Bob, el constructor

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Roberto Martínez, quien desarrolló casi toda su carrera en Inglaterra, es el artífice del gran momento belga.


Esta historia parte luego de la eliminación de Bélgica en la Eurocopa 2016. El equipo llegó con grandes expectativas al torneo disputado en Francia, pero quedó en el camino en cuartos de final, ante Gales. Aquella situación le costó el puesto a Marc Wilmots. En la búsqueda de su reemplazante, incluso, la federación llegó a una medida bastante curiosa: abrir algo similar a un "concurso público" en la web, para que entrenadores presenten su currículum y demuestren si cumplen o no con una serie de requisitos exigidos por la asociación.

Finalmente, en agosto de 2016, fue presentado el español Roberto Martínez como el flamante estratega de los Diablos Rojos. Con 44 años, transita por el desafío más relevante de su carrera, una que se desarrolló mayormente en Inglaterra, tanto como jugador como en la banca. Hoy, Bob (como lo conocen en Gran Bretaña) conduce a la selección de moda, una que paso a paso presenta sus cartas en Rusia.

Nacido en Lérida, su paso por el fútbol español fue mínimo, entre 1993 y 1995. Desde este último año hasta 2016 vivió en el Reino Unido. Dejó la actividad en 2007 y comenzó su carrera como DT el mismo año, en el Swansea. Luego dirigió al Wigan, donde ganó una Copa FA, y posteriormente al Everton por tres años. En su arribo a Bélgica, su primer objetivo era darle un estilo a un grupo brillante de jugadores y clasificar al Mundial, lo que consiguió con holgura. Ganó su grupo de manera invicta, con nueve victorias en 10 partidos y 43 goles a favor. Fue el segundo mejor equipo de la eliminatoria europea tras Alemania.

En el inicio de su proceso enfrentó críticas, pero los resultados avalan su proceso. Su única caída fue en el debut contra España (1 de septiembre de 2016). Tras ello, suma 22 partidos al hilo sin perder. Tipo estudioso y metódico, en una entrevista con el diario El País confesó que mira, mínimo, dos partidos al día, y que se sometió a clases de francés y flamenco. "Me obsesiona entender más el país y la cultura del aficionado", declaró Martínez.

Pensando en el trabajo como seleccionador, que dista mucho a la labor de un técnico de club, realizó una jugada maestra: integró a su cuerpo técnico a Thierry Henry, para que sirva de ejemplo para sus pupilos. "Mi reto es crear una mentalidad de grupo que sepa lo que tiene que hacer y sacar el máximo de los jugadores. Es una generación de oro pero necesita un poco de ayuda porque no ha habido otra generación que haya ganado la Euro o el Mundial. Por eso he traído a Henry, para que nos ayude a lograr lo que vivió de jugador", afirmó.

Antes de la Copa del Mundo, enfrentó la polémica por no convocar al volante Radja Nainggolan. La justificación de Bob fue que la selección "no puede darle el papel que merece en un equipo". El estilo de Roberto Martínez ya se nota. Hoy tiene otra prueba.

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