Billy Idol: “¡Gracias rock and roll por darme una vida grandiosa!”

El nuevo EP del artista que pasó por Chile a principios de este mes ya está disponible en plataformas digitales. Testigo en primera línea del nacimiento del punk, el rebelde de la sonrisa torcida conversa con Culto sobre cómo hacer las paces con una vida de excesos e inspiración.



Billy Idol (66) es un testigo en primera línea del nacimiento del punk. Entre abril y mayo de 1976, los Sex Pistols hicieron suyo el mítico 100 Club de Londres y Billy fue parte de un grupo de seguidores incondicionales bautizados por Caroline Coon, periodista de Melody Maker, como The Bromley Contingent. Entre sus amigos estaban nada menos que Steve Bailey y Susan Janet Ballion, quienes en cosa de meses cambiarían sus nombres respectivamente a Steve Severin y Siouxsie Sioux.

“Esa residencia de los Pistols en el 100 Club fue fantástica. Es uno de esos momentos de mi vida que aún siento que sigo viviendo, como si estuviera ahí”, ríe en conversación con Culto, en una entrevista realizada horas antes de su reciente recital en Chile, el 1 de septiembre en el Teatro Caupolicán.

“Ver a esos tipos ahí en el escenario, gente de nuestra misma edad mostrándonos que era posible hacer algo así y a la vez diciéndonos que también podíamos hacerlo, eso fue emocionante. Mira lo que pasa por culpa de eso: ¡acá estoy, mil años después y todavía rockeando! ¡Qué vida! ¡Gracias, rock and roll, por darme una vida grandiosa!”

Grito rebelde

Si bien Johnny Rotten solía vestir una polera que decía “odio a Pink Floyd”, Idol profesaba en público todo lo contrario al líder de los Sex Pistols. “Crecí con la música de los sesenta y setenta. ¡Mucho rock progresivo! Con mis amigos íbamos a ver bandas cada fin de semana. Vimos de todo: Zappa, Captain Beefheart, King Crimson, Hawkwind, Deep Purple y Black Sabbath, a quienes vimos un mes antes de que sacaran su debut. También vi a Lou Reed, a Bowie e Iggy. Lamentablemente nunca pude ver a los Stooges, pero sí vi a Iggy junto a Bowie. Vi mucha música, ¡y mira lo que me ha hecho!”, ríe.

Ese afán de inquietud y experimentación, característico de la mejor música de aquella época, es lo que Idol supo colar en su propuesta solista tras la disolución de Generation X, banda punk de la cual formó parte en 1976, y una de las primeras en aparecer en Top of the Pops de la BBC e invitada por Marc Bolan a presentarse en su show televisivo Marc, al igual que The Jam y los Boomtown Rats. El episodio con Generation X fue el último de la serie, grabado una semana antes de la trágica muerte del líder de T. Rex, y saliendo finalmente al aire una semana tras su funeral.

“Marc era un chico de la calle y entendía realmente de dónde venía mucha gente que estaba metida en el punk. Se sentía como nosotros, pero, a la vez, era un adelantado y un tipo muy inteligente que nos estaba usando en cierta forma para revitalizar su carrera. Uno podría decir que fue un oportunista, pero de verdad le gustaba la música que hacíamos y eso se notaba”.

En alianza con el talentoso guitarrista Steve Stevens, Idol supo mantener la mente abierta para incorporar su actitud rebelde con la expansión sonora, cuajando en discos como los multiventas Billy Idol y Rebel yell. “Me encanta Velvet Underground e Iggy y los Stooges, pero a la vez escuchaba música alemana como Can y la electrónica que hacía Kraftwerk, entonces no pude evitar pensar que amaba el rock and roll pero quería algo más. A veces hay grooves en la música dance y disco que te emocionan. Al juntar eso creamos algo fresco. Cuando conocí a Steve en 1981, supe que él podía hacer cualquier cosa con su guitarra y que juntos podíamos hacer lo que quisiéramos. Todo era posible de ser alcanzado y eso fue lo que hicimos. Aún seguimos sorprendiéndonos el uno al otro”.

Enjaulado

40 años después del punk, Idol ve una analogía entre el confinamiento y la Inglaterra de su juventud. “En esos días se sentía como si la sociedad se volcara contra nosotros. A los jóvenes nos decían que no teníamos futuro: ‘No future for you!’ ¡Pero no íbamos simplemente a quedarnos a aceptarlo sin decir nada! Así es como el mundo funciona: pasamos por períodos difíciles y este es uno de ellos. Pero es grandioso poder hablar de eso en una canción, soltar la emoción, ‘release the blues’”, sentencia.

Su flamante single The cage, puntapié del EP del mismo nombre -disponible desde este viernes 23 de septiembre-, nace de ese sentimiento. “Es como un himno de la pandemia. Al haber pasado dos años con esto ya podemos hacerle una canción que puede tratar sobre cualquier momento en que te sientas confinado o encerrado por la sociedad”. El extended play anterior The Roadside (2021) incluía Bitter taste, un trago amargo donde, inspirado en su accidente en motocicleta de 1990, enfrentó la incertidumbre de los tiempos. “Ya era hora para hablar de eso, para el treinta aniversario (risas) y se me ocurrió hacer una canción sobre mi estadía en el hospital, con el dolor que sentí. Pensé que eso podía resonar con lo que ocurría”.

Al escribir su autobiografía en 2014, el cyberpunk hizo las paces consigo, en una crónica de décadas de éxitos, drogas y excesos. “Hay muchas cosas locas que hice y quise explicar, cosas que desearía no haber hecho, pero, si al final eso nutrió las canciones, entonces hay un buen resultado. Con Steve pasamos por las drogas y todo, pero yo sigo viendo los beneficios: es fantástico y salvaje seguir haciendo esto”. Recordando su memorable escena en el filme The wedding singer con Adam Sandler, el rebelde gritón atisba una moraleja: “Este es un mundo material y debes lidiar con eso, hay un tiempo para todo. Por sobre eso, están las fantasías, soñar y buscar inspiración. Eso va más allá. Yo solo disfruto de estar vivo y celebro eso tocando mi música”.

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