“Me odiaba a mí misma”: Emily Ratajkowski publica su primer libro y revela abusos sexuales

My body se llama el debut literario de la modelo, se trata de una serie de ensayos donde reflexiona sobre el cuerpo, empoderamiento y feminismo. Asimismo, se refiere a episodios traumáticos, como el ocurrido en 2013 durante el rodaje de un video de Robin Thicke, o su primera vez, a los 15 años, que según acusa, no fue consensuada.



Lo recuerda con claridad, acaso cada tipeo de sus dedos al escribirlo fue una especie de sicoanálisis en conjunto con los lectores. Remonta sus recuerdos hace no muchos años, el 2013, durante el rodaje del videoclip de la canción Blurred Lines, de cantante Robin Thicke. En cantidad de tiempo, es un período breve, pero seguro que por la cabeza de la londinense es una eternidad.

Si bien, Emily Ratajkowski -entonces de 21 años- cuenta que estaba disfrutando el rodaje, todo cambió de un momento a otro. “De repente, de la nada, sentí la frescura y la extrañeza de las manos de un extraño que me tocaba los pechos desnudos por detrás. Me aparté instintivamente y me volví para mirarle [a Robin Thicke]”.

“Sonrió con una sonrisa bobalicona y retrocedió a trompicones, con los ojos ocultos tras las gafas de sol”, continúa. “Mi cabeza se volvió hacia la oscuridad más allá del set. La voz [de la directora, Diane Martel] se quebró cuando me gritó: ‘¿Estás bien?”.

En ese momento, según recoge el The Sunday Times, Martel paró el rodaje. Acto seguido, el cantante se dirigió a la modelo. “Robin se disculpó tímidamente. Como si supiera que estaba mal sin entender lo que podría haber sentido Emily”, explicó la directora. Notando la incomodidad de Ratajkowski, Martel planteó detener el rodaje, pero la modelo optó por continuar. Eso sí, la procesión la llevaba por dentro.

“Me sentí desnuda por primera vez ese día -cuenta Ratajkowski-. Empujé mi barbilla hacia adelante y me encogí de hombros, evitando el contacto visual, sintiendo el calor de la humillación bombear por mi cuerpo”. Y concluye: “No reaccioné. No como debería haberlo hecho”.

“No era más que la maniquí contratada”, agrega la modelo, quien agrega una reflexión respecto al hecho de tocar a una mujer sin su consentimiento. “Con ese único gesto, Robin Thicke recordó a todo el mundo en el plató que las mujeres no estábamos realmente al mando. Yo no tenía ningún poder real como la chica desnuda que bailaba en su vídeo musical”.

El testimonio es parte del libro My body, escrito por Ratajkowski, y que este 9 de noviembre sale a la venta en las librerías de los Estados Unidos. Se trata de una compilación de ensayos donde aborda el feminismo, la valoración y empoderamiento del cuerpo, y además, la modelo ajusta cuentas con episodios tormentosos del pasado, como el que vivió con Thicke.

La modelo escribió el libro durante los últimos dos años en su departamento en Manhattan, donde vive con su esposo, Sebastian Bear-McClard, un productor de cine, y su hijo de ocho meses, Sylvester Apollo. “My body es una exploración personal sobre el feminismo, la sexualidad y el poder, el trato de las mujeres por parte de los hombres y las racionalizaciones que hacen las mujeres para aceptar este trato”, explica la autora en la contraportada.

En el libro, Ratajkowski plantea reflexiones críticas sobre el lugar en que la sociedad la observa: “He interiorizado la forma en que no me han tomado en serio y simplemente me han tratado como un cuerpo”, comenta. “Si eres una celebridad que quiere escribir un libro, lo que sucede es que se te abren muchas puertas, pero no de la manera correcta”, agrega.

“Una conclusión que espero que la gente sepa sobre este libro es que no es sólo: ‘Oh, me ha dolido tanto y otra historia de #MeToo’. -agrega-. Este es un libro sobre el capitalismo. Sólo tengo un activo específico con el que negocié, y creo que la mayoría de las mujeres lo tiene”.

“Fue sexo sin consentimiento”

Pero también hay espacio para otras confesiones crudas. Ratajkowski cuenta que su primera vez -a los 15 años- no fue todo lo que hubiese deseado, dado que su novio de entonces, Owen, la forzó, y que por el hecho se culpó a sí misma.

“Ojalá alguien me hubiera explicado que no le debía nada...¿Por qué mi yo de 15 años no gritó a todo pulmón? ¿Quién me enseñó a no gritar? Me odiaba a mí misma... No le conté a nadie lo que había pasado ese fin de semana con Owen. Esto es lo que haces. Es el comienzo de cómo se olvida”.

“Eso fue sexo sin consentimiento -asegura-. Yo era tan joven. Ni siquiera había tenido relaciones sexuales antes. Tantas mujeres jóvenes que conozco, sus primeras experiencias sexuales tempranas rozan la falta de consentimiento“.

Asimismo, la modelo asegura que el silencio tras sufrir algo así es un hecho corriente en las víctimas. “Muchas de mis amigas ferozmente feministas, mujeres de entre veinte y treinta años, sufrieron experiencias sexuales traumáticas de las que solo pudieron hablar años después. Admitir que son una víctima les quita independencia y el poder por los que han luchado arduamente. Permanecen en silencio por su feminismo”.

De esta manera, para Ratajkowski la escritura fue una especie de terapia de auto amor intensiva. “Escribí para organizar mis pensamientos y perdonarme por la forma en que sentí que había permitido que sucedieran ciertas cosas, porque así es como veía esas situaciones. Estaba interesada en comprobar la realidad a través de la escritura. Nombrar lo que había sucedido con Owen fue particularmente curativo”, señala. “Estas fueron las experiencias que no quería ver porque me hacían sentir fuera de control sobre mi propia vida y tenía miedo de reconocerlo”.

Incluso, la oriunda del Reino Unido cuenta de otra situación abusiva que vivió a los 20 años, en mayo de 2012, cuando acudió a la residencia del fotógrafo Jonathan Leder, donde posó desnuda y en ropa interior. Mientras transcurría la sesión acusa que Leder se aprovechó de ella. “La mayor parte de lo que vino después fue borroso, excepto por el sentimiento. No recuerdo haberlo besado, pero sí recuerdo que sus dedos de repente estaban dentro de mí...”.

El hecho fue conocido años más tarde y el propio Leder se defendió diciendo que no era cierto. “Me siento mal por ella porque está en un punto de su carrera en el que tiene que recurrir a tácticas como esta para ganar prensa y publicidad. Es vergonzoso”, dijo el fotógrafo.

Aún no traducido al castellano, por ahora, My body se puede adquirir a través de la plataforma Amazon.

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