África, el viaje del héroe y el último Nobel

Abdulrazak Gurnah.

Ya está en Chile Paraíso, la novela más reconocida del tanzano Abdulrazak Gurnah, el flamante ganador del premio otorgado por la Academia Sueca. En sus páginas, relata la historia de Yusuf, un chico de 12 años quien con una mirada inocente da cuenta de los conflictos sociales del continente



Solo una vez, Yusuf puede al fin elegir qué hacer con su destino. Ya tiene 18 años, y apenas tiene la oportunidad, usa sus piernas para correr tras una vida distinta. En rigor, toda la trama de Paraíso, lo muestra como un sobreviviente.

La novela es la obra más reconocida de la trayectoria de Abdulrazak Gurnah, el escritor tanzano flamante ganador del Premio Nobel de Literatura 2021, y cuyo trabajo en lengua castellana prácticamente no se encontraba. Fue tras el anuncio del galardón otorgado por la Academia Sueca que la española editorial Salamandra anunció que publicaría a Gurnah en nuestro idioma.

Esto acaba de materializarse, puesto que Paraíso ya se encuentra disponible en nuestro país, para deleite de todo el público lector curioso por conocer el trabajo de un autor a todas luces desconocido, y que desde octubre pasado alcanzó una notoriedad explosiva.

Original de 1994, y ambientada en las primeras décadas del siglo XX, en África negra profunda, Paraíso es un viaje iniciático y de crecimiento de Yusuf, un chico de 12 años que ve cómo su apacible y humilde vida en la ciudad ficticia de Kawa se ve interrumpida cuando un día su padre lo manda de viaje con un personaje a quien denomina el tío Aziz. Pero lo que poco después descubre con horror, es que Aziz no es su tío, ni siquiera es un pariente. Es un rico comerciante. Y el motivo de su viaje es que fue empeñado por su padre para poder saldar una deuda que tenía con el mercader. De este modo, Yusuf se ve forzado a trabajar como sirviente, sin recibir pago.

En el camino se encuentra con otro muchacho, Khalil, quien también vive ese mismo destino de servidumbre. El mismo Gurnah, en entrevista con el medio español La Vanguardia, comentó que eso no fue una ficción.

“No era una práctica común, pero se hacía...también en Europa, basta leer a Dickens para ver que los niños eran tratados como una propiedad mercantil. Todavía sucede, de un modo u otro: se deja a los hijos como garantía de que se va a pagar un préstamo, se entregan a una familia que no los tiene y esta realiza un pago, se esclavizan...hay muchas variables –señaló el escritor–. Quise mostrar la impotencia de los menores ante esas decisiones de sus padres, es lo mismo que les sucede a las mujeres en otros contextos”.

A través de los viajes acompañando al mercader, Yusuf muestra una personalidad algo sonsa, bastante infantil e inocente, pero que va chocando de frente y sin aviso con un mundo que a veces parece demasiado duro para él. Son los años previos a la Primera guerra mundial, y la tensión con los colonialistas alemanes se percibe. No narra ningún episodio concreto, pero Gurnah introduce soterradamente esa disyuntiva entre subalternos y dominantes.

Otro conflicto que toca el autor es de el de las minorías musulmanas en Tanzania, víctimas de constante discriminación. De hecho, el mismo Gurnah debió emigrar de su natal Zanzíbar por causa de la persecución a quienes profesaban el Islam. Aunque la experiencia de Yusuf es aún más compleja, puesto que por su corta edad no conocía los preceptos de la religión y los va aprendiendo en el camino.

Pero el hilo, cual Luke Skywalker, es el viaje del héroe. He ahí la clave para entender el libro. “Mi pretensión fue narrar un viaje al interior humano, leí y entrevisté a gente que había realizado viajes semejantes, con la intención de que no se quedaran en la memoria oral –señala Gurnah–. Ciertamente, hay momentos excitantes o terroríficos, pero mi principal objetivo era recuperar la memoria de esta gente, mostrar su manera de vivir, llena de dificultades y también momentos bellos”.

Además, en su recorrido por el África central y el Congo, se maravilla con los paisajes idílicos con los que se topa. Esas imágenes en cierta parte reflejan la relación de Gurnah con la naturaleza. “Son imágenes de lugares que se quedaron clavadas para siempre en la memoria de mi infancia. Los paisajes son una parte importante del libro. A menudo se habla de esta zona de África como de un lugar oscuro y salvaje. Quise decir que es mucho más que eso”, señala el autor en la mencionada entrevista.

Asimismo, lo natural está muy presente en la novela, así como una dicotomía que venía heredada desde la mitad del XIX: la de civilización versus barbarie. “No se le pregunta a un tiburón o a una serpiente por qué ataca. Con un salvaje ocurre lo mismo. Eso es lo que es”, comenta uno de los personajes durante una escena. Con la lectura de Paraíso, Gurnah nos invita a una expedición por el África más allá del imaginario caricaturesco que se tiene del continente. Aparece una zona con sus problemas sociales desplegados.

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“Es lamentable esta falta de civilidad, que incluso tiene pena de cárcel”, dijo la jefa comunal Daniela Peñaloza.