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New Kids on the Block apela a la nostalgia y revive sus días de furor noventero

<P>Con una audiencia treintañera, el grupo juntó a 12 mil personas en un show de grandes éxitos.</P> <P>Atendiendo al arrastre local del pop juvenil, Nick Carter, de Backstreet Boys, viene en agosto.</P>

Cualquier despistado que anoche hubiese caído casi sin querer en la mitad del Movistar Arena habría elucubrado lo obvio: esto se trata de una fiesta kitsch, de esas que se arman para exhumar cadáveres musicales AM o para resucitar figuras congeladas por siempre en el one hit wonder. Pablito Ruiz suena fuerte por los parlantes y las 12 mil personas que arribaron al recinto lo vociferan como un himno generacional, como si el planeta se hubiera detenido en los días en que MTV, CNN o Los Simpson asomaban como novedad pura.

Esa sensación sirve de prólogo para abrazar al festín mayor: New Kids on the Block, la boy band que ayer retornó al país tras su recordado paso por el evento de Amnistía Internacional de 1990 en el Estadio Nacional. Porque todas las presentes comparten la sensación única que regala el paso de los años: ninguna se avergüenza de haber gritado y seguir gritando por uno de los productos pop más populares fabricados por la industria estadounidense. Claudia Garrido supera los 30 años, llegó sola y, en su cartera, entre un iPhone y las llaves de su auto, aún guarda huellas de un mundo análogo que se fue para siempre: casi como una antigua ofrenda para devolver a los dioses, trae un casete con los éxitos del quinteto, grabado de la FM noventera y con el tracklist escrito a medias con lápiz pasta y liquid paper. Al lado, un póster de una imagen clásica del conjunto, como verdaderos chicos de la cuadra y sustraído de esas revistas de formato minúsculo, completa el cuadro.

Pamela Campos (34) no llegó sola porque su orgullo es más cómplice: tiene que compartirse y degustarse en compañía. Arribó con las cuatro amigas de enseñanza básica del liceo Madre Cecilia Lazzeri, de La Cisterna, con que descubrió a la agrupación. Se ven siempre y suman otro dogma a la hora de mirar de frente a sus ídolos sub 15: jamás, ni siquiera cuando el grupo parecía extinguirse para siempre, dejaron de seguirlos. En la misma fidelidad que empuñan los seguidores del heavy metal, las cuatro colegialas de ayer, treintañeras de hoy, proclaman que nunca dejaron de juntar imágenes, reportes o historias de los cantantes.

Es que, si de nostalgia se trata, Campos no llegó al concierto para suspirar por la música del último decenio del siglo XX. En términos estrictos, ni siquiera vino a enloquecerse por los rostros de cinco tipos que hoy merodean los 40 años. Lo que ella y sus amigas vinieron a recuperar fue la más profunda de las nostalgias: el recuerdo de ellas mismas hace 20 años. "Cuando no había que trabajar, no había deudas, ni vida difícil, ni maridos", enumera una. "Es un pedazo de vida que ya no está", suelta otra.

"¿Te acuerdas o tengo que rebobinar esta cinta?", lanza la letra inicial de una de las primeras canciones que soltó NKOTB -Summertime-, cuando el reloj marcaba las 21.06 horas y en un mensaje en sincronía absoluta con la mirada en reversa que cubrió todo el recital. Pero el primer gran abrazo con esos años vino con You got it (the right stuff), para luego seguir con Step by step o Cover girl. En medio, los guiños más lógicos de las bandas prensadas para el negocio: cambios de vestuario, largos silencios, el playback sin descaro, primeros planos en las dos pantallas laterales y la presentación, a cargo de Donnie Wahlberg, de cada uno de sus compañeros, introducido con la etiquetas -"el musculoso", "el de los ojos azules", "el galán"- plegadas por sus castings. Además, todo en español, como una vuelta de mano a la convocatoria más masiva que hasta ahora ha gozado la banda, que sólo logró reunir 5 mil personas en Argentina y 9 mil en Brasil.

Pero el golpe de efecto absoluto vino con Tonight, su mayor hit. Los cinco integrantes aparecieron sobre la mitad del Arena, cantando sobre podios improvisados y desatando los empujones, los nervios y las lágrimas atoradas de las colegialas de ayer que, de seguro, se fueron con la inigualable sensación de recordar cuando la vida era como una canción de New Kids on the Block.

Atendiendo al histórico furor local por el pop juvenil, otro ilustre del género agendó visita a Chile: se trata de Nick Carter, cantante de Backstreet Boys. Su show será el próximo martes 7 de agosto en el teatro Caupolicán. El norteamericano vendrá a mostrar sus lanzamientos en solitario, Now or never (2002) y I'm taking off (2011), los que han acumulado críticas dispares y un aceptable rendimiento comercial.

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