Copa América Femenina: ¿El último baile de la Generación Dorada?

Christiane Endler

El torneo continental, que se desarrollará entre el 8 y el 30 de julio de este año en Colombia, culminará un largo proceso que se inició en el Mundial Sub 17 de 2010. Sin embargo, según las opiniones expertas, las Rojas aún tienen mucho que dar.


Uno de los eventos deportivos más esperados este año será la nueva versión de la Copa América Femenina. La cita, que se desarrollará por primera vez en Colombia, entre el 8 y 30 de julio, contará con la participación de Argentina, Brasil, Paraguay, Perú, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Venezuela, las dueñas de casa y Chile.

Diez naciones que buscarán obtener uno de los tres boletos directos que el torneo entregará para el Mundial Femenino de Australia y Nueva Zelanda 2023. Mientras que las selecciones que no consigan clasificar, pero terminen en el cuarto o el quinto lugar, podrán disputar el repechaje.

Sin duda, una de las principales metas de las Rojas será defender el vicecampeonato logrado en la edición anterior (2018) y consolidar una historia que comenzó con la clasificación para el Mundial Sub 20 que se desarrolló en Chile, el 2008.

La competencia en Sudamérica está muy fuerte. Colombia ha crecido mucho. Argentina y Brasil son muy poderosas y el resto de los países también han subido su nivel, por lo que será un gran desafío para Chile, ya que el torneo tendrá un alto nivel futbolístico. Todas las selecciones se quieren consagrar. Se juega mucho en esta Copa”, aseguró la futbolista y directora de Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino en Chile (ANJUFF), Iona Rothfeld.

Análisis que, en cierta medida, es compartido por la exentrenadora del equipo nacional Marta Tejedor. “Chile cuenta con su experiencia como aval, pero creo que esta no es generalizada, sino que se concentra en determinadas jugadoras veteranas. Habrá que ver cuál es el estado y nivel de puesta a punto para el campeonato”, aseveró.

“La pasada Copa Libertadores nos demostró que el panorama sigue estando abierto y que, a excepción de Brasil, nadie puede darse por favorito”, agregó la española.

Una danza histórica

La historia de las Rojas que participarán en el actual certamen parte hace 14 años, donde nombres como Camila Sáez, Claudia Soto, Fernanda Pinilla, María José Urrutia, Yanara Aedo y Bárbara Santibáñez eran totalmente desconocidos para el público local.

No obstante, la destacada participación de Everton en la Copa Libertadores Femenina 2010, donde perderían la final con Santos por 1-0, hizo que un nombre se quedara grabado en la fanaticada chilena: Christiane Endler, quien fue destacada como la mejor portera de ese certamen.

Un torneo que dos años después le daría la revancha a la actual arquera del Olympique de Lyon, pues lo ganaría con Colo Colo. Además, ese plantel sentaría las bases de la Generación Dorada Femenina.

Por lo mismo, jugadoras como Carla Guerrero, Francisca Lara, Estefanía Banini, Nathalie Quezada, Karen Araya, Javiera Toro y Yessenia Huenteo, entre otras, podrían consagrar su ciclo -que incluyó un Mundial adulto (Francia 2019) y unos Juegos Olímpicos (Tokio 2020)- con el trofeo continental.

Creo que para la promoción que jugó el Mundial rozando los 20 años (nacidas en el año 88) y las que no lo jugaron por ser mayores, como Guerrero o Cote Rojas, les será difícil pensar en otro ciclo de 4 años más (para ser campeonas continentales). En todo caso, generalizar nunca le hace justicia a todas y cada una es diferente”, sostiene Tejedor.

Rothfeld va en la misma línea: “Es anticipado decir que este es el último baile de esta Generación, pues tienen tiempo para seguir creciendo y entregarnos nuevas alegrías”.

“El fútbol femenino en Sudamérica va en proceso de desarrollo e imagino que esta Copa América será un pasito más para seguir creciendo. Creo que el nivel en el continente todavía no está a la misma altura de otras regiones del mundo y hay que seguir trabajando para reducir distancias”, concluye Tejedor.

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