Paul McCartney, Billie Eilish y Kendrick Lamar: tres momentos estelares del regreso del Festival Glastonbury

Tras dos años sin realizarse, el tradicional festival británico por fin pudo llevar a cabo la celebración de su 50 aniversario que quedó trunca debido a la pandemia. Los cabezas de cartel no defraudaron: el exbeatle haciendo gala de un set cargado a la nostalgia, Eilish centrándose en su último álbum y el rapero con un show equilibrado y emotivo con nuevo disco bajo el brazo.



A sus 80 años, Paul McCartney está lejos de pensar en jubilar, o como escribió en su canción When I’m sixty-four, de 1967, de pensar los domingos por la mañana en “ir a dar un paseo, arreglando el jardín, cortando las hierbas”. Definitivamente, lo suyo sigue estando arriba del escenario.

El exbeatle fue el cabeza de cartel de la jornada sabatina del Festival Glastonbury, que tuvo su edición de regreso como siempre en la Worthy Farm de Somerset, Inglaterra. El icónico evento estuvo dos años sin poderse realizar debido a la pandemia del coronavirus. Como ha estado ocurriendo en todo el mundo, Glastonbury es uno más de los eventos masivos de música en vivo que poco a poco han retomado cierta normalidad, tal como la reciente edición del Primavera Sound, en España y que tendrá su correlato en Chile, en noviembre próximo.

Además, en esta edición 2022, el Festival Glastonbury conmemoró nada menos que 50 años de vida. En rigor, era el plan para la edición de 2020, la que quedó en nada. Para esos efectos, apenas dejaron de sonar los acordes de la versión 2019, el 30 de junio de ese año, la organización anunció que la edición aniversario tendría un line-up de lujo liderado por Paul McCartney, Kendrick Lamar y Taylor Swift.

Sin embargo, en febrero de este 2022 la última declinó participar debido a que -según señaló- está enfocada en regrabar sus primeros seis álbumes por el conflicto con su antiguo manager, Scooter Braun, quien vendió los derechos de esos discos sin el consentimiento de la cantante. Por ello, otra estadounidense ocupó el lugar de headliner de la primera jornada: Billie Eilish.

Pero volvamos a Sir Paul, acaso la estrella musical vigente más importante sobre el planeta presentó un show extenso, a la altura de su leyenda. Dos horas y media, 38 canciones pasaron en el Pyramid Stage. Con esta presentación, Paul McCartney cerró su gira Got Back, que lo tuvo en escenarios de Estados Unidos y Reino Unidos desde abril.

Tras la primera canción, Can’t buy me love, el single hitero de 1964, “Macca” comentó al público que vendrían “algunas canciones viejas, algunas canciones nuevas, algunas intermedias”. Así, entre canción y canción, el zurdo entretuvo a la audiencia con pequeñas historias, como suele hacerlo. “Paul es aficionado a la hora de los cuentos: pasa los primeros 40 minutos de la presentación puntuando las canciones con anécdotas entrañables que parecen no tener un objetivo en las que entra y sale; te preocupa que la historia de su amistad con Jimi Hendrix pueda durar más que el festival”, señala la reseña del New Musical Express (NME).

Así, en su gran mayoría fueron pasando éxitos tanto de su banda madre como de Wings, su primer proyecto en solitario: Got to get you into my life, I’ve just seen a face, Lady Madonna, I’ve just seen a face, Something (donde aprovecha de homenajear a George Harrison), Nineteen hundred and eighty-five, Let ‘em in, Let me roll it, e incluso In spite of all the danger, una de los primeros tiempos, cuando los Beatles eran los Quarrymen.

Dos momentos memorables fueron los invitados. El primero, Dave Grohl, el frontman de Foo Fighters reaparecía en escena tras la muerte del baterista Taylor Hawkins, en marzo pasado. La dupla cantó I saw her standing there y Band on the run; el segundo, “El Jefe”, Bruce Springsteen, con quien tocó Glory days, del mismo Bruce, y I wanna be your man. Al final, repitió una innovación de sus últimos conciertos: una dupla virtual con John Lennon, en que interpretan I’ve got a feeling.

“Hoy es un día realmente oscuro”

The Beatles es uno de los referentes de Billie Eilish. De hecho, la joven de 20 años cantó una sentida versión de Yesterday en los Premios Oscar del 2020, cuando la pandemia era una palabra lejana. De alguna forma, su presencia marca la entrada con fuerza de la llamada “Generación Z” a lo alto de la música popular mundial. NME definió su presencia como “el comienzo de una nueva era para el festival”.

Con un set de 20 canciones, durante la noche del viernes la joven californiana se centró sobre todo en su último disco, Happier than ever (2021), del cual tocó 10 temas. Sin embargo, no pudo mantenerse alejada de la contingencia de su país: “Hoy es un día realmente oscuro para las mujeres en los EE. UU.”, dijo al presentar Your Power, en alusión al fallo de la Corte Suprema que anuló la protección del derecho al aborto. Y a renglón seguido dijo: “Eso es todo lo que voy a decir sobre eso, ya que no puedo soportar pensar más en eso en este momento”. Otras cantantes, como Olivia Rodrigo, también hicieron alocuciones al respecto.

Descontando eso, las reseñas apuntan a que a Eilish se le vio destellante. “Solo ella es dueña del escenario tanto como cualquier estrella del pop lo ha hecho en el Pyramid Stage antes -señala NME-. Y puedes darte cuenta de cuánto está disfrutando del espectáculo: rara vez se le cae una sonrisa radiante de la cara, y durante el espectacular final de Happier Than Ever, lleno de fuegos artificiales y una parte de guitarra de Finneas (Baird O’Connell, su hermano) que derrite la cara, saca un monitor de sus oídos para escuchar a la multitud gritar”.

Por su lado, The Guardian comentó: “El show de Billie Eilish se alimentó de paradojas. Las canciones minimalistas e inquietantes se vuelven inmensas; letras llenas de angustia y amenaza fueron enmarcadas con calidez solícita. Hubo láseres y llamas, pero no invitados sorpresa ni exclusivas del festival. Todo se reducía a la química entre Eilish y sus dos músicos (incluido su hermano y colaborador Finneas) y su enorme encanto. Era una intérprete versátil y una presentadora generosa con una preocupación casi paternal por el bienestar de la audiencia. La balada de poder volcánico Happier than ever, decorada con fuegos artificiales, completó un set ganador y un nocaut el viernes durante el cual las mujeres tomaron todas las decisiones”.

“Me gusta dónde está la energía”

Otro que brilló fue Kendrick Lamar, headliner del domingo. Con un reciente último disco a cuestas, Mr. Morale & the Big Steppers, y luciendo la corona de espinas con que aparece en la portada de álbum, el rapero hizo una selección de temas bastante equilibrada: del Good kid, m.A.A.d city (2012), interpretó 7 temas; del elogiado DAMN (2017), 5; del To Pimp a Butterfly (2015), 5; y del nuevo, álbum, también 5.

Para NME, este show mostraba una versión más madura del cantante: “Entre su último disco y el anterior (el ganador del premio Pulitzer, DAMN), la vida de este hombre de 35 años se ha desarrollado de muchas maneras; se ha convertido en padre, y con eso vino una nueva sensación de claridad en la vida”.

De hecho, se permitió hacer una reflexión: “No importa por lo que estés pasando. Las imperfecciones son hermosas. Llevo esta corona: juzgaron a Cristo. Te juzgan, juzgan a Cristo... Llevo esto como una representación, para que nunca olvides a uno de los profetas más grandes que jamás haya caminado sobre la Tierra. Te juzgan a ti, juzgan a Cristo. Haremos nuestro mejor esfuerzo para caminar en su imagen”.

Por su parte, the Guardian comentó: “Lamar tiene una presencia magnética pero con rostro de piedra, exudando una seriedad propia de un ganador del premio Pulitzer. Vestido con una camisa blanca y una corona enjoyada de espinas, saluda el sonido de los vítores de la audiencia con un breve movimiento de cabeza y un ‘bien’ y, en los momentos en que la multitud realmente está haciendo ‘algo de maldito ruido’ a instancias suyas, un inexpresivo ‘Me gusta dónde está la energía’”.

Y añade The Guardian: “Sea lo que sea, ciertamente no es uno de esos artistas que sonríe al público de Glastonbury, sacude la cabeza con incredulidad y te dice lo agradecido que está por estar aquí, aunque hacia el final de la actuación pasa un tiempo sorprendentemente divertido. un largo período de tiempo simplemente caminando de un lado a otro del escenario en silencio, mirando a la multitud y asintiendo con la cabeza como si estuviera asimilando su tamaño”.

Uno de los momentos célebres de la noche fue la interpetación de su hit HUMBLE. “Mira hacia la cámara y hacia el enorme espejo que miró. al principio y rapea el coro no solo para humillarnos a nosotros, sino también a él mismo. Este es el comienzo de la sección en la que Kenny lidia con el complejo de mesías”, señala NME.

Otros números que pasaron por el festival inglés, y que además estarán en el próximo Primavera Sound Chile 2022, en noviembre, fueron Lorde, Phoebe Bridgers y Charli XCX.

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