Crítica de discos: Estoy Bien destaca en el rock chileno, Miranda Lambert en el country y Johnny Marr sin Morrissey
Las críticas de esta semana son diversas y cubren rock local de guitarras, country con ADN pop y el aplauso para un guitarrista histórico, pero que puede sobrevivir a solas, sin estar mal acompañado.
*A la Distancia - Estoy Bien
“¿De donde voy a sacar la motivación para terminar todo esto?”, se pregunta Benjamín de la Fuente (voz y guitarra) en El Vacío. La desesperanza es uno de los tópicos que cruzan al Nuevo Rock Chileno. Y si algunos lo traducen en estructuras musicales arrojadas y sorpresivas, otros optan por un lenguaje más directo. Es el caso de Estoy Bien, trío completado por Matías Sandoval (bajo) y Alberto Pino (batería), cultores de un refrescante punk pop con guiños a Blink 182 y Paramore.
Su notable segundo disco, A la Distancia, lleva un paso más allá lo presentado en su debut Apoyo Emocional (2023). Los 12 temas se trabajaron durante 4 meses y revelan el rodaje que el grupo ha ganado en directo y una mayor ambición compositiva; la notable Carta, habla de la nostalgia por alguien que ya no está, sobre una base musical trepidante con quiebres bien trabajados.
Luego, en Rubí & Zafiro el bajo metálico y lleno de medios, a lo Mark Hoppus, conduce y propone una melodía que luego estalla en el estribillo, con cambios de beat incluido. Tal como en ese tema, las baterías de Pino evocan el estilo lleno de detalles, quiebres y frases en los platillos de Travis Barker.
La repetitiva frase descendente define a Quebrada, un recurso común, pero que acá se ocupa como una suerte de hook. Y al cierre, la machacante A Pedazos, sorprende al oyente desde una introducción de guitarras y corona el tono emocional del disco. En una era en que el público joven consume un rock visceral, el trío consolida su mérito artístico con uno de los mejores discos rockeros de la temporada (Felipe Retamal).
*The Age of Everything - Johnny Marr
Mientras Morrissey ha pasado últimos años de turbulencias y polémicas, su eléctrica media naranja en The Smiths, Johnny Marr, mantiene su perfil más reposado y prefiere subrayar su talento compositivo. El guitarrista más elegante del rock & roll, el hombre que construyó su lenguaje cruzando a los Byrds, los Stones y Grandmaster Flash, propone un álbum que no ofrece demasiado riesgo, pero deja en claro que mantiene incólume el talento para la melodía y su sonido muy distintivo.
Además ofrece su material más cercano a The Smiths en muchos años. ¿Una reacción a su tajante negativa a reformar el grupo pese a los deseos de su excompañero? Puede ser, aunque el riff de la bella It’s Time recuerda a Still Ill y Some Girls are Bigger Than Others. Luego, How Come cuenta con una introducción de arpegios y guitarras abiertas que por momentos recuerdan su trabajo con Modest Mouse y en la ochentera Ophelia parece un descarte de sus días de Electronic junto a Bernard Sumner, con algo de la guitarra de The Boy with the Thorn in his Side, es decir, pone la new wave en clave 2026.
Hacia el cierre, Marr plantea un desafío en las guitarras arpegiadas de Fire with Fire y deja para el final el tema más oscuro, All in a Life. Un trabajo bien logrado, aunque con poca sorpresa, que de alguna manera resume todas las facetas del último intransigente de la melodía (Felipe Retamal).
*Crisco - Miranda Lambert
Lo dijo la propia Miranda Lambert, estrella del country: “Siempre me ha encantado cada rincón de la música country. Las canciones de angustia, las honky-tonk, las que te hacen pensar y las que te hacen bailar. Hacer este disco me recordó que esas cosas no tienen que estar separadas”. Tiene razón. Porque en Crisco, su última placa, hay de todo eso y más. El título no deja espacio a dudas: Crisco es la marca de una manteca vegetal, pero en este caso también funciona como un juego de palabras: Crisco es la mezcla de country más disco, como lo expone la propia Lambert en la segunda pista de este álbum. Moderno, fresco y bailable, lo más interesante es lo que pasa en las capas de acompañamiento gracias a las referencias al universo sonoro del western.
Aquí hay banda sonora country, pero también Saturday night fever, como queda en evidencia en los fascinantes arreglos de cuerda en parte importante de este trabajo. Si alguien tuviese que irse un fin de semana de paseo fuera de su ciudad, Crisco funciona de maravilla: sin estrés, como lo descrito en Cuttin’ onions o en Till the going’s gone, cuando la vida comienza a sonreír (Alejandro Tapia).
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