Descifrando a Ana de Armas: una actriz y sus convicciones

Getty Images.

Cuando la intérprete tomó la decisión de mudarse a Los Ángeles, apenas sabía inglés, pasó horas estudiando y en cuatro meses logró dominar el idioma, cualidad que le abrió las puertas en Hollywood. Todo ello, sumado a su talento, la ha llevado a encarnar un holograma en Blade Runner 2049, ser una chica bond y actualmente personificar a la icónica Marilyn Monroe en una producción a estrenarse a fin de mes en Netflix.



El equipo de maquillaje y peinado tardó entre dos horas y media y tres horas cada día en preparar la cabellera rubia platinada y el característico maquillaje de una de las mujeres ícono del glamour hollywoodense de los años 50. Fueron 47 días de rodaje, donde la cubana Ana de Armas se camufló en la piel de Norma Jeane, para dar vida a Marilyn Monroe en la nueva película Blonde.

La cinta, basada en la obra homónima de Joyce Carol Oates -publicada hace 23 años- y dirigida por Andrew Dominik, representa una aproximación, en parte ficticia, de la vida de la estrella hollywoodense, y para su interpretación, la actriz nacida en La Habana tomó clases para mejorar su acento. “Estuve nueve meses entrenando mi dialéctica, a base de practicar para lograr el acento correcto. Fue una gran tortura, muy agotador. Mi cerebro estaba frito”, mencionó De Armas a The Times.

En sus palabras, Marilyn Monroe en Blonde, representa “la versión más atrevida, sin disculpas y feminista de su historia que yo había visto jamás”.

El film, que se exhibirá el próximo 8 de septiembre en el Festival de Venecia y se estrena el 28 de este mismo mes en Netflix, no es el último trabajo que ha realizado la intérprete, pero sin duda es el que más expectación ha causado, y como no, si la misma actriz ha reconocido su interpretación como algo “innovador”. “Una cubana interpretando a Marilyn Monroe. Lo deseaba tanto”, admitió a Vanity Fair (VF).

Hoy la mujer de 34 años está en la cúspide de su carrera, una que empezó hace casi 20 años, cuando en su natal Cuba tuvo sus primeros romances con el mundo de la actuación, y que actualmente la coronan como una de las actrices más prometedoras en la industria, la misma donde ha compartido pantalla con grandes figuras como Robert de Niro, Keanu Reeves, Ryan Gosling y Toni Collette.

El largo recorrido

La historia de Ana Celia de Armas Caso parte en La Habana, cuando el 30 de abril de 1988 nació en un pueblo costero de Santa Cruz del Norte. Desde niña siempre se interesó por las artes, y aunque en un inicio quería dedicarse a las danza, a los 12 años descubrió que quería ser actriz, por eso dos años después sus padres la inscribieron en la Escuela Nacional de Teatro. “Fueron como cuatro años en la escuela de teatro y cuando estaba en mi segundo año, hice mi primera película”, confesó la intérprete a Jimmy Fallon en The Tonight Show.

En Cuba hizo tres películas, pero el reconocimiento internacional vino cuando cumplió la mayoría de edad y emprendió rumbo al continente viejo. A los 18 emigró a Madrid; el destino se debía a que sus abuelos maternos son españoles y la suya era “una de las pocas familias cubanas sin nadie en Miami, por lo que el plan siempre fue España”, indicó a VF.

Allí las cosas se dieron de forma casi orgánica. Con la doble nacionalidad consiguió un agente y en dos semanas obtuvo el papel protagónico en la serie de suspenso de Antena 3, El Internado Laguna Negra. Tras el éxito juvenil, siguió actuando para la televisión española y realizó un par de películas.

En el país hispano conoció gente a la que, hasta el día de hoy, considera su “nueva familia, porque mi familia de verdad la había dejado atrás”, admitió en el programa El Hormiguero, de España.

Sin embargo, tras ocho años de trabajo continuo, la falta de proyectos la motivó a volver a armar sus maletas y regresar a su natal continente, pero esta vez más al norte, a Estados Unidos. En el programa español, confesó que esta transición no fue fácil, de hecho “fue peor de lo que pensé. Volver a irme yo creo que fue más duro emocionalmente que en mi carrera y me tomó tiempo acostumbrarme a eso, a volver a estar sola y encontrar otra vez ese sentido de hogar, que creo que todavía no se puede comparar a como me siento en España”.

La actriz llegó a los 26 años al país americano, donde se instaló en Los Ángeles apenas dominando el inglés. “La primera vez que leí un papel, no tenía ni idea de lo que era ‘forgive me’ (Perdóname)”, admitió, por lo que tomó clases donde pasaba siete horas diarias estudiando el idioma. Así, en cuatro meses logró aprender lo suficiente para asistir a los castings a probar suerte.

Empezó por aprender los guiones fonéticamente hasta lograr dominar la lengua inglesa. En El Hormiguero, contó que mientras filmaba la película War Dogs (2016), “estaba haciendo una escena con Miles Teller y me cambió las líneas y yo no podía (seguir el diálogo), tuvimos que volver a poner las líneas de antes porque no había forma de yo decir aquello”.

Para la cubana, aprender el idioma “ha sido un proceso largo, de muchos años”, sin embargo, confiesa a la revista VF que “la gente me pregunta, ‘¿Cómo aprendiste inglés tan rápido?’ Y yo les digo: ‘Porque mi vida dependía de ello’”.

Ana de Armas junto a Ryan Gosling en Blade Runner 2049.

Tocando las estrellas en Hollywood

Ya instalada en Estados Unidos, los proyectos cinematográficos no tardaron en llegar. Es así como en 2015 protagonizó el thriller Knock Knock junto a Keanu Reeves y la chilena Lorenza Izzo. Un año después volvería a compartir pantalla con el rostro de Matrix en Exposed (2016).

Pero fue en 2017 que llegó uno de sus papeles más importantes, de la mano de Blade Runner 2049 (2017), secuela del éxito futurista protagonizado por Harrison Ford en 1982. En la película, De Armas interpreta a Joi, el interés romántico holográfico de K Joe (Ryan Gosling).

Aunque el reconocimiento en la industria hollywoodense vendría dos años más tarde, cuando coprotagonizó junto a Daniel Craig y Chris Evans el film de misterio Knives Out (2019). Allí, la hispanocubana interpreta a Marta Cabrera, la enfermera de un anciano que vive con su adinerada familia, De Armas se transforma en la brújula moral de la casa luego que el patriarca falleciera de forma misteriosa.

Su actuación en la cinta le significó la nominación a los Globos de Oro 2020, en la categoría Mejor actriz de comedia o musical. Y a pesar que no ganó el galardón, sí obtuvo el premio Satellite Awards como Mejor actriz de reparto por el personaje.

De seguir su impulsividad, la realidad hubiese sido muy distinta, porque la intérprete casi no acepta el papel. De acuerdo a la explicación que concedió a VF, la caracterización del personaje se reducía a: “Cuidadora latina, bonita”. Situación que le molestó, porque considera que aún las actrices latinas son encasilladas en papeles sensuales, “o bien es ‘sexy con temperamento’”.

Jamie Lee Curtis, Chris Evans, Daniel Craig y Ana de Armas en Knives Out. Imagen obtenida de Instagram @ana_d_armas

Al respecto, señaló que busca encontrar el equilibrio en sus personajes e indicó a la revista Elle que no quiere que su linaje sea un limitante para su carrera. “Quiero interpretar a latinas, pero no quiero ponerme una canasta de fruta en la cabeza cada vez (...) Esa es mi esperanza, que puedo demostrar que podemos hacer cualquier cosa si se nos da el tiempo para prepararnos, y si se nos da la oportunidad”.

Por ello, selecciona sus papeles con lupa, basándose en los directores con los que quiere trabajar. Privilegio que goza dado al arduo trabajo y talento que ha desarrollado en los últimos años.

Una de las últimas producciones en las que participó es en The Gray Man, la película de Netflix que ha contado con mayor presupuesto para su realización y que se estrenó el pasado 22 de julio en la plataforma de streaming.

En ella, De Armas comparte el protagónico con dos viejos conocidos, Ryan Gosling y Chris Evans, con este último mantiene una honesta amistad que ha traspasado la pantalla. “He podido conocer poco a poco a Chris, siento que en Knives Out me sentía un poco intimidada por él y creo que tuvimos esta gran oportunidad, que es muy raro que suceda, de que puedas trabajar con la misma persona más de una vez. Creo que los dos nos entendemos muy bien, que tenemos la misma energía, que nos gustan e interesan las mismas cosas de un proyecto y que nos divertimos mucho trabajando juntos”, señaló la actriz sobre el intérprete en una entrevista promocional del film de acción.

Ana de Armas como Dani Miranda, en The Gray Man (2022).

Con quien también volvió a cruzar caminos fue con Daniel Craig, en la película 25 de James Bond: Don’t Time to Die. Allí la cubana encarna a Paloma, en un papel creado para ella por el guionista Cary Joji Fukunaga y escrito por la premiada Phoebe Waller-Bridge (Fleabag).

En conversación con Jimmy Fallon, comentó que en el set de Knives Out, Craig hablaba de la próxima James Bond y los entrenamientos que estaba llevando a cabo para el personaje, pero ella “no tenía idea de lo que iba a pasar. Eso sucedió (la película), como cuatro meses después. Fue una muy feliz coincidencia”.

Daniel Craig y Ana de Armas en James Bond: Don’t Time to Die (2021).

El amor en Los Ángeles

Durante su extensa residencia en Los Ángeles, la actriz se enamoró en más de una ocasión. En las filmaciones del thriller erótico Deep Water (Adrian Lyne), conoció a Ben Affleck, con quien comenzó un romance mientras, paralelamente, se iniciaba la pandemia del Covid-19.

Durante el tiempo que estuvieron juntos, la pareja fue perseguida y fotografiada por paparazzi casi a diario. El acoso mediático fue uno de los detonantes que motivó a la cubana a abandonar la ciudad que le había abierto las puertas siete años atrás.

“Fue horrible. Pasar por eso yo misma, confirmó mis pensamientos: ‘Este no es el lugar para mí’. Se volvió algo excesivo. Allí no hay escapatoria, no hay salida”, señaló a Elle, añadiendo que en Los Ángeles “siempre está la sensación de algo que no tienes, algo que falta. Es una ciudad que te mantiene ansioso”.

En enero de 2021, la pareja puso fin a su relación, en ese entonces, una fuente declaró a la revista People, que el motivo de la ruptura se debía a que la actriz ya no quería vivir en la ciudad, mientras, Affleck no quiso alejarse de de sus tres hijos fruto de su antigua relación con Jennifer Garner.

Ya más alejada de los focos de la prensa, hoy De Armas vive en Nueva York junto a su actual pareja, el ejecutivo de Tinder, Paul Boukadakis, y su perro Elvis, un can de raza maltés que la acompaña desde 2014, cuando llegó a instalarse a Estados Unidos.

Imagen Ent/ Splashnews.com.

Camino al estrellato

Por estos días, la actriz se encuentra realizando varios proyectos, entre ellos están la filmaciones de la cinta romántica Ghosted, que se estrenará en 2023 a través de Apple TV+. La película, la coprotagoniza con su, ahora amigo, Chris Evans, luego que Scarlett Johansson se bajara del proyecto por problemas de agenda.

El pasado 30 de abril, en el set de Ghosted y frente al ocaso en la playa, sus compañeros la rodearon para cantarle al unísono Happy Birthday. Con globos rosados y dorados y una mesa llena de aperitivos y el clásico pastel, De Armas recibió sus 34 años, acompañada del equipo de grabación y del director de la película, Dexter Fletcher.

“Así que ese fue mi cumpleaños número 34. Y es el más feliz que he tenido”, indicó a la revista Elle. No se sabe cuáles fueron sus deseos al soplar las velas, pero de seguro algunos se están cumpliendo, porque la actriz confesó que encarnar a Marilyn Monroe en Blonde era “un sueño”.

Respecto a su camino para conseguir el papel, De Armas aseguró a Vanity Fair que “solo tuve que hacer una audición para Marilyn y Andrew (Dominik) dijo ‘Eres tú’, pero tuve que hacer una audición para todos los demás. Los productores. La gente del dinero. Siempre tengo gente a la que necesito convencer. Pero sabía que podía hacerlo. Interpretar a Marilyn fue innovador. Una cubana interpretando a Marilyn Monroe. Lo deseaba tanto”.

La película ha envuelto a la actriz en el personaje, donde incluso su perro Elvis actúa interpretando a Mafia, el perro que Sinatra le regaló a Monroe. Al ser consultada sobre si Elvis cobró por participar en el film, señaló que “no, yo casi tampoco cobré por hacer la película, es uno de esos proyectos que se hacen más por amor, convicción y por confianza en el director y en la visión que tiene en el proyecto. Yo creo que al final es lo que importa y por eso hacemos lo que hacemos”, confesó en El Hormiguero.

El biopic de Monroe llega cuando se cumplen 60 años del fallecimiento de Marilyn, y se exhibirá el próximo 8 de septiembre en la 79° edición del Festival de Venecia, donde la película es una de las favoritas para llevarse el preciado León de Oro.

La esperada película también se ha ganado titulares por ser la primera producción de Netflix en contar con la calificación NC-17 lo que equivale en Chile a la indicación para mayores de 18 años. Al respecto, la actriz, en declaraciones para L’Officiel, se mostró molesta, señalando que “muchas otras series y películas son más explícitas y tienen más contenido sexual que Blonde”. “Para contar esta historia era importante mostrar todos esos momentos en la vida de Marilyn que la llevaron a terminar como lo hizo. Necesitaban ser explicados”.

Así, con una agenda cargada de proyectos y una próspera carrera en la industria cinematográfica, Ana de Armas se ha convertido en la actriz del momento, y a alejada del ojo de la prensa de Los Ángeles aseguró a Vanity Fair que “el estilo de vida, la exposición y las constantes situaciones comerciales no son para mí. Actuar es lo que amo hacer, pero no puedo hablar de eso, no todo el tiempo”. En esa línea y citando a Marilyn Monroe, la cubana coincide en que “es bueno tener caviar, pero no cuando lo tienes en cada comida”.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.


Se trata de un estudio del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, que demostró que el virus del herpes es muy efectivo para tratar cánceres avanzados. La investigación descubrió que RP2, una versión modificada del virus, eliminó las células cancerosas en una cuarta parte de los pacientes que se sometieron al tratamiento.