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El “Star Wars” de Trump: El nuevo frente bélico en el espacio

Expertos analizan el reciente anuncio del secretario de la Fuerza Aérea de EE.UU., Troy E. Meink, quien reveló que su país había desplegado armas en la órbita terrestre. Según The New York Times, se trata del primer reconocimiento público de este tipo por parte de un funcionario del Pentágono tras años de preparativos para contrarrestar posibles despliegues de Rusia y China.

Desde la Iniciativa de Defensa Estratégica de Ronald Reagan en los años 80, inevitablemente bautizada como “Star Wars”, Estados Unidos ha explorado distintas formas de trasladar la defensa y la guerra al espacio, pero durante décadas hablar abiertamente de armas orbitales fue prácticamente tabú para el Pentágono.

Eso hasta el 14 de septiembre pasado, cuando el secretario de la Fuerza Aérea de EE.UU., Troy E. Meink, reveló que Estados Unidos había desplegado armas en la órbita terrestre. The New York Times lo calificó como el primer reconocimiento público de este tipo por parte de un funcionario del Pentágono tras años de preparativos para contrarrestar posibles despliegues de Rusia y China.

El reconocimiento de esta “Star Wars” por parte de la administración de Donald Trump no solo desencadenó la reacción de Moscú y Beijing, sino también abrió una verdadera caja de Pandora respecto de los alcances del nuevo frente que se abre entre las potencias ahora en el espacio. “Estamos aumentando la preparación frente a las amenazas existentes, y Estados Unidos cuenta con armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta contra acciones hostiles de adversarios”, declaró durante una convención en Maryland, según un comunicado de prensa publicado en el sitio web de la Fuerza Aérea.

Meink no ofreció detalles sobre el tipo de armas ni indicó cuándo se habían desplegado. Pero sus declaraciones bastaron para que Rusia y China mostraran su molestia por la revelación. El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Riabkov, señaló que Washington “no notificó” a Moscú de este paso, si bien admitió en que “no supone una noticia” para Rusia. En todo caso, hizo hincapié en que el Kremlin considera que “aún hay tiempo para crear un clima que evite una carrera armamentística, con los crecientes riesgos de un conflicto abierto en el espacio exterior”.

Las palabras de Riabkov llegaron un día después de que el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, destacara la importancia de que el espacio exterior “esté libre de armas”, después de que Washington confirmara el citado despliegue de armas de “control espacial” en órbita para “defender” al país frente a “acciones adversarias hostiles”. “Creemos que el espacio exterior debería estar libre de cualquier tipo de arma”, dijo el portavoz de Putin.

A su turno, Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, declaró que China se opone a una “carrera armamentista en el espacio ultraterrestre”. “Instamos a la parte estadounidense a que deje de ampliar su fuerza militar y de prepararse para la guerra en el espacio ultraterrestre”, afirmó durante una conferencia de prensa habitual.

El diario chino Global Times, respaldado por el Estado, afirmó en un informe que la revelación del Pentágono dejaba al descubierto lo que calificó como la búsqueda de la “hegemonía espacial” por parte de Washington y que corría el riesgo de avivar una carrera armamentística espacial a escala mundial.

El analista militar chino Song Zhongping declaró al periódico que este reconocimiento marcaba un cambio de enfoque: se pasaba de proteger los activos espaciales y depender de sistemas terrestres de contraespacio a desplegar armas directamente en órbita. “Si Estados Unidos continúa por este camino, otros países podrían verse obligados a responder”, dijo Song.

Para Washington, tanto Rusia como China -sus dos principales rivales geopolíticos- representan amenazas potenciales para los intereses estadounidenses en el espacio. China “desarrolla y opera capacidades espaciales y contraespaciales como parte de una estrategia de modernización militar”, según la Fuerza Espacial de EE.UU. Por su parte, Rusia “considera el espacio como un ámbito de operaciones bélicas y cree que la supremacía espacial será un factor decisivo en futuros conflictos”, señaló dicha fuerza.

Armas espaciales

La militarización del espacio es tan antigua como la propia carrera espacial: apenas se puso en órbita el Sputnik de la URSS -el primer satélite artificial- en 1957, Washington y Moscú comenzaron a explorar formas para armar y destruir satélites, destaca CBS News.

¿Pero de qué tipo de armas espaciales habla el Pentágono esta vez? “No está claro qué quiso decir exactamente. La política de EE.UU. ha consistido en evitar actividades contraespaciales que generen desechos, precisamente porque complican las operaciones de nuestras Fuerzas Armadas. Los funcionarios estadounidenses se han referido a esto como una postura contraespacial ‘responsable’. Por tanto, supongo que se trata de algo así como un inhibidor de señales basado en el espacio”, explicó a La Tercera Victoria Samson, directora en jefe de Seguridad y Estabilidad Espacial en la Secure World Foundation (SWF).

Imagen de la NASA de un láser impactando contra un satélite.

“En la evaluación anual de la SWF sobre las amenazas contraespaciales a nivel mundial, incluimos información sobre los informes que sugieren que Rusia y China poseen sistemas de interferencia espacial. Siempre me ha parecido extraño que ellos dispusieran de esta tecnología y Estados Unidos no”, destacó.

“Estados Unidos no ha revelado detalles sobre el tipo de armas, pero ha señalado que están destinadas al control del espacio, es decir, principalmente a proteger sus propios satélites”, comentó a este medio Mark Hilborne, profesor titular del Departamento de Estudios de Defensa en el King’s College de Londres. “Lo más probable es que se trate de armas de guerra electrónica, capaces de interferir señales. También es posible que los propios satélites sean lo que se denomina ‘armas coorbitales’, diseñadas para aferrarse a un satélite enemigo o colisionar deliberadamente contra él”, detalló.

Rod Thornton, profesor titular de Estudios de Defensa y Seguridad de Rusia en el Departamento de Estudios de Defensa del King’s College de Londres, apunta en la misma dirección. “Yo diría que el tipo de arma espacial que con mayor probabilidad haya puesto en órbita Estados Unidos es un dispositivo de interferencia. Es decir, podría utilizarse para interferir las señales de los satélites de Estados adversarios”, dijo a La Tercera.

“Es probable que el arma a la que se hace referencia sea un jammer (dispositivo de interferencia) o un spoofer (de suplantación de señales)”, explica a este medio Almudena Azcárate Ortega, investigadora de los programas de seguridad espacial y armas de destrucción masiva del Instituto de las Naciones Unidas para la Investigación sobre el Desarme.

“No sabemos nada sobre el arma. Podría tratarse de cualquier cosa, desde un satélite que lanza un misil o un proyectil hasta uno equipado con un arma no cinética, como un inhibidor o un láser cegador”, comentó por su parte Clayton Swope, subdirector del Proyecto de Seguridad Aeroespacial e investigador sénior del Departamento de Defensa y Seguridad del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

De cualquier modo, señaló Swope a La Tercera, “lo cierto es que un conflicto en la Tierra se extenderá al espacio”. A juicio del experto, las revelaciones del Pentágono “no cambiaron esta realidad. Las naciones buscan formas de garantizar el uso de satélites durante un conflicto e impedir que la otra parte los utilice para obtener una ventaja militar”. En ese sentido, recordó: “El primer objeto fabricado por el ser humano en llegar al espacio fue un misil balístico de prueba lanzado en junio de 1944; por tanto, las naciones han buscado utilizar el espacio con fines militares desde el primer momento”.

Reino Unido ha presentado una nueva Estrategia Espacial.

“Tanto Rusia como China se centran en armas destinadas a obstaculizar el acceso al espacio y destruir satélites. Con o sin la divulgación de esta información, seguirán desarrollando dichas armas”, agregó.

A juicio de Azcárate Ortega, “el anuncio podría tener, sin duda, consecuencias que conduzcan a una escalada”, ya que “ahora que Estados Unidos ha reconocido oficialmente que cuenta con esos sistemas en el espacio, se ha abierto la puerta para que China y Rusia hagan lo mismo”. “El uso de capacidades contraespaciales en el espacio no es algo nuevo, pero el uso deliberado de la palabra ‘arma’ se considera preocupante e incendiario. Estados como China, que otorgan gran importancia al lenguaje y a los efectos que este puede tener en la escalada de tensiones, llevan mucho tiempo expresando abiertamente su preocupación por el daño que puede causar calificar el espacio como un ‘dominio de combate’ (tal como hace Estados Unidos). Hablar de la presencia o el despliegue de armas espaciales en el espacio tiene un efecto similar”, explica a La Tercera.

En cambio, Thornton hace un matiz. No cree que el anuncio del Pentágono vaya a “desencadenar” una carrera armamentista espacial, “ya que una estaba en curso desde antes”, asegura. “Simplemente no se le daba visibilidad”.

Al respecto, Hilborne comenta que “si Estados Unidos ha puesto en órbita sistemas de guerra electrónica o inhibidores de señal, cabe señalar que esa tecnología ya existe en tierra (Rusia la ha estado utilizando contra Ucrania) y que incorporarla a un satélite no representa un paso excesivamente complejo ni para Rusia ni para China”.

Thornton coincide al señalar que “tanto Rusia como China cuentan con sistemas capaces de equipararse a los de Estados Unidos”. “De hecho, podría considerarse que Rusia lleva una considerable ventaja sobre Estados Unidos en cuanto a la variedad de armas espaciales de las que dispone. Durante muchos años, Rusia se ha centrado en desarrollar armas espaciales como medio para contrarrestar la superioridad de la OTAN en tecnologías de satélites”, afirma.

A juicio de Samson, “ahora que Estados Unidos ha reconocido oficialmente que cuenta con esos sistemas en el espacio, se ha abierto la puerta para que China y Rusia hagan lo mismo; esto, a su vez, serviría de justificación para quienes, dentro del sector de seguridad nacional espacial estadounidense, argumentan que era necesario desplegar dichos sistemas allí desde un principio”.

“Donde realmente veo la posibilidad de una carrera armamentista es en el hecho de que esto podría, de hecho, animar a los aliados y socios de Estados Unidos a declarar abiertamente que poseen armas en el espacio, bajo la premisa de que, si Estados Unidos considera necesario contar con armas espaciales, ellos también podrían necesitarlas”, apunta la directora en jefe de Seguridad y Estabilidad Espacial en la Secure World Foundation.

¿Un combate lunar?

De hecho, tras la revelación del Pentágono, el diario The Sun informó que los jefes de defensa británicos están desarrollando “capacidades ofensivas” para contrarrestar las amenazas de Rusia y China. Esta iniciativa se revela en la nueva Estrategia Espacial de Reino Unido, la cual establece que el país debe ser capaz de “negar a los adversarios” la libertad de acción en el espacio.

Los expertos señalan que dicha tecnología podría incluir la interferencia de satélites enemigos, el lanzamiento de ciberataques o incluso el uso de láseres para cegar temporalmente sus sensores. Al respecto, el Ejército británico ha estado interfiriendo o bloqueando satélites de otros países para defenderse de amenazas hostiles, según informó la BBC.

El exministro de las Fuerzas Armadas, Al Carns, declaró a The Sun: “El espacio es la próxima frontera de la guerra. China es una superpotencia. Estados Unidos también lo es. Debemos aceptar que Reino Unido es una potencia mediana”.

Un F-15 Eagle de la Fuerza Aérea de EE.UU. lanza un misil antisatélite ASM-135 ASAT.

Sobre la eventual amenaza de Rusia, ya en junio el mayor general Michael Traut, comandante del Mando Espacial de la Bundeswehr de Alemania, calificó la posibilidad de que Moscú despliegue armas nucleares en el espacio como un escenario de escalada extrema. “En el nivel más extremo de la escalada, existe la sospecha de que Rusia podría estar trabajando en tecnología para colocar un dispositivo explosivo nuclear en órbita”, dijo el general en entrevista con el medio Politico. Una explosión nuclear en el espacio podría inutilizar hasta un tercio de los satélites en órbita terrestre baja, añadió.

Según Traut, la Bundeswehr planea adquirir sistemas no cinéticos (incluyendo inhibidores y láseres), satélites de reconocimiento y aviones espaciales para proteger los satélites alemanes.

En tanto, el principal asesor militar de Donald Trump ha advertido a las tropas que deben estar preparadas para combatir tan lejos de la Tierra como llegue la humanidad, incluida la vasta región del espacio que rodea la Luna.

El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, lanzó una advertencia extraordinaria al personal militar y a representantes de la industria durante la Conferencia de Aire, Espacio y Ciberespacio, celebrada cerca de Washington, el 16 de septiembre. Según The Mirror, el general Caine afirmó que el Ejército estadounidense debe prepararse de inmediato para estar listo a fin de “combatir, resistir y vencer... desde el lecho marino hasta el espacio cislunar”.

La rama militar, creada por Trump en 2019, se prepara para posibles combates en el espacio y en las proximidades de la Luna a medida que “la humanidad se adentra más en el espacio”, según el teniente general Gregory Gagnon, jefe de su Mando de Fuerzas de Combate.

China estableció sus propias fuerzas espaciales militares en 2024, asignándoles la responsabilidad de fortalecer la capacidad del país para responder a crisis relacionadas con el espacio.

Sin embargo, el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967, firmado tanto por Estados Unidos como por China, establece que los cuerpos celestes, incluida la Luna, deben utilizarse “exclusivamente con fines pacíficos”. También prohíbe el despliegue de armas en el espacio y dispone que los países siguen siendo “responsables de los daños causados ​​por sus objetos espaciales”. Todo, sin embargo, está por verse.

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