Cristián Leiva: “Siempre digo que mis historias van a terminar en Netflix"

El técnico de Deportes Iquique es un multifacético del fútbol. Fue jugador, analista y hasta espía, el trabajo que lo transformó en el blanco de los rivales de la Roja. Esa experiencia, dice, la narrará en un libro. Ahora se ilusiona con el proyecto que encabeza en los Dragones Celestes.




Cristián Leiva (44) es, hoy, el técnico de Deportes Iquique. Está entusiasmado el Flaco. El equipo nortino empieza a asimilar las ideas que el ex técnico de la Sub 17 y estrecho colaborador en las etapas de Jorge Sampaoli, Juan Antonio Pizzi y Reinaldo Rueda empieza a transmitirle. Ya se despega de la parte más peligrosa de la tabla, aunque lo que más satisface al entrenador es que comienza a ver reflejadas las ideas que, reconoce, fue extrayendo de cada uno de los técnicos con los que trabajó. Los tres seleccionadores forman parte de ese bagaje. “Hasta el momento, muy linda. Hemos intentado trabajar al máximo. Hoy (ayer) trabajamos un turno en la mañana y en la tarde tenemos un segundo turno, preparando el partido del fin de semana, que es con Colo Colo. Llevamos 24 días acá, que han sido muy intensos, de muchos entrenamientos, de poder instaurar la idea que queremos. De a poco hemos ido buscando la forma de generar entusiasmo en los jugadores. Uno trata de que la forma te vaya llevando a los resultados. En estos últimos tres partidos han sido positivos, pero estamos muy conscientes de que nos falta mucho en la forma de juego todavía. Tenemos que afinarla. Es lo que tratamos de hacer día a día”, declara en El Diván del Kily, de El Deportivo de La Tercera. Más tarde hablará de su multifacética carrera, que incluye roles como analista y hasta como espía, la tarea que lo transformó en blanco de los rivales de la Roja.

Parecía que su carrera se proyectaba por el lado de la Selección. Dirigió a la Sub 15, después a la Sub 17. Trabajó con Sampaoli, Pizzi y con Rueda, ¿qué lo lleva a cambiar de rumbo?

Son ocho años de aprendizaje muy importante. Hice todo dentro de un equipo de trabajo. Me tocó ser asistente técnico, entrenador de los sparrings, fui analista de desempeño, técnico de la Sub 15, entrenador de la Sub 17 en un Mundial, asistente técnico en un Preolímpico. Son muchas vivencias. A la hora de tomar esta decisión, una de las cosas que me motivó es que soy un técnico nacional y en Primera somos muy pocos los privilegiados. Somos seis, creo, y ser uno de ellos es un privilegio. Que la gente de Iquique haya confiado en mí para liderar un proyecto es muy motivador. Me tocó estar en contacto con todos los equipos y los proyectos deportivos sólidos son muy pocos. Poder liderar uno es muy motivador. No dudé al tomar la decisión. Tengo 44 años y tengo muchas cosas por ganar, por sumar experiencia a mi carrera. Y qué más que ser el técnico de un equipo de Primera y el líder de un proyecto deportivo.

¿Es muy preocupante que los equipos nacionales no estén confiando en los técnicos chilenos? ¿Les faltan oportunidades a los entrenadores nacionales?

Siento que en esta pandemia hemos tenido un acercamiento con muchos entrenadores nacionales. Es más, soy partícipe de una agrupación de entrenadores nacionales En pandemia tuvimos más de 120 charlas y me tocó escucharlas todas. Y de verdad fue muy interesante porque, por ejemplo, yo nunca viví la experiencia de un técnico de Tercera División. Y ellos contaban su experiencia, muy abiertos a a mostrar su trabajo. A mí también me tocó mostrar el mío en las selecciones juveniles. El técnico nacional está capacitado. Hay gente joven con mucha vocación y expertise. Las oportunidades se van generando y uno las va buscando. En el caso personal, nunca dudé. Era una ilusión estar en la elite del fútbol profesional. Que hayan confiado en mí es un aliciente. Te da la posibilidad de empoderarte y seguir creciendo. En esto, uno crece día a día.

¿Ni siquiera la incómoda posición que ocupaba Iquique cuando asumió lo hizo dudar?

Nunca. No dudé. Hicimos una evaluación súper rápida. Es más, uno tenía las evaluaciones de todos los jugadores en la Selección. Uno está en el día a día viendo todos los partidos. Yo llevaba ocho años trabajando en la Selección, viendo todos los partidos. Los análisis tienen que ser individuales para poder tenerlos siempre en consideración. Este equipo tiene jugadores de jerarquía, jugadores jóvenes. El momento en que nos encontramos es difícil, pero no dudo de que con trabajo vamos a llegar a llevar al equipo donde realmente corresponde. Nos pusimos a trabajar para que este equipo tenga una idea y eso ha significado, para mi equipo de trabajo y para mí, muchas reuniones para comprometernos en el proyecto. Hoy tenemos un respiro, pero seguimos buscando la idea.

¿Se puede hablar de objetivo, en cuanto a metas y en la línea futbolística?

Consolidar la idea nos va a permitir salir de la zona de descenso en la que estábamos. Después, el camino, si logramos consolidar la idea de ser un equipo protagonista, que tenga la posesión de la pelota, que busque siempre la verticalidad, los espacios profundos o, en lo defensivo, de presionar alto, asfixiante, constantemente, principios muy importantes, seguramente los objetivos van a estar más cerca. Somos el equipo que más presiones ha obtenido en campo contrario. Eso es muy importante sostenerlo. El partido más importante es el que viene. Ir pasito a pasito.

¿Qué valor le asigna al análisis en el fútbol y el uso de estas herramientas?

El análisis de rendimiento está mucho más abocado a tu equipo. El que uno haga del rival no va a cambiar tu forma. Lo que uno busca es que lo que entrenamos optimizarlo para que pueda salir en lo que pretende el equipo. Uno considera al rival, porque también considera los momentos del juego. Uno se va imaginando los partidos. Y eso es lo que va trabajando en la semana. Y diseñando los entrenamientos, buscando las tareas para que el plantel completo mejore, a partir de lo individual.

Antes se hablaba de la pizarra, después de videos. Hoy ya estamos mucho más avanzado y se ocupan softwares, ¿con cuáles trabaja?

Hay hartos. Los equipos de trabajo también son muy grandes. Yo vine con mi asistente, Fernando Marinelli, con el profe José Alvarado y cada uno de ellos tiene su propio ayudante. La gente del club continúa trabajando con nosotros en el análisis de rendimiento. En la preparación de arqueros está Javier di Gregorio, un gran profesional. Todas las áreas hay que potenciarlas, como la nutrición. Todas son exclusivamente para la mejora del jugador, para el camino hacia el alto rendimiento. Y es clave que se entreguen. Les agradezco todos los días que crean en la idea. A veces el resultado te castiga, pero el trabajo es la fortaleza para que el resultado no te dañe la cabeza.

¿Dónde está el límite? Está claro que en el fútbol actual todo se mide y se puede transformar en parámetro, pero ¿hasta qué punto puede derivar en la robotización y qué margen queda para la genialidad del jugador?

Hay es donde viene otra etapa, la conducción. Hay una frase que uno utiliza: “Mucho análisis provoca parálisis”. Entonces, hay cosas que uno maneja como conductor, cosas que no hay que mostrar y no se muestran, porque necesitamos la libertad, la creatividad, la naturaleza del jugador. La naturaleza no se puede negar. Es sabia. Es muy importante detectarla y fortalecer esa naturaleza y creatividad. Mucha información también te paraliza. El miedo, también. Te congela. El entrenador es la cabeza que toma las decisiones, que afloja y aprieta. Uno decide de acuerdo a este potencial. Matizando y entregando lo justo.

¿Qué porcentaje de los partidos se pueden ganar como fruto del análisis?

No. Ninguno. El análisis termina un protocolo, pero lo que determina un partido, al final, siempre va a ser el jugador y la creatividad y lo que representa. Quienes fuimos jugadores sabemos esto, que el que determina es el jugador. Es importante el respeto que uno debe tener por eso y que ellos vayan respetando lo que el equipo necesita.

Recuerdo su paso por la Selección e imagino que hubo algún apunte específico que le dio a Sampaoli, a Pizzi o a Rueda y que sirvió para ganar algún partido ¿Destaca alguna?

En este trabajo, que hay que hacerlo y es un protocolo, uno no tiene por qué atribuirse nada. Es parte de tu trabajo. Uno tiene que alertar, considerar ciertas conductas que pueden ser muy repetitivas en un equipo, pero eso no significa nada. El protagonismo siempre lo van a tener los jugadores.

De ese trabajo, con Sampaoli sobre todo, también vienen los sparrings, que se transforman en protagonistas de la preparación, ¿cuán importantes eran ellos, que se encargaban de replicar lo que hacían los rivales?

En Iquique también estamos comenzando a trabajar con jóvenes. En la Selección, los primeros sparrings que tuvimos fueron de las generaciones 95, 96 y 97. Estaba Sebastián Vegas, (Paulo) Díaz, (Bernardo) Cerezo y una cantidad de jugadores que están todos jugando. Cuando trabajan con nosotros tenían 15 o 16 años. En la U trabajamos con Sebastián Leyton, Valber Huerta, Ángelo Henríquez. Todos tuvieron sus primeras incursiones como sparrings y es muy bueno, porque les permite entrenar con los jugadores grandes y buscar esa identidad desde el entrenamiento. También la intensidad. Las posibilidades se ganan en estos trabajos.

Hoy, cuando se habla de renovación en la Selección, ¿ve en ese grupo los más probables reemplazantes de quienes, por una cuestión etaria, se tendrán que ir de la Selección?

Lo que pasa es que esos son procesos naturales. La gente habla de recambio y esto siempre pasó. Los jóvenes que están creciendo van a venir y después aparecerán otros. Es importante mantener el respeto siempre y uno les dice a los jóvenes que mantengan el respeto por los grandes, porque son los que te van enseñando, te van educando. De ellos se va adquiriendo el bagaje. Los grandes quieren a los jóvenes, los van buscando, les van abriendo el camino y eso es así sucesivamente. Es bueno crear ese respeto para que esa enseñanza sea permanente en el tiempo.

Una cuestión es la cantidad, pero otra es la calidad. ¿Tendremos jugadores para reemplazar, en un mediano plazo, a Medel, Vidal o Sánchez?

Es que no hay que reemplazar a nadie. ¿Cuándo el jugador joven va a tener oportunidades? Tiene que jugar. Es distinto cuando suma uno, dos, tres, cinco, siete partidos internacionales. Ahí casos emblemáticos, como los de ‘Memo’ Maripán, Erick Pulgar. Pasaron uno, dos partidos, que los vamos a ver en la Copa Centenario y hoy son jugadores de nivel europeo. Esa historia nadie la contó. La renovación es un proceso natural, que no hay que forzarla. En Chile siempre ha habido buenos jugadores. Nosotros tenemos que buscar acompañarlos permanentemente. Desde la Sub 15 hasta la mayor. En el tiempo son muchos años, pero es importante que los clubes lo hagan. Acá en Iquique el proyecto lo indica: empezar con una metodología clara desde los 13 o 14 años, que se hable de un mismo lenguaje. Si yo hablo de un desdoble, que el de la 13 hable de desdoble, el de la 15 de desdoble y el de la 17, también. Si lo enseñaste a los 13 años, a los 16 no tienes por qué estar repitiéndolo, porque ya lo hiciste. Ahí uno va consolidando la idea. Lo que dice el proyecto. Si está escrito, vale.

Sé que no le gusta el mote de ‘espía’, pero no se me ocurre otra forma de llamar la labor que realizaba en la Roja…

Es parte del mito del espía, pero yo hacía mi trabajo. Mi trabajo era buscar la información, analizar y después, siempre digo que mis historias las van a tener que ver en Netflix. Hay Eliminatorias, Mundiales. Hasta la Copa América de Chile duró mi etapa de análisis del rival, que así le llamo. Son situaciones que me sirvieron mucho de aprendizaje. Viajé por el mundo analizando rivales, viendo partidos. Todos los que veía los veía en vivo. Mi análisis no era desde la televisión. Es muy importante ver comportamientos y lo pude hacer en todo el mundo. Me tocó viajar, por ejemplo, a Australia, a Holanda y España en cinco días. Un día estaba en Sídney, otro en Rotterdam y al siguiente en Portugal. Eso me dejó mucho. En Sudamérica vi a todos los entrenadores. Yo no sé quién más puede tener esas pasantías que tuve yo. Yo lo miro siempre desde ese punto de vista, del aprendizaje significativo que me dejó para poder hoy ser el entrenador que soy tener la convicción que tengo.

Hace un tiempo, por lo que vivió Bielsa antes de medirse con el Derby County, se abrió el debate respecto de la validez de esa práctica ¿hasta donde se puede llegar para obtener información del rival?

Lo del espionaje lo pusieron ustedes. Yo no espié a nadie, nunca. Nunca entré ilegal. Uno tiene que ser respetuoso. Hoy tengo una persona que hace análisis del rival y nos ayuda mucho. Con Pizzi fui a ver los partidos de los rivales. Hice 19 vuelos internos por Estados Unidos. Estábamos en Chicago entrenando y en la tarde me iba a ver un partido a Nueva York. Y volvía de noche para estar en el siguiente entrenamiento. Me decían que me parecía a Droopy, porque estaba en todos lados. Era el trabajo que había que hacer. Grababa los partidos. Después, claramente, va evolucionando la forma. Hice 99 partidos con la Selección. Es mucho tiempo. Me quedo con esa linda experiencia y ese aprendizaje que me sirve para hoy, que soy el técnico de Deportes Iquique. Pasé mucho tiempo aprendiendo y hoy hay que desarrollarlo.

¿Cuántos personajes o labores simuló para, como decimos en chileno, pasar piola?

Eso va a quedar como secreto de sumario. Escribí algunas cosas. En algún momento voy a sacar un libro, una serie de Netflix. Siempre lo digo así, porque son historias que quedaron ahí, de las que tengo un muy buen recuerdo.

Pillar al ‘Flaco’ Leiva llegó a ser un asunto de estado. Recuerdo que, en 2015, en Perú hasta una nota sacaron porque le habían ‘cazado’.

Todo mentira y usted sabe la verdad, porque ese día yo entré con ustedes. Esas cosas van a quedar ahí y me voy a quedar siempre con el recuerdo y el aprendizaje de esa etapa, pero hoy soy el entrenador de Deportes Iquique y mi desafío es en el día a día.

También recuerdo que, después de un 3-3 entre Chile y Colombia, a usted le molestó que La Tercera destacara su labor de espionaje.

Es que a ustedes los conozco. Llevo 30 años en el fútbol. 28, porque llegué en el 92 a las inferiores de la U. Y voy a estar 30 más. Tengo un gran respeto por la labor que hacen ustedes y por lo mismo exige ese respeto. Conozco a los periodistas y ellos conocen mi historia. Hay gente nueva que va llegando, que no te conoce… El fútbol no comienza cuando uno empieza a trabajar.

A propósito de esa época, y por la relación que tenía con Sampaoli, ¿se imaginó acompañándolo en su paso por la selección argentina y en el resto de los desafíos que ha afrontado?

Tuve muy buena relación con todos los entrenadores con los que me ha tocado trabajar. Por Sampaoli, Pizzi y Rueda tengo un gran respeto. Todos me dejaron cosas. El profe Reinaldo me enseñó muchas cosas. Ha vivido dos mundiales, mundiales juveniles. En Colombia dirigió en distintas divisiones. Entonces, compartió muchas cosas íntimas conmigo. Lo mismo del profe Bernardo Redín, por quien siento un aprecio enorme. Jugó un Mundial. Cómo uno no se va a entregar a ellos. En la etapa de Pizzi hice una gran amistad con Manuel Suárez. Ellos confiaban en tu trabajo y en la persona. Con el profe Jorge, lo mismo. Ellos están contentos porque me ven en un lugar al que les había comentado que quería llegar. El futuro no sabes donde te va a llevar.

¿Sampaoli le ha hablado del nivel de la Selección?

No, no. Son conversaciones privadas. No corresponde revelarlas.

¿Sigue pendiente de lo que pasa acá?

A veces.

¿Siente que Chile fue ingrato con Sampaoli?

No me gusta hablar de otras personas. Siento que no corresponde. Uno tiene que ser respetuoso. No es prudente, y menos de personas con las que generé mucha confianza, hablar en público.

Sí le puedo preguntar, porque lo he leído, respecto del respaldo hacia la gestión de Rueda.

Sí, porque hoy hablo desde esta posición, desde el entrenador de Deportes Iquique. Y yo tengo que brindarle todo el apoyo siempre, con los jugadores. Y siento que todos debemos apoyar el proceso. Todos queremos que Chile vaya al Mundial y lo que tenemos que hacer es apoyar el 100 por ciento de las decisiones que tome. Si a la Selección le va bien, nos va bien a todos.

¿Le gusta cómo juega la Selección de Rueda? ¿Es tan distinta a lo que hacía con Bielsa, Sampaoli o Pizzi?

La Selección hace diez años que juega siempre igual. Busca la posesión del balón. Hay una estadística que tengo yo nomás: de 99 partidos, en ocho nada más perdimos la posesión. Siempre buscó el protagonismo. El promedio de pases es casi de 600 con sobre el 85 por ciento de precisión. Siempre hablamos de la memoria táctica. Cuando se trabaja algo por mucho tiempo, se consigue una memoria en el jugador. Eso es lo que se ha producido en Chile. Siempre hablo en las charlas del ADN de Chile y eso se va creando en estas conductas individuales, grupales y colectivas. Así se consolida la memoria táctica. Estuve mucho tiempo trabajando en eso, casi ocho años. Uno termina siendo ladrón de ideas. Detectando conductas que no son naturales, que son diseñadas. Acciones que se van repitiendo. Y uno busca cómo las entrenaron. Es lo que uno busca.

¿Esta identidad puede mantenerse al margen de quien dirija la Selección?

Eso no solo pasa acá. Pasa en todo el mundo. En Paraguay, en Uruguay. Cada país tiene su forma, su ADN. El de Chile está ganado hace mucho tiempo. Lo que uno hace es adaptar. En los equipos pasa lo mismo. Uno no puede ir contra esa historia. Acá en Iquique hablamos de Tierra de Campeones y eso es compatible con lo que buscamos. Es más fácil poder hacerlo. El resultado te va confirmando o haciendo dudar de las ideas.

¿Cómo avizora la próxima fecha doble, con los partidos ante Perú y Venezuela?

Las Eliminatorias Sudamericanas son las más lindas del mundo, por lo competitivas que son. Uno dice ‘voy a sacar estos puntitos’ y no los saca. Depende de cómo te pille. La pandemia también tendrá que ver. La idea puede cambiar en cinco días. Esta etapa, como todas, genera que uno esté esperanzado. Ahora te hablo como hincha y uno quiere ir al Mundial.

¿Le dará el vuelito a la Generación Dorada para llegar a Qatar 2022?

Yo soy el hincha número 1 de la Selección. Y tengo mucha fe en el cuerpo técnico y en los jugadores. Ojalá que todos pensemos de la misma manera.

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