La historia detrás de las sospechosas peticiones de la Conmebol a Chile

dominguez pinera

Desde Paraguay solicitaron que se les cubriera desde una fiesta de $40 millones hasta rebajar impuestos en la compra de elementos para disputar la final única de la Copa Libertadores. También demandaron cerrar el Nacional por 60 días. Exigieron seguros.




El día 21 de noviembre estaba marcado como un día especial para la Conmebol. Los organizadores de la final única de la Copa Libertadores agendaron ese día para realizar la fiesta de gala en Santiago, en la que participaría la delegación de River Plate y Flamengo, elencos que pelearán mañana por quedarse con el trofeo que los distingue como el mejor del continente. Ambos planteles, sumando toda su plana dirigencial, compartirían una cena que también consideraba a los dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol. También estaba presupuestado invitar a Sebastián Moreno, presidente de la ANFP, y a miembros de su directiva. El Presidente Sebastián Piñera y la ministra de deportes, Cecilia Pérez, tenían un cupo asegurado, entre otras autoridades.

El lugar para compartir la cena llegó a estar definido. El Castillo Hidalgo, famosa edificación que se ubica en el Cerro Santa Lucía, dejó maravillado a los organizadores del duelo. Fue la alternativa por la que se terminaron inclinando, luego de visitar diferentes lugares. Cotizaron la cena y los elementos que se debían considerar para realizar una ceremonia a la altura de lo que acostumbra la Conmebol. ¿El problema? Se le exigió al gobierno que asumiera los $ 40 millones de la fiesta. El "no" del Ministerio del Deporte fue inmediato, dicen miembros de la organización. El episodio que sucedió hace casi dos meses, según cuentan miembros que participaron en la realización de la final, fue uno de los tantas peticiones rechazadas por el gobierno. Una relación de tira y afloja, que terminó enfrentándolos públicamente.

Cinco de noviembre de 2019. Son cerca de las 17 horas y Cecilia Pérez, ya empoderada como ministra del deporte, dialoga por videoconferencia con Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol. Pérez desde Santiago, Domínguez desde Asunción, Paraguay. Se viven horas clave, pues el estallido social amenaza con suspender la final única de la Copa Libertadores. La autoridad de gobierno está acompañada por Andrés Otero, subsecretario de deportes. La cabeza del fútbol sudamericano comparte mesa con Sebastián Moreno, timonel de la ANFP, Rodolfo D'Onofrio (River Plate), Rodolfo Landim (Flamengo), Claudio Tapia (AFA) y Rogerio Cabloco (FBF).

Aquel día, en la conversación que duró cerca de dos horas, se puso fin al sueño de Santiago. El estallido social terminó de sacar la final única de la Copa Libertadores de Chile, pese a los esfuerzos que realizó el gobierno y la ANFP para sostenerla. Ni siquiera las intervenciones del Presidente Sebastián Piñera lograron amainar las dudas que existían sobre la seguridad que albergaría el duelo que finalmente se disputará mañana, en Lima.

En aquella conversación vía conferencia, Domínguez agradeció los casi 12 meses de trabajo. Argumentó que los planteles de River Plate y Flamengo estaban nerviosos por la violencia que se vivía en las calles de Santiago. El gobierno aceptó la decisión, pese a insistir que la seguridad estaba garantizada. Palabras cruzadas, formalismos, que pusieron fin a meses de reuniones y agendamiento de actividades.

Este miércoles, sin embargo, Domínguez lanzó un misil a la organización de Chile. Inesperado, dicen miembros que participaron en el proceso. "Avanzamos en 11 días lo que nos había costado más de 11 meses", con respecto a la elección de Lima como sede de la final de la Copa Libertadores, en desmedro de Santiago. "Creo que todo estaba dicho como que Lima era la ciudad donde tendríamos que haber venido desde el principio", añadió el paraguayo.

La respuesta de Cecilia Pérez no demoró en llegar. "Cuando él señala que en 11 meses no se hizo lo de 11 días en Lima, ¿a qué se refería? ¿A que nosotros como gobierno no les aceptábamos una ley corta que los eximiera de impuesto a la Conmebol y sus patrocinadores? ¿Se refería a que no aceptamos cerrar dos meses antes el estadio y no pudieran entrenar nuestros deportistas? ¿O a que no aceptáramos financiarles una fiesta de 40 millones en Castillo Hidalgo para los gerentes de la Conmebol y a sus patrocinadores?", señaló la autoridad de gobierno. ¿Por qué el gobierno no lo denunció antes? Porque las relaciones terminaron de buena manera según la última videoconferencia que sostuvieron, dicen desde el gobierno.

Lo cierto es que la Conmebol a lo largo de los 12 meses de trabajo en Santiago exigió una serie de condiciones para disputar la final en tierras chilenas que fueron creando un clima enrarecido, apuntan desde el comité encargado de organizar el evento. Unas sí fueron aceptadas. ¿Por ejemplo? El traslado de los dos equipos que disputarían el certamen a los campos de entrenamientos tenían que ser costeados por la ANFP. Además, exigían una serie de publicidad por las calles de Santiago. Esto no tendría un costo para la Intendencia, pues contaba con lugares para cumplir los requisitos.

Las peticiones, sin embargo, fueron tomando otros tonos. Llegaron, incluso, a incomodar. En el trascurso de la organización, desde Paraguay solicitaron que se les eximiera de impuestos para las compras que realizaran en el país o para ingresar elementos relacionados con la final. Desde el gobierno rechazaron la petición. "Las reglas clara en materia de ley para todos se cumplen en nuestro país. Teníamos harta confianza, esperamos que hayan sido solo malas palabras y un mal entendido, que Conmebol hubiese avanzado en transparencia, de entendimiento con los gobiernos respectivos, no que digan una cosa en privado y manifiesten otra públicamente", dijo Pérez. Lo que sí fue aceptado fue dejar libre de impuestos al premio que entrega la Copa Libertadores (US$ 18 millones a repartir) pues existe una ley que ampara la petición.

Si bien nunca se vio amenazada la realización del partido, sí se reconoce que uno de los momentos de máxima tensión ocurrieron en La Moneda. Alejandro Domínguez no escondió su molestia por la realización del concierto de Iron Maiden, en la cancha principal del Nacional, que se produjo el 15 de octubre. No entendía que casi 40 días antes del partido se descuidara el césped. En esa ocasión, el Presidente Sebastián Piñera, en La Moneda, le aseguró que estaba todo en orden y que la cancha estaría en perfectas condiciones. El paraguayo asintió con la cabeza.

La Conmebol no se desmotivó en sus peticiones, pese a las negativas. Seguía insistiendo en su idea de cerrar el estadio Nacional. Desde Asunción pidieron en más de una oportunidad cerrar el coliseo durante los 60 días previos al encuentro. Frente a la negativa, pues entrenaban los deportistas de otras disciplinas, la organización quiso tomarse el reducto de Ñuñoa 30 días previo al partido. No querían a nadie cerca del Nacional, lo que implicaba cerrar el Centro de Alto Rendimiento y una serie de canchas anexas, para poder ensayar en absoluta reserva la ceremonia de apertura y clausura. El Mindep se negó a la petición.

Otro de las inquietudes de la Conmebol fue el lugar de alimentación para todos aquellos funcionarios que trabajarían la semana previa al lance. Frente a tal escenario, y por proximidad, desde Paraguay pidieron cerrar durante el último mes las canchas de Hockey que están a un costado para instalar el casino. El ministerio del deporte se negó a dejar sin lugar de entrenamiento a las Marcianitas.

Los últimos dos días, sin embargo, la presión creció. La relación se volvió tensa pues desde Paraguay ya existía la intención de cancelar el duelo. Una de las grandes preocupaciones de la organización fue el Fan Fest, que se llevaría a cabo en el Parque Araucano. Los auspiciadores tenían temor por la seguridad del evento. Y pese a la seguridad que le prometieron desde el gobierno, las preguntas e inquietudes de los encargados del evento se fueron acrecentando. A tal punto, que desde Paraguay llegaron a pedir que el gobierno les pusiera un seguro a los privados comprometidos. Pérez y el subsecretario Otero rechazaron la petición por considerarla inapropiada e ilegal según las normas chilenas.

Y hubo más peticiones. Miembros del comité organizador de la final revelan que la Conmebol solicitó que se eximieran a los plantes de River y Flamengo del pago de visa de trabajo en su ingreso al país. La propuesta pareció lógica, pero nuevamente terminó en negativa, cuando desde Luque informaron que esta exención debía aplicarse a cerca de 400 personas.

Desde la ANFP, en tanto, confirman que se debieron frenar varias de la exigencias enviadas desde Paraguay o desde las federaciones asociadas a los dos elencos finalistas, puesto que no cumplían con las leyes chilenas. Sin embargo, aclaran, estas decisiones nunca pusieron en peligro la posibilidad de que el partido se disputara en Santiago. Al menos nunca se planteó derechamente de esa forma.

La final única espera en Lima. La Copa Libertadores ya llegó a la capital peruana para esperar ganador. Y pese a que nunca llegó a estar en Chile, el trofeo terminó dejando más de una enemistad en lo casi 11 meses que duró la planificación.  "Uno espera que para el futuro, este nuevo liderazgo, con el mal pasado que tienen, digámoslo con todas sus letras, puedan avanzar a un liderazgo serio, responsable y mayor transparencia de cómo comunican las decisiones en privado", cerró Pérez en relación a Domínguez.

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