El deseo de cuatro futbolistas emprendedores: “Queremos volver y no quebrar”

La pandemia golpea fuerte el negocio de diferentes deportistas que hoy luchan por mantenerse en pie. Johnny, Cereceda, Álvarez y González relatan sus experiencias.




De la cancha al escritorio. Al gimnasio o a la clase vía Zoom. O a la administración de los negocios. La pandemia obligó a los futbolistas a replantearse y a redefinir sus prioridades. A involucrarse en los emprendimientos que tenían funcionando antes de que el coronavirus comenzara a causar estragos en el mundo entero para luchar por su supervivencia. Y, en algunos casos, a explorar nuevas áreas de desarrollo y, sobre todo, de aprendizaje. En definitiva, a innovar para generar recursos por otra vía. Relacionada con el deporte, en algunos casos, o no, en otros. La expansión es, en esta época, una necesidad. Y la cautela en la inversión, un sabio consejo.

Johnny Herrera, por ejemplo, lucha por mantener su emprendimiento en tiempos extremadamente complejos para el giro. Barbellbox es un gimnasio acondicionado para practicar crossfit, una de las actividades físicas más en boga en la actualidad. La leyenda de Universidad de Chile no solo busca la rentabilidad. También cumple parte de uno de sus sueños al momento de estudiar la carrera de Pedagogía en Educación Física, en 2003.

El gimnasio lo levantó junto a su socio, José Ignacio Uribe, a mediados de 2018. Ahora, cuando sus obligaciones con Everton se lo permiten, participa en reuniones para la reactivación del establecimiento. Está preocupado por la situación de su negocio, pero confiado en poder recuperar los meses perdidos por el coronavirus: “Ha sido todo bien duro. Paramos a mediados de marzo por la pandemia. Ya veníamos tocados por el estallido social. Eso nos afectó mucho. Tenemos un profe que vive en Maipú y otro en La Florida. A ellos les complicaba harto llegar a entrenar y eso nos obligaba a cerrar más temprano porque después se cerraban los metros y no se podían usar las micros. Eso nos obligaba a no hacer clases muy temprano ni tampoco muy tarde. Después en enero empezamos a repuntar, íbamos bien y pasó esto de la pandemia”, comienza relatando el actual portero del cuadro viñamarino.

El guardameta admite que el golpe fue duro, considerando que ya les había tocado enfrentar el estallido social, con el consiguiente cierre de las cortinas. “No hay bolsillo que aguante”, repite en más de una oportunidad. Sin embargo, destaca la ayuda del dueño del local ubicado en Manquehue, en Las Condes. “No nos ha cobrado arriendo. Estamos en conversaciones con él para poder llegar a un buen acuerdo. Queremos volver y no quebrar. Es imposible sostener un año de un centro de entrenamiento sin casi tener ingresos. Hay gastos que son elevados”, agrega.

Barbellbox se alista para el regreso. Al menos, llevan semanas trabajando para cumplir con todos los protocolos que han establecido las autoridades sanitarias para tal efecto. “Estamos con ansias de pasar a la siguiente fase y poder funcionar. Compramos todo para sanitizar el gimnasio porque entre clases también habrá que hacerlo. Los alumnos que vengan tendrán que sanitizar sus elementos y pasárselos a sus compañeros. Será como media hora entre clase para desinfectar todo, pero es parte de lo que nos piden y cumpliremos todo. Ha sido difícil estar sin poder recibir a nuestros alumnos, pero ellos nos han dado hartas ideas para poder volver. Los profes también han seguido enviando clases, a través de Instagram (Barbellbox_Chile). Aparte tenemos un patio súper amplio que es una ventaja para retornar considerando los espacios entre cada alumno. Tenemos toda la fe y estamos trabajando con más fuerza para volver con todo. Queremos seguir con vida y todavía tenemos la idea de seguir creciendo y tener una cadenita de Barbellbox”, enfatiza.

Johnny Herrera ha debido sufrir para mantener en pie el gimnasio que creó con un socio. Espera que el retorno paso a paso le ayude.

Roberto Cereceda se mueve en dos áreas. El lateral de O’Higgins es dueño del motel El Secreto, en Pudahuel, y de un complejo deportivo en Maipú. En ambos sufrió los perjuicios propios de la inactividad derivada del riesgo de contagios. “El motel se reactivó hace tres semanas. El toque de queda igual limitaba a la gente, por las horas hasta las que podía ir. Estuvimos cinco meses sin atender, sin trabajar. Y eso, como les pasó a una gran cantidad de empresas en todo el país y en el mundo, generó un problema grande. Tuvimos que recurrir a los bancos, retrasar cuotas”, explica.

La evolución de la pandemia ha permitido, paulatinamente, reabrir las habitaciones y las canchas. “En el caso del motel, la fase 3 ya nos favoreció para que la gente pudiera ir, para que pudiera estar un par de horas con cierta tranquilidad. Antes se trabajaba 24/7, pero ahora hay que asumir que la realidad cambió y que todos nos debemos adaptar a los nuevos tiempos. Va de todo público, no solo la pareja que anda en ‘la maldad’. También recibimos a muchos matrimonios que no tienen un espacio de intimidad en sus casas, por los niños. Y que se transforman en clientes habituales. Uno ya los conoce”, detalla. En el complejo deportivo sucede algo parecido. “Se reactivó rápido. Antes el mejor horario era de 9 a 10 de la noche. Ahora llegan desde las 18 horas. Trabajamos hasta las 22.30. Tenemos un salón de eventos, que ha sido más lento para ocuparlo. Ahora pueden asistir hasta 70 personas”, añade.

En ambos casos se han adoptado protocolos relacionados con la prevención del Covid-19. “En las canchas se toma la temperatura al ingreso. Se admiten cinco jugadores por lado o seis. La gente tiene que llegar 15 minutos antes y no se permite el ingreso de personas que estén participando de los partidos. Ya pudimos habilitar el casino. En los baños pueden entrar de dos personas”, detalla. En El Secreto hay un matiz. “Tenemos alcohol gel, las habitaciones se sanitizan después de cada uso. Adoptamos todas las precauciones del caso”, especifica. “¿Si les tomamos la temperatura? ¡Claro! Todos llegan marcando 44 grados”, bromea.

Roberto Cereceda, lateral de O’Higgins, tiene un motel y un complejo de canchas de fútbolito.

Iván Álvarez se cuenta entre quienes vieron en el actual escenario una oportunidad para emprender. Con las actividades en las divisiones menores de la UC suspendidas, el exdelantero cruzado, quien también ha incursionado en el triatlón, emprendió en el entrenamiento a distancia, a través de Zoom. “Empecé hace cinco meses. Soy fanático del deporte y como me quedaba tiempo libre, le saqué provecho. Me reinventé, pensé en qué hacer. Y le di nomás. Las rutinas son creaciones mías. Todo lo que enseño lo practico antes”, revela.

El inicio del negocio fue paulatino. “Empecé a entrenar gente en el condominio, amigos. Después, a familiares, como Cristián (el ex capitán de la UC) y sobrinos. Y de ahí me lancé con invitaciones a hacer entrenamientos. Ahora, las ofrezco en grupos, los lunes y miércoles, a las 19.30 horas. Y personalizados en cualquier horario. Me adapto”, dice. Para la difusión, aprovecha las redes sociales. “Está el instagram @get_fit_alvarez por el que me contacta la gente. El entrenamiento grupal vale 20 mil mensuales por persona, dos veces a la semana. Y el personalizado, depende. Si es dos veces a la semana, $ 60 mil y de ahí para arriba. También tengo una escuela de fútbol de adultos. Ahí trabaja conmigo Sebastián Barrientos. Hay 15 alumnos que tienen un plan que incluye un entrenamiento presencial de fútbol y uno por Zoom. Eso vale 50 mil pesos”, detalla.

El servicio es más amplio. “Mi señora es nutrióloga y tengo una alianza con ella, que les diseña un plan de trabajo a los alumnos del personalizado”, explica. El trabajo con los pequeños cruzados lo realiza a través de la misma plataforma. Y el desgaste, evidente. “Termino muerto”, grafica.

Iván Álvarez estableció un sistema de entrenamiento en distintas categorías.

Ignacio González establece la magnitud de su proyecto. “As Inmobiliario, a estas alturas, ya no es un emprendimiento. Es una empresa”, resalta antes de explicar el modelo de negocios de la asesora que comanda. También acota su alcance. “No es una corredora de propiedades, como lo han hecho aparecer equivocadamente, y tiene otro enfoque, el de la inversión. Tuvo un efecto positivo. Yo estaba estudiando ingeniería comercial y pensé en invertir. Los bienes raíces no demandan tiempo y son cosas que quedan a tu nombre. Al principio tuve trancas con el emprendimiento. Los futbolistas tenemos fama de desordenados y malos pagadores y eso no es bien visto en la banca. Decían que no teníamos educación financiera. Yo tenía claro que la vida continúa. El mismo fútbol me abrió las puertas, porque hay muchos empresarios a los que les gusta el fútbol. Muchos de ellos son colocolinos. Entonces, generé muchos contactos. En ese proceso, me di cuenta de que a muchos jugadores los estafaban”, recuerda el actual arquero de Antofagasta.

La última conclusión lo motivó a buscar soluciones. “Empecé a ver la forma de ayudar a mis colegas. Ahí apelé a los contactos para financiar los futbolistas. Pensé en que podía ayudar a muchos jugadores”, sostiene. As Inmobiliario se enfoca en la formación para la inversión. “La empresa hace un coaching para invertir sabiendo lo que estás haciendo. Actualmente, el 20 por ciento de la empresa son deportistas. Ahora, en pandemia, se generó el efecto de que muchos se dieron cuenta de que el primer perjuicio fue en el sueldo y no tenían algo a lo que echar mano. Ahí fue donde muchos se interesaron en el mundo inmobiliario, que es uno de los más estables. Incluso algunos optan por adquirir propiedades y arrendárselas a los mismos equipos”, detalla el golero. Otra área es la gestión de los créditos y la compra de las propiedades. “Se tramitan los créditos con la gente que los financia, los bancos, y ellos compran a través nuestro, que tenemos convenio con 15 inmobiliarias. El objetivo es darles seguridad a quienes prestan recursos. Nosotros cobramos la asesoría. Y si nos lo piden, también administramos las propiedades. Se ha dado un fenómeno interesante: que un jugador que invierte le arrienda a un hincha de su equipo. O al revés. Se genera un vínculo social”, resalta.

Nacho González, arquero de Antofagasta, posee una firma de inversión en bienes raíces.

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