“Multitud”: la desconocida revista que dirigió Pablo de Rokha

Publicada entre 1939 y 1965, fue una publicación que el poeta dirigió junto a su esposa Winétt de Rokha. En sus páginas, la idea era hacer una simbiosis entra lo popular y la "alta cultura", acercando ambas veredas. El Museo Histórico Nacional acaba de adquirir 13 números de esta publicación, las cuales durante el año estarán en una exhibición temporal de nuevas adquisiciones, por ahora sin fecha.



Fue entre 1939 y 1965 cuando Pablo de Rokha, junto a su mujer la escritora Winétt de Rokha, fue director de una revista. Se llamaba Multitud, y en sus páginas, la idea era llevar la cultura, o más bien, la llamada “alta cultura”, al pueblo, y viceversa, llevar el pueblo a las masas culturizada. Todo, a través de la belleza de la vida cotidiana: los alimentos, las bebidas, las fiestas, así como las labores del Chile “periférico”.

De hecho, como una especie de declaración, su lema era: “Revista del pueblo y alta cultura”.

Esta revista ha vuelto a la palestra porque el Museo Histórico Nacional (MHN) acaba de adquirir 13 números de esta publicación. En estos momentos, indican desde la institución, se encuentran en inventario. Posteriormente, pasarán a un proceso de exhibición temporal de nuevas adquisiciones, el que indican, no tiene fecha por el momento.

En Multitud se podían leer publicaciones de temas estéticos, artísticos, culturales y políticos, y en sus páginas hicieron sus primeras armas nombres como Rosamel del Valle o Enrique Gómez Correa. “Se mezclaban ensayos sobre temas sociales y económicos, con la poesía bajo el discurso del ‘Arte como instrumento de lucha social’, muy propio de su tiempo”, explican desde el MHN.

“Ambas adquisiciones complementarán los vacíos en las colecciones, no solo desde el punto de vista literario, sino visual a través de la fotografía, el grabado y, por, sobre todo, las letras”, añaden desde el Museo.

Una portada de la revista Multitud.

Al respecto, la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés, señaló a Culto: “Esta publicación da cuenta de los procesos que se llevaron a cabo desde el arte y la política entre los años 40 y 60. El patrimonio del país está viviendo un evento de relevancia histórica y esta adquisición es una forma de enriquecer las colecciones patrimoniales de las instituciones culturales, interpretando el pasado a través del arte y las expresiones culturales del país”.

Por su lado, Esteban Echagüe, encargado de la Colección de Libros y documentos del MHN, indicó a este medio: “La nueva adquisición es una oportunidad de relevar aspectos culturales y propios de los cambios sociales que vivió Chile en los periodos que circuló, además de ser un aporte directo a las curatorias de los horizontes del nuevo guión del MHN”.

Lo político y las comidas

El interés hacia el mundo popular no era algo tan inhabitual en Pablo de Rokha. De hecho, él mismo lo comentó en su autobiografía El amigo piedra: “Me crié entre arrieros, contrabandistas, cuatreros y policías; allí aprendí a manejar la carabina Winchester, a cazar cóndores, a montar en vacas y a trillar a yegua suelta. Mi literatura es la expresión de esa formación; yo fui hombre de a caballo, buen tirador, criado en el viento huracanado de la cordillera”.

Tanto fue así, una de sus obras clásicas es Epopeya de las comidas y bebidas de Chile (1949), donde se explayó sobre las bondades de los comistrajos y bebestibles nacionales. También tuvo poemas como ‘Los arrieros cordilleranos’, ‘Campeonato de rayuela’ o ‘Rotología del poroto’. Incluso, en su Vocabulario, escrito en 1968 e incluido en Poética del paisaje (Alquimia Ediciones, 2016), incluye algunas definiciones de comidas típicas chilenas.

Asimismo, Pablo de Rokha tuvo un genuino interés en la actividad política. Al igual que en su minuto lo hicieran Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Volodia Teiltelboim, ingresó al Partido Comunista durante la vorágine de los días post caída del Presidente Juan Esteban Montero (1932) y la posterior República socialista.

“Nos encuentran los ‘cuarenta días’ de Grove en posición de firmes, ubicándonos en el marxismo y yo caldeo mi cátedra, le doy entonación dialéctica, entonación política, entonación marxista-leninista…comienza a trabajar mi ansiedad de encontrarme, de entroncarme, de enfrentarme como comunista a la oligarquía nacional e internacional, luchando con dirección marxista por los trabajadores. Creando el canto logrado de la revolución proletaria y campesina en Chile”, afirma en su autobiografía.

Pero el autor de Los gemidos no se quedó solo en la militancia. Años antes, en 1925, De Rokha formó parte de la llamada “Constituyente chica” Durante cuatro días de marzo de 1925, en el Teatro Municipal de Santiago, estudiantes, obreros, intelectuales y feministas debatieron ideas para una carta fundamental, ya que el entonces exiliado Presidente Arturo Alessandri se había mostrado partidario de la posibilidad.

Finalmente, el proyecto no prosperó, la iniciativa quedó en el olvido y la Constitución de 1925 fue redactada por una comisión designada por el propio Alessandri. También fueron parte de la “Constituyente chica” el escritor Antonio Acevedo Hernández, los pintores Julio Ortiz de Zárate y Benito Rebolledo, la pedagoga Amanda Labarca, y la entonces estudiante de derecho y líder estudiantil Elena Caffarena.

Portada revista Multitud.

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