Charly en estado puro

Charly García

El sello Vademécum acaba de rescatar un libro legendario para entender el despegue de Charly García. Publicado hace casi cuatro décadas, abarca las opiniones del músico que le dio carta de ciudadanía al rock argentino, desde el profundo rastro de los grupos Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán hasta iniciado el vertiginoso y solitario ascenso a su consagración.



Se llama simplemente Charly García (Vademécum), fue escrito por el fallecido poeta y periodista Daniel Chirom y es el radier donde se levanta la literatura sobre el influyente músico argentino.

Publicado por primera vez en 1983, el texto reúne los detalles proverbiales de la biografía del hombre de “Los dinosaurios”, en muchos casos, por primera vez.

Ahí están el quiebre con el mundo académico tras oír a los Beatles, sus días de niño genio en el conservatorio Thibaud-Piazzini, la composición de “Canción para mi muerte” y su infatigable búsqueda para aunar rock y melodía.

Pero también un festival de nombres que lo frecuentaron, desde Nito Mestre y David Lebón a Pedro Aznar, Mercedes Sosa o Weather Report, entre historias de canciones y algunas definiciones del músico de hoy 71 años.

“Estas páginas se leen como las sagradas escrituras de una mitología o una cultura que tiene a Charly García y su fascinante historia como centro gravitacional”, advierte desde Buenos Aires el escritor Roque di Pietro, a cargo de la reedición cuatro décadas después:

—Aquí está la versión primigenia de los hechos: para un fan o un historiador estos relatos no tienen precio. Es un libro fascinante para auscultar el pensamiento de García en un momento clave de su carrera y de la vida en Argentina (nada menos que la transición hacia la democracia).

Carlitos en uno de los pianos del conservatorio, c. 1960.

Charly García fue construido cuando Daniel Chirom, entonces periodista de Sociedad del diario Clarín, mantuvo varias conversaciones con el músico en su departamento de Barrio Norte, fechadas entre septiembre y octubre de 1982.

“Es decir, entre el lanzamiento de Yendo de la cama al living y el inicio de la gira presentación de ese disco”, localiza di Pietro. “O sea, durante el minuto cero de la carrera solista de Charly García, un episodio que partió en dos a la música popular argentina”.

Di Pietro, quien además es autor de los dos volúmenes de Esta noche toca Charly y editor de No bombardeen Barrio Norte (de Martín Zariello) y García-15 años de entrevistas con Charly (de Daniel Riera y Fernando Sánchez), anota en el prólogo que el libro de Chirom fue la primera bibliografía sobre una estrella del rock trasandino.

Y no un merchandising para fans ni un recopilatorio de letras. Y aquí otro asunto capital: Chirom no solo fue el primero en dejar por escrito la vida y carrera de Charly; también inauguró el oficio de perfilar el pensamiento o la filosofía que había detrás de los músicos populares.

“Tiene el valor de aquellos artefactos culturales que inauguran algo”, dice di Pietro a La Tercera, “le abren la puerta a una actividad (en este caso tomarse en serio los libros sobre rock argentino) y ponen por escrito por primera vez algo que se repetirá infinidad de veces en el futuro”.

Luego sigue: “En estas páginas están sentadas las bases de toda la literatura sobre Charly que se escribirá con el paso de los años. Y que hoy mismo, a casi 40 años de este libro, goza de espléndida salud. Pruebas al canto: durante el pasado mes de octubre en Argentina se publicaron tres libros sobre Charly, incluido el que nos ocupa”.

Charly en Ferro con la Gibson ES-347 color crema. Debajo del puente la guitarra tenía una pequeña calcomanía de un tucán.

“La carrera solista de Charly superó todo lo que había conseguido”

—Ese tono autocrítico de Charly respecto de su obra, ¿es un rasgo distintivo de su carácter?

—Es probable que lo haya atenuado con el paso de los años. En el libro se puede advertir esa autocrítica especialmente con el primer disco de Sui Generis, cuya grabación en estos días cumple 50 años. En el siglo XXI Charly se reconcilió con Sui Generis, lo reivindicó con pasión, descubrió el impacto que el dúo tuvo en millones de personas en Argentina y otros países de Latinoamérica. Fuera de Argentina, Sui Generis es, por lejos, el grupo más popular de García. Lo que no cambió en Charly, ni en los 80 ni ahora, es su brutal desapego a su pasado glorioso, a la nostalgia, a mirar para atrás; su líbido artística siempre estuvo en el presente.

—También parece ser alguien en constante contradicción y transformación, ¿cómo lo ve usted?

—Es parte del ADN de Charly, la alegoría con su bigote blanco y negro es casi una obviedad, esa dualidad que lo hace moverse “entre la oscuridad y la luz”, una idea que usó para definir a Maradona (en el excepcional “Maradona’s blues”) pero que es imposible no relacionarla con él mismo.

—Sui Generis, apunta Chirom, le dio carta de ciudadanía al rock argentino. ¿Qué le aportó Charly solista?

—Charly García inventó al solista del rock argentino que conocemos hasta en la actualidad (allí están Andrés Calamaro o Fito Páez, dos de sus discípulos, girando por el mundo). Hasta 1982, eso no existía. Lo singular de la carrera solista de Charly es que superó (en términos comerciales, pero también artísticos) todo lo que había conseguido con sus grupos. Algo que casi nunca pasa: Gustavo Cerati, Pete Townshend o Roger Waters nunca pudieron superar como solistas lo conseguido por sus grupos. Charly lo logró, algo insólito. La despedida de Serú Girán (el grupo más popular del momento) en marzo del 82 demandó dos shows en Obras; la presentación en Buenos Aires de Yendo de la cama al living se realizó en el estadio de Ferro con 25 mil personas.

Portada de Charly García en la edición definitiva de Vademécum.

Cuando me empiece a quedar solo

Al momento de charlar con Chirom, Charly estaba a punto de cumplir los 32 años, es decir meses antes del viaje a Nueva York, de mediados de 1983, de donde volvió con la idea de instalarse y grabar lo que fue Clics modernos.

Sobre el final del libro, el periodista le pregunta sin rodeos: “La canción ‘Cuando ya me empiece a quedar solo’, ¿es la imagen que tenés del futuro de Charly García?”.

“Puede ser”, le responde Charly. “Si uno lee la biografía de muchos artistas se da cuenta de que a varios les pasó eso, en un momento determinado tenían un éxito terrible pero luego se quedaron solos”.

Luego, García parece masticar la idea y cierra: “Por ahí, cuando yo tenga 80 años, estaré con mis recuerdos de lo que me sucedió con Sui Generis o Serú Girán y me como la galocha. Intuyo que voy a seguir tocando toda mi vida y voy a seguir componiendo, me escuche o no me escuche la gente. Quizás aún existan algunas personas que se interesan por mi música. Quizás la mejor música que componga la haga a los 60 años. Siempre hay una esperanza de crear algo nuevo (...) Solo quiero ser un artista fiel a sus sentimientos. El resto, éxito o fracaso, es algo que uno no puede manejar. Lo que sí puedo manejar es mi música y estoy seguro de que ella nunca me abandonará”.

Fotos con historia

La idea de reeditar Charly García tomó fuerza cuando en 2020 Roque di Pietro se enteró que el coleccionista colombiano Andrés Páez Arenas, poseedor de la colección de vinilos de García más importante del mundo, había adquirido las fotos originales que se utilizaron para las primeras ediciones.

“Sin esas fotos, el libro estaría incompleto ya que varias de ellas aparecieron en este libro y nunca más”, explica el editor. “La familia de Daniel Chirom (fallecido en 2008) fue otro factor de importancia porque sin su autorización no habría libro”.

Última aparición del alumno García Moreno en los recitales del Thibaud-Piazzini. 24 de octubre de 1964, un día después de cumplir 13 años. Bach, Beethoven y Schumann en plena beatlemanía.
Charly junto a dos compañeros del servicio militar, días antes de escribir “Canción para mi muerte”.
Aviso publicado en la revista argentina Pelo con motivo del lanzamiento del disco doble en vivo Adiós Sui Generis.
Charly en Obras, marzo de 1983. Foto de Andy Cherniavsky.

Lee un adelanto exclusivo de Charly García, por cortesía de la editorial Vademécum, en este enlace (PDF).

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