Julia Roberts vuelve a su propio paraíso

Foto: Scott Garfitt/Invision/AP

Tras dedicar sus últimos años casi únicamente a los roles dramáticos, en Pasaje al Paraíso –que llega este jueves 15 a la cartelera nacional– la actriz regresa al terreno de la comedia romántica y se reencuentra con George Clooney. Es su último intento por revitalizar el género en el que brilló en La Boda de mi Mejor Amigo (1997) y Un Lugar Llamado Notting Hill (1999), dos títulos que, a su juicio, forman parte de una subvalorada cosecha cinematográfica.



Dos viejos amigos de profesión se reúnen. La excusa la otorga un filme con una trama con potencial cómico pero sin ninguna aspiración de cambiar el mundo. Si la diversión se manifiesta en algún momento, probablemente haya sido durante los días de grabaciones y no en lo que se proyecte ante el público reunido en la sala oscura.

En el peor de los casos, eso podría entregar Pasaje al paraíso, la cinta que se estrena este jueves 15 en cines chilenos. En el más optimista de los escenarios (¿por qué no serlo?), la película podría ser la primera comedia en años que no despilfarra el talento de Julia Roberts, aquel farol del género durante la década de los 90.

Foto: Vince Valitutti

Ambientada en Bali –pero filmada en el noreste de Australia e islas aledañas–, la historia sigue a una pareja divorciada (Roberts, George Clooney) que se reencuentra luego de años distanciada. Se vuelven a juntar porque Lily (Kaitlyn Dever), su hija, en medio de sus vacaciones en Indonesia conoce a un joven local del que se enamora y con el que desea casarse. Si bien los exesposos se detestan, eligen unir fuerzas para impedir el compromiso de su retoña.

La estrella de Mujer bonita (1990) declaró hace unos meses que, hasta que recibió el guión de Pasaje al paraíso, no había llegado a sus manos un proyecto a la altura de La boda de mi mejor amigo (1997) y Un lugar llamado Notting Hill (1999).

Creo que no apreciamos la excelente cosecha de comedias románticas que teníamos entonces”, dijo esta semana a The New York Times, en el inicio de la promoción de un largometraje en que “las bromas tenían sentido, y aprecié y entendí por lo que estaban atravesando estas personas”.

Foto: Universal Pictures

Esa disconformidad explicaría, en parte, por qué las pocas comedias que ha hecho en este siglo han sido casi todas olvidables y ha quedado reducida a papeles de acompañamiento más que protagónicos (Día de los enamorados, Enredadas… ¡pero felices!), y por qué recientemente ha dedicado buena parte de sus energías a relatos más sombríos.

Dos de los más atractivos los ha tenido en la televisión: Homecoming (Prime Video), un buen drama de ribetes distópicos y capítulos de media hora que la tuvo como protagonista de su primer ciclo, y Gaslit (Starzplay), la miniserie que examina Watergate desde la óptica de Martha Mitchell, la esposa del fiscal general de Nixon, John N. Mitchell (Sean Penn).

Su anterior colaboración con Clooney, a quien conoció grabando La gran estafa (2001), también fue en clave oscura, en la cinta El maestro del dinero (2016), dirigida por Jodie Foster. Y su último título en salas fue Regresa a mí (2018), la película en la que encarnó a la madre de un adolescente adicto a las drogas. En ese sentido, Pasaje al paraíso es un retorno al género que le ha dado algunas de sus mayores alegrías y a la pantalla grande, una instancia de la que sigue siendo una devota.

Creo que realmente nada reemplaza estar en la oscuridad y simplemente tener esa experiencia de energía con extraños, unidos en ese sentimiento colectivo con personas que no conoces”, expresó a Variety en el último Festival de Cannes.

¿Podrá su nuevo largometraje reavivar la llama de un tipo de historia que está lejos de atravesar su edad de oro en el cine? El filme empezó a llegar a los complejos del mundo durante esta semana y se expandirá poco a poco hasta estrenarse a fines de octubre en Estados Unidos, siguiendo un modelo de lanzamiento poco convencional. El éxito no está garantizado, pero si hay alguien en Hollywood que puede aspirar a devolverle su brillo de antaño, esa es Julia Roberts.

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