radical que ha vivido en los últimos años, una vez que la gama de géneros de las historias se ha ido tornando más diversa. “Conforme crece la demanda de contenidos audiovisuales de corte menos melodramático, hay una mayor necesidad de formar escritores capaces de crear guiones protagonizados por personajes fuertes y no necesariamente una trama capaz de alargarse por cientos de capítulos”, plantean los autores.

Aunque el informe detalla una serie de retos, sus conclusiones apuntan a una expansión y una consolidación del audiovisual en la región. “América Latina y el Caribe se encuentra en un momento propicio para aprovechar las lecciones de otros ecosistemas audiovisuales y consolidar su propia industria”, cierran.

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