Presidente del Colegio Médico de Valparaíso: “La gente no informa todos sus contactos estrechos, porque está penalizado socialmente tener coronavirus”

07 ABRIL DEL 2021 RETRATO AL DOCTOR IGNACIO DE LA TORRE, PRESIDENTE DEL COLEGIO MEDICO EN VALPARAISO. FOTO: DEDVI MISSENE

Ignacio de la Torre sostiene que factores económicos y sociales dificultan a los grupos más vulnerables cumplir con las medidas de confinamiento que obliga la pandemia. Afirma que la trazabilidad no ha logrado establecerse correctamente en la región, que los permisos de vacaciones son responsables del explosivo aumento de los casos y que se deben gestionar ayudas más directas para reducir la movilidad en la zona.


Ignacio de la Torre es crítico de la gestión de la pandemia en la región. Por un lado, califica como insuficiente la estrategia de testeo, trazabilidad y aislamiento para seguir a los contagios y evitar los brotes y, por otro, afirma que han faltado medidas de apoyo económico más directas, ajustadas a la realidad local, que contribuyan a reducir la movilidad y a facilitar el confinamiento. “Tenemos una dotación de 275 trazadores en la Seremi, cuando de acuerdo a los expertos debiesen ser, para una región como la nuestra, 600”, dice el médico, que apunta al permiso de vacaciones como una de las principales variables en el fuerte aumento de contagios que vive la zona.

¿A qué atribuye el aumento de los casos activos, que hoy llegan a 5.704?

A una combinación de factores. En primera instancia, al permiso de vacaciones, que generó una población flotante cercana al millón y medio de personas durante el verano. Y eso no fue acompañado de testeo, trazabilidad y aislamiento; no se pudo mejorar la estrategia en el período en que llegó la mayor cantidad de turistas. Y por supuesto que el ánimo festivo que se produce en las vacaciones hace menos probable que las personas mantengan las medidas preventivas, y al tender a aglomerarse, ir a restaurantes y bares, se genera un mayor riesgo de contagio, lo que luego se fue generalizando y ocasionó un aumento de los casos activos. Y cuando estos comenzaron a subir, la brecha del recurso humano para la trazabilidad no permitió detectar precozmente los brotes. Por eso hoy vemos un descontrol de casos nuevos, por el permiso de vacaciones y fallas en la trazabilidad.

¿Cuál es la situación de los contagios?

Nosotros hemos hablado de un descontrol en el contagio del coronavirus en la región, porque para hablar de control se necesita que a lo menos haya un 90% de trazabilidad de los casos secundarios. Eso significa que en nueve de cada 10 casos nuevos tú logres identificar quién, cuándo, cómo y dónde te contagió. Y las cifras en nuestra región son del 58%, según el último informe epidemiológico. Son cifras muy bajas y que han ido sostenidamente a la baja en los últimos dos meses, al mismo tiempo que los casos activos han aumentado. Y tenemos una dotación de 275 trazadores en la Seremi, cuando de acuerdo a los expertos debiesen ser, para una región como la nuestra, 600 trazadores.

Faltan personas a cargo de hacer la investigación de los brotes, entonces...

Tenemos un numero insuficiente de trazadores para una cantidad muy alta de contagios. Hoy en día a cerca de un 40% de pacientes Covid positivo no los notifican antes de 48 horas, no hay notificación oportuna. Esas personas siguen circulando, contagiando eventualmente a otros, sin saber que tienen la enfermedad. Lo segundo es que luego los trazadores no logran identificar el número de contactos estrechos por cada cada positivo; lo mínimo debiesen ser cinco y el promedio país está bajo tres. La Región de Valparaíso está entre 2,7 y 2,4. Así se va perdiendo la trazabilidad, porque tienen más casos nuevos con la misma gente. Entonces, si un día tuviste 959 casos nuevos, como hace una seman, a esos 959 casos hay que llamarlos y hacer evaluación epidemiológica. Y eso no está ocurriendo con el recurso humano disponible.

También se ha dicho que la gente no declara o que oculta sus contactos estrechos...

La gente no informa todos sus contactos estrechos, porque está penalizado socialmente tener coronavirus. Porque, entre otras cosas, te tienes que quedar en tu casa 11 días para no contagiar. Y como no todas las personas tienen un trabajo formal, que les permita contar con ingresos o una licencia médica durante ese período, hay personas que pueden ocultar a un contacto estrecho para no exponerlo a la necesidad de hacer aislamiento. Entonces, cuando tú no tienes medidas universales de ayuda económica directa y sin letra chica, el confinamiento funciona mucho menos. Es muy común, también, que haya pacientes con PCR positivo o que son contacto estrecho de alguien y que nadie los ha contactado. Entonces, no están alineados los procesos de ayuda social, que no son directos, que no son universales, con el hecho de tener la patología o ser contacto estrecho. Por ejemplo, si tú eres vendedor ambulante, trabajas de manera informal, si eres malabarista en una calle, y eres Covid positivo, no tienes acceso a ninguna licencia por los días que no vas a trabajar. Por lo tanto, ¿cuál es el incentivo de quedarte en tu casa? Ninguno. Si no sales, no tienes ingresos, y si no tienes ingresos, no puedes sobrevivir.

La Región de Valparaíso es la segunda a nivel nacional con mayor cantidad de fallecidos. ¿A qué lo atribuye?

Este virus no afecta a todos por igual y pegan fuerte las determinantes sociales y la desigualdad. Las personas que tienen más edad, más obesidad, más morbilidades, como hipertensión, diabetes o enfermedades renales, cardíacas, etc., tienen mucho más riesgo de fallecer que las personas sanas. Esas patologías se dan con mayor frecuencia en las personas de edad avanzada y tenemos una población envejecida en Valparaíso y Viña del Mar. Pero también tenemos una población vulnerable, que vive en tomas y campamentos. En esas casas difícilmente tienes un buen aislamiento. Hay hacinamiento, aglomeración. Así, cuando el paciente es Covid positivo es muy probable que contagie a toda su familia, porque no tienen habitaciones suficientes para aislarlo de manera adecuada. Entonces, son personas que están en una vulnerabilidad social, y que además son más vulnerables al virus y a tener formas graves de la enfermedad.

La tasa de letalidad también es elevada...

Ahí hay otro elemento. En Europa, en la primera ola, la mortalidad comenzó a incrementar en los pacientes en la medida en que los sistemas de salud de saturaron. ¿Por qué? Porque tuviste que atender pacientes en unidades de emergencias o en centros de salud familiar, y la calidad y oportunidad del tratamiento no era adecuada. Eso mismo ha estado ocurriendo en el país, en general, y en Valparaíso, que tiene un número de camas básicas, intermedias y críticas por habitante menor al promedio nacional. A nosotros nos faltaban camas críticas desde antes de la pandemia. Y si bien es cierto hemos podido crecer, no ha sido en la magnitud de lo que necesitaríamos de acuerdo a los estándares normales.

¿Cómo proyecta las próximas semanas?

Esta semana, producto del efecto de la Semana Santa, es muy engañadora, porque se hicieron menos PCR y, por lo tanto, los casos nuevos disminuyeron artificialmente. Pero cuando uno estudia la positividad, ve que nuevamente estamos en valores elevados, alcanzando el 19% en nuestra región. Eso nos indica que si hubiésemos hecho una cantidad de test similares a los que se habían hecho en las semanas previas, el número de casos nuevos habría subido. La red de salud de la región está trabajando al 300% en las camas UCI. En octubre de 2019 teníamos 90 camas UCI y hoy tenemos más de 270, todas ocupadas. Eso significa que si una persona sufre un choque vehicular o una peritonitis va a tener que esperar cuatro a ocho horas en una unidad de emergencias para que lo puedan atender, y entre uno y tres días a que esté disponible una cama UCI. Ese retraso en la atención determina peores resultados y un peor pronóstico para muchas enfermedades. Por lo tanto, vemos que toda la red de salud va a seguir trabajando para tratar de contener esta pandemia, pero mientras las medidas de confinamiento no reduzcan un 80% la movilidad, es difícil que los contagios cesen.

Se requieren mayores recursos, plantea usted...

Principalmente recursos humanos, para poder trazar y testear de manera adecuada, y económicos, para las empresas a las que les pedimos que no trabajen, poniéndolos en la disyuntiva de no poder generar ingresos para pagar sus obligaciones. Son pequeñas y medianas empresas, que trabajan en sus propias casas o talleres y que no tienen ningún tipo de ayuda para enfrentar este período donde nosotros, desde el punto de vista sanitario, les pedimos no trabajar. Si tú no los ayudas, ellos se verán obligados a seguir circulando, a veces de manera ilegal, sacando permisos para otros fines y utilizándolos para esto.

¿Eso está ocurriendo en la región?

Una de las debilidades de la gestión regional es que se ha dedicado mucho a replicar instrucciones que vienen del nivel central, y hemos sido poco creativos. Se han producido pocas medidas con sello local. Por ejemplo, esta es una región turística y, sin embargo, no vimos ninguna solución particular para el gremio gastronómico y hotelero, más allá de haberse creado el permiso de vacaciones, que nosotros consideramos fue una de las causas principales del aumento de casos activos en las regiones.

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