Álex Corretja: “Garin tiene nivel para estar más arriba”

Álex Corretja, extenista español.
Álex Corretja, extenista español.

El otrora dos del planeta jugará una exhibición ante Marcelo Ríos, a quien admira profundamente. Además, analiza a Alcaraz y habla de su devoción por Nadal.



Álex Corretja (Barcelona, 11 de abril de 1974) está entusiasmado con la exhibición que disputará ante Marcelo Ríos, el 1 de julio, a las 22.00, en el Gran Arena Monticello de San Francisco de Mostazal. “Me produce una tremenda emoción. No me preguntes por qué, pero imagino que por mis duelos con Marcelo. Siempre tengo la sensación de que en Chile me quieren mucho, en las redes sociales me escriben muchos chilenos. Cuando fui a Viña del Mar, recuerdo ir paseando por la calle y mucha gente me reconocía. Me llamaba mucho la atención porque estaba muy lejos de mi casa y sentía mucho cariño. La gente me decía ‘te vi jugar con el Chino, en la final de Montecarlo, en la de Roma y no sé dónde’, y entendí que los partidos que habíamos jugado habían marcado un poco una época”, comenta.

¿Cómo imagina el reencuentro con Marcelo Ríos? Él está con ganas...

Eso es positivo. Esto se hace por ganas e ilusión y porque Manuel Rodríguez creó un compromiso muy bonito con los dos para hacer un revival de nuestros encuentros. Se alargó todo por la pandemia, pero todo está bastante mejor. Lo vivo con las ganas de pasar un buen rato, de que la gente disfrute. Con la época que hemos vivido últimamente, lo importante es divertirse. Ya somos más mayores y no jugamos como antes, pero mi objetivo principal es que disfrutemos.

De los 10 partidos que jugaron, ¿cuál recuerda más?

La final de Roma, porque él me ganó la final de Montecarlo y tres semanas después jugamos ahí. Entonces, él me ganó 6-4, 6-3, 6-3 y yo le gané 7-5, 7-5, 6-3. Siempre recuerdo jugar con el Chino como algo muy difícil, porque tenía mucho talento; mucho tenis, mucho golpe de fondo de pista... Tenía variedad y eso me complicaba mucho. Yo solo podía ganarle con disciplina y siendo consistente, porque sabía que tenía más juego que yo. Al final, lo que trata cada uno es utilizar sus armas, y yo usaba las mías para intentar básicamente desesperar al Chino. Eso es lo único que podía hacer. Por eso le pedí a Manuel que la pista no fuera muy rápida, para que no tenga la ventaja él (ríe).

¿En qué lugar hubiese estado Ríos en esta época?

Podría haber estado en cualquier lugar, porque su tenis era muy moderno. Era un tenista con muchísimo winner, tenía una derecha cruzada con un angulito impresionante, pero también tenía la paralela; tenía un revesazo que lo pegaba en suspensión a veces... Muy buen saque, muy buen resto. Hoy, el Chino seguiría estando entre los cinco mejores, seguro. No tengo ninguna duda, porque su tenis se hubiera adaptado a cualquier superficie, a cualquier condición. Y para él jugar rápido no era un problema, porque era rápido de piernas. Ha sido siempre un fuera de serie y lo seguirá siendo, su tenis le sale natural... Recuerdo la primera vez que ganó en Ámsterdam, entrenaba, iba a la bicicleta y se cuidaba… Llegó al número uno porque era un grandísimo jugador y trabajaba muy duro.

¿Y usted?

No lo sé. Te acabas adaptando. Hoy hay mucha más potencia. Yo no era un jugador tan potente, pero pienso que la consistencia sigue estando por sobre la potencia, aunque la gente sea muy corpulenta. Si fuiste bueno en una época, te podrías adaptar a otra. Los tiempos cambian y las velocidades cambian, pero tú también te adaptas. Cuando empecé, solo jugaba bien en tierra y después mejoré en pista rápida y en pista cubierta. Si tienes talento, lo acabas desarrollando en todas las épocas, aunque hay jugadores que se adaptan mejor a una época que a otra.

¿Supo que Marcelo Ríos quiere ser el tenista más viejo en ganar un torneo profesional?

Lo leí, y eso es muy del estilo del Chino, porque a él le gustan los retos y ponerse objetivos difíciles. No es de pensar en pequeño, él piensa en grande. Desde que lo conocí, a los 16 o 17 años, en un torneo junior, ya lo veía como un chico con muchas inquietudes. El único problema es cómo se recupera físicamente después de ganar una primera o segunda ronda. Yo creo que él tiene nivel para ganar a gente muy buena, pero no sé si podrá mantenerlo durante cinco partidos para ganar un torneo, pues el físico pasa factura.

Usted era muy escéptico con que hubiera una irrupción similar a la de Rafael Nadal, pero parece que eso ahora cambió con la aparición de Carlos Alcaraz…

Las cosas cambian, como todo en la vida, y yo tenía sinceramente algo de temor de lo que fuese a suceder con el tenis español en los próximos años, porque Rafa puso el listón muy alto y no tenía claro que encontráramos gente que transmitiera la misma energía y vibración que él, pero creo que con Alcaraz se está consiguiendo. Eso no quiere decir que vaya a ser igual que Rafa o no, pero él transmite mucha energía, mucho de la época joven; de la nueva sociedad, de que los jóvenes son muy valientes... Y él ha combinado la juventud con una experiencia que todavía no tiene, pero que sí que la gestiona. Creo que eso es muy positivo para el tenis español y para el deporte en general.

¿En qué lugar lo pone durante este Roland Garros?

En este Roland Garros está claro que entre los tres primeros favoritos. Nadal, Djokovic y Alcaraz van a ser los grandes candidatos.

¿Qué consejo le daría?

Lo más importante es que sea él mismo; que desarrolle su juego como lo está haciendo; que no se compare con nadie; que siga su carrera y que no pierda su espontaneidad, su naturalidad y su desparpajo. Pienso que es un jugador muy único, que tiene mucha variedad en sus golpes; que es valiente, que es agresivo, pero que también cambia ritmos. Que no pierda eso.

¿Lo ve llegando al número uno del mundo?

Sí, para mí sí. Cien por cien. Es una cuestión de tiempo que Alcaraz sea número uno del mundo. Se adaptará bien a todo porque su movilidad es muy buena, incluso va a acabar jugando bien en hierba. Su explosividad y la forma que tiene de moverse hará que pueda ser el número uno. Es muy bueno para el tenis, es muy bueno para la sociedad, porque es un chico joven, alegre, que disfruta y valora lo que consigue.

Usted se emocionó hasta las lágrimas cuando Nadal gana en Australia. ¿Cómo fue ese momento?

Bueno, es porque para mí Rafa es lo más grande que hemos tenido y realmente me pareció tan increíble que él fuera capaz de venir de una lesión; de tantos meses sin competir; de llegar a la final; de encontrarse con un muro como Medvedev; de ir dos sets a cero abajo; de ir 3-2 abajo; de ir 0-40. Parecía que el partido estaba absolutamente finiquitado para el ruso. Fue como un thriller. Me emocionó tanto porque llevo muchos años comentando sus partidos, entrevistándolo… Sin querer, yo intento ser muy imparcial cuando comento los partidos, pero en ese momento no pude aguantar el llanto porque me pareció único lo que hizo. Me pareció absolutamente descomunal y eso hizo que me llegara la emoción muy adentro y que no pudiera contener las lágrimas, porque lo viví no solo como comentarista, sino que como un aficionado más que se admiraba por lo que acababa de conseguir Rafa.

¿Cree que puede ganar un par de Grand Slams más?

No sé cuántos más. No sé si uno, dos o no, pero Rafa lo va a dar todo hasta el final. Cuando compite siempre tiene opciones, es alguien muy difícil de ganar a cinco sets. No hay nadie en el mundo que tenga más experiencia que él en Roland Garros. Y por supuesto que tiene rivales difíciles, pero él va a ser uno de los candidatos. Mientras esté bien de salud, va a ser muy complicado ganarle. Ojalá pueda disfrutar este año y el que viene al máximo nivel para darse opciones de ganar un Grand Slam más.

¿Piensa que Federer pueda volver a un nivel alto?

Al final, las leyendas, los mitos, la gente especial nos han demostrado una y otra vez que hacen cosas especiales y diferentes. Entonces, no puedes descartar a nadie. Al día de hoy, con todo el tiempo que lleva afuera, va a necesitar un proceso muy intenso para estar al máximo nivel. Siete partidos al mejor de cinco sets, hoy ya no ganas 6-2, 6-1 y 6-2 y desde el primer día los partidos son difíciles, intensos; son de mucha velocidad, y todo eso pasa factura en el cuerpo, pero Federer es un mago, su tenis es magia pura. No me atrevería a descartar a nadie, sería un poco engreído de mi parte. De que Federer cada vez la tiene más difícil, seguro. Pero Federer es un regalo para el tenis.

¿Cómo analiza a Christian Garin?

Pienso que en tierra Garin es un jugador que realmente no es nada fácil de ganar, porque conoce perfectamente la superficie, le pega muy duro a la bola: derecha, revés, buen servicio; devuelve bien, muy plano. Tiene una mentalidad aguerrida a la pista, es un luchador. A los jugadores del circuito no les debe ser fácil jugar contra él, especialmente en tierra, porque siempre está luchando. Ha bajado en el ranking, antes estuvo mejor, pero pienso que él tiene nivel para estar más arriba. Para él, Roma fue un torneo muy importante, para recuperar sensaciones y llegar en las mejores condiciones a Roland Garros.

Ahora él está trabajando con Pepe Vendrell...

Pepe tiene una muy buena experiencia, trabajó con Bautista, conoce muy bien el circuito. Es un chico muy disciplinado, así que pienso que pueden hacer un buen trabajo juntos.

¿Le gustaría volver a dirigir?

No. Tengo varias ofertas: jugadores y jugadoras que me han propuesto y yo no tengo ningún interés. Me gusta lo que hago, comento para Televisión Española y Eurosport, hago entrevistas, reportajes, doy charlas motivacionales para empresas... Estoy con mi familia, que es lo más importante, y después hago tres Grand Slams: US Open, Australian Open y Roland Garros, más Barcelona y Madrid. Me gusta enseñar a algunos chicos. Si vienen a Barcelona, a lo mejor entrenar una semana, 10 días, pero no quiero tener un compromiso de estar 24/7 pendiente de lo que le pasa a un jugador. No me apetece.

Usted tuvo una experiencia importante con Andy Murray.

Tuve una experiencia bonita con él, después fui capitán de Copa Davis y de ahí dirigí mi carrera a los medios. Me es más cómodo, me lo paso bien. Familiarmente es más organizado todo, y esto es lo que me apetece hoy.

¿Hoy es más feliz que en su época de jugador?

Es una felicidad distinta. Cuando jugaba, era muy feliz, porque me sentía muy realizado y lleno con lo que conseguía. Trabajaba muy duro. La diferencia es que ahora soy mucho más consciente y realista de todo lo que me sucede en mi vida que cuando era jugador, porque tengo más edad; tengo más tiempo para que la vida pare y no vaya tan rápido. Mi felicidad antes era pensar en jugar y en llegar lo más alto en el ranking e intentar ganar el máximo de partidos posibles… Y ahora mi felicidad pasa por mi día a día; estar con mi familia, amigos, mi pareja, con mis hijas y mis padres... Por supuesto que cuando comento mi meta es llegar a la gente de la mejor manera posible. Y, sobre todo, decidir qué quiero hacer con mi tiempo, y eso una ventaja muy grande. Esa es mi felicidad.

¿Qué le faltó para haber sido número uno del mundo?

La verdad, lo único que me faltó fue ganar tres partidos más, porque en Australia estuve a tres. Luego, tuve la oportunidad en Dubái y en Indian Wells, y pienso que lo único que me faltó fue un poquito más de potencia; tener un golpe un pelo más ganador o una derecha más matadora y pocas cosas más. Porque cuando estás en el dos del mundo y estás a tres partidos de ser número uno, realmente no puedes pensar que te han faltado muchas cosas. Pero, a la vez, es una distancia tan cerca y tan lejos. A Marcelo Ríos se recuerda como número uno del mundo, es algo histórico. Y yo he sido número dos del mundo, y es como “bueno, sí, pero fue dos”. Yo fui el uno de mí mismo, porque lo di todo y llegué al dos del ranking, pero para mí fue lo mejor que pude ser y eso es lo único que me deja tranquilo.

¿Qué le gustaría hacer apenas llegue a Chile?

Tengo un primo en Chile, que hace mucho tiempo que no veo. Es español, se llama Dani Carmona, vive en Santiago hace muchos años y me apetece mucho verlo. Lo que más me gustaría es ir a comer a algún sitio. No voy a poder estar muchos días, porque a nivel familiar me es difícil, pero honestamente me gustaría juntarme con algún exjugador del pasado, pero sobre todo estar con el Chino. También me encantaría reunirme con Fernando González. Eso es lo que más me apetece: juntarme con los amigos, sonreír y compartir un ratito juntos. El objetivo es pasarlo bien y ojalá que el Chino y yo juguemos un buen partido para que la gente disfrute al máximo.

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