¡Karaxú!: la historia del brazo musical del MIR comandado por Patricio Manns

El fallecido autor integró una banda que replicó a partir de 1974 en discos y canciones las ideas y la estética del MIR. El movimiento les pagaba un sueldo y la plata recaudada en los conciertos la debían enviar a Santiago. Sacaron un álbum dedicado a Miguel Enríquez y donde Manns escribió gran parte de las letras.



Eduardo Carrasco, líder y fundador de Quilapayún, lo dijo en este mismo medio: las trincheras ideológicas y políticas abrieron una fisura temporal entre el grupo y Patricio Manns. “En un momento hubo un cierto alejamiento, porque él era mirista y nosotros éramos comunistas, más de la vía pacífica. Había un desacuerdo político, pero que en ningún caso terminó con la amistad, el respeto y el cariño que nos teníamos”, dijo el músico.

Lo cierto es que el fallecido cantautor siempre se declaró como un hombre de izquierda, pero su acercamiento al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) se dio de manera paulatina y se consolidó a partir de su exilio tras el golpe militar de 1973.

Para las álgidas elecciones presidenciales de 1970, por ejemplo, estaba alineado con todo el resto de artistas de la Nueva Canción Chilena que apoyaban el proyecto de la Unidad Popular. Semanas antes de los comicios, en el programa A ocho columnas, de Canal 9, se presentó como representante musical de Salvador Allende en una contienda en que tenía en frente a Luis “Chino” Urquidi, por Jorge Alessandri, y a Arturo Gatica, por Radomiro Tomic.

“Los artistas discutieron amigablemente y al final remacharon con una serie de canciones y cuecas”, reseñó la revista El Musiquero, referente editorial de le época a la hora de hablar de la escena local.

Por supuesto, no era la primera vez que Manns se vinculaba con la figura de Allende. En su rol de periodista -iniciada a principios de los 60 en paralelo a su faena artística- había cubierto la campaña presidencial del 1964; ahora le tocaba estar en otro papel, fuertemente involucrado como cantautor en actos y encuentros masivos.

“Lo conocí mucho por la relación que teníamos en las campañas. Era una relación del día entero con él. Yo tenia que grabarlo así que tenia que estar a su lado con el micrófono para grabar lo que decía y enviarlo a un comando que había en Santiago y que distribuía a las radios de todo Chile. Era fantástico estar con él y escuchar lo que hablaba (…). En la noche, hacíamos una fogata y Allende iba con nosotros. Le gustaba conversar ahí, porque él no podía leer los diarios, ya que hacía como diez o doce discursos por día. Entonces, nos pedía que le leyéramos y le informáramos para incorporar en su discurso alguna cosa importante que había pasado en el mundo (…) Allende era un gran orador, era muy culto, inteligente. Sabía muy bien trabajar con las ideas, tenía una gran noción de eso y para nosotros era muy importante trabajar con él y hablar con él. Para mí fue un privilegio estar con él”, relató Manns en una entrevista con radio Universidad de Chile.

Canciones militantes en la distancia

Pero la distancia política con otros músicos, y su marcada identidad ideológica, se empezó a mostrar en la vida forzada en el extranjero. En Cuba llegó el primer hito. Ahí, a principios de 1974, el ex ministro de educación de Allende, Edgardo Enríquez, y el actor Nelson Villagra desarrollaron el proyecto de armar un grupo musical que representara los principios, el manifiesto y la estética del MIR, como una suerte de brazo artístico que secundara su manera de operar.

Ambos posteriormente se trasladaron a París, donde la iniciativa adquirió otro cuerpo: se les ocurrió llamar a Manns, exiliado también en La Habana, para poder integrar el conjunto. El artista aceptó de inmediato y se trasladó a la capital francesa, donde en paralelo también son contactados la cantante Mariana Montalvo -figura chilena del canto latinoamericano y de protesta- y Franklin Troncoso Muñoz, quien tenía un hermano militante en el MIR, lo que ayudó a solidificar la iniciativa.

Luego se fueron integrando otros miembros, todos de carácter más itinerante, dándola una naturaleza cambiante a la agrupación. Eso, sí, ya tenía nombre definido: ¡Karaxú!

Me enviaron de Cuba a París especialmente para organizar un grupo musical que reuniera fondos para la resistencia chilena. Había conocido a algunos estudiantes chilenos que estudiaban en París. Puse manos a la obra y le propuse a Franklin organizar un grupo de la resistencia chilena en el exilio”, contaba Manns en una entrevista de 2014 en El Mostrador.

Ya formados, la banda recibía una suerte de sueldo por parte del MIR, mientras que parte del dinero que ganaban de sus shows en Europa lo enviaban al grupo en Santiago. “Los sueldos que nos pagaba el MIR apenas nos alcanzaban para comer, a pesar de las sumas exorbitantes que recogíamos particularmente en nuestros conciertos en Alemania”, recordaba Manns en esa misma conversación.

Tras los conciertos, dieron el siguiente salto y grabaron un álbum, Etendard de la lutte des opprimes. Chants de la résistance populaire chilienne (1974), con una carátula ilustrada por el logo del MIR y un retrato de Miguel Enríquez, asesinado por la Dina dos días antes del comienzo de la grabación (hubo a su vez canciones para otros fundadores caídos, como Luciano Cruz y Bautista van Schouwen). Gran parte de este repertorio inicial fue obra de Manns, con letras escritas también por el actor Nelson Villagra. El disco incluye también el tema Trabajadores al poder, que ha sido establecido como el himno oficial del MIR.

En 2014, Troncoso desempolvó la historia de ¡Karaxú! y reeditó en formato CD no sólo ese álbum, sino que también un libro - Historia del grupo musical ¡Karaxú! (1974-1978)- donde detallaba la historia de sus primeros años.

Como resumen, el texto dice: “Salvo por los exmiristas y sus familiares, no muchas personas saben que el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) tuvo una banda musical. ¡Karaxú! se formó en París a mediados de los setenta y sus integrantes, liderados en un comienzo por Patricio Manns, fueron verdaderos profesionales del partido: recibían un modesto sueldo y lo que recaudaban iba directo al MIR. Grabaron por primera vez entre el 7 y el 9 de octubre de 1974, a solo días de que el secretario general del MIR, Miguel Enríquez, fuera asesinado en su casa de San Miguel”.

Sin embargo, el hombre de Arriba en la cordillera abandonó el proyecto en 1975, sólo un año después de su creación, argumentando que deseaba crecer profesionalmente, ya que el constante cambio de integrantes no permitía que la banda tuviera una línea creativa más definida (tuvieron un total de 12 músicos).

Montalvo también renunció, pero a partir de ahí ¡Karaxú! inició su período más estable, despachando dos discos más -los homónimos de 1977 y 1979- y acercándose al folclore, además de tributar a emblemas como Violeta Parra, Daniel Viglietti, Osvaldo Gitano Rodríguez y el propio Patricio Manns.

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