El mercado esquelético

Esteban Pavez

Inversión escasa, predilección por los préstamos, retorno de viejos conocidos. Los grandes ni se mueven. La austeridad manda en la ventana invernal de transferencias.




El receso que vivió el Torneo Nacional por la Copa América ofreció a los clubes la oportunidad de reorganizarse de cara al segundo semestre. Durante el último mes, además, se abrió el mercado y los equipos han tenido la posibilidad de reforzarse, en una ventana de transferencias que permite la incorporación de hasta tres nuevos futbolistas por bando.

Hasta ahora, los equipos no han agotado sus posibilidades en un mercado dominado por la austeridad de las negociaciones. La excusa de los clubes es la misma: no hay dinero para traer a nadie. De hecho, el único club que cumplió con la cuota hasta ahora es Cobresal, que recuperó a Juan Carlos Gaete, contrató al paraguayo César Villagra y trajo de regreso a Chile a Marcelo Cañete, quien hace 8 años estuvo en la UC de Pizzi jugando la Copa Libertadores.

Escasean los recursos en la competencia local y hasta los elencos de mayores posibilidades económicas (que también son los de mayor convocatoria), han optado por salvaguardar la salud de sus economías. Unión Española, por ejemplo, solo sumó a un jugador proveniente de Melipilla, el volante de 27 años Mario Sandoval. Curicó reemplazó la partida de su goleador Mauro Quiroga con Diego Vera (34), proveniente de Tigre de Argentina. Y quizás el nombre más llamativo hasta ahora es el de Manuel Iturra (35), quien sorprendió firmando en Iquique. Pero la mayoría apostó por no traer a nadie.

Así, la Universidad Católica no suma incorporaciones y centró sus esfuerzos en retener a Puch y Aued. En Colo Colo, en tanto, no hay caras nuevas y empiezan a resignarse a la posibilidad de sumar nuevos elementos. Y en la U, como dejó claro desde el día uno la nueva cúpula administrativa, con Rodrigo Goldberg y Sergio Vargas a la cabeza, están apelando a "la creatividad" para potenciarse.

El caso azul es más dramático, pues les urgen nuevos futbolistas para enfrentar la lucha que tendrán por la permanencia durante la segunda rueda. Al equipo de Alfredo Arias ya llegó Marcos Riquelme (31 años, préstamo desde Bolívar sin costo) y Osvaldo González (34), gratis, pagándoles solamente el sueldo, e intentan encontrar una opción conveniente en todos los aspectos para incorporar uno más.

Azules y albos tienen, hoy, un denominador común: la falta de liquidez. "Estamos muy cautelosos en todo lo que significan nuevas inversiones o la traída de jugadores. No hay una billetera abultada", afirmó Harold Mayne-Nicholls en La Tercera respecto del presente que se vive en el Monumental. "Respondemos a políticas anuales. Hemos hecho un plan en el que sentimos que nos tiene que dar para todo el segundo semestre", refrendó Mario Salas.

El Superman de los laicos, en tanto, fue más enfático. "Mientras el mercado esté abierto, es una opción traer a alguien más. Pero no sabemos. Estamos en una situación financiera difícil", admitió, sin eufemismos. "Estamos hablando con el cuerpo técnico para ver cómo nos podemos potenciar, pero primero hay que ver si podemos contar con los recursos", dijo también, con poco para la interpretación sobre lo que se vive en el Centro Deportivo Azul. "El momento económico no es de vacas flacas, es de inexistentes vacas", resumió gráficamente Goldberg.

El resto

El resto de los clubes han seguido el mismo camino: inversión escasa, predilección por los préstamos, retorno de experimentados y viejos conocidos. La reanudación del campeonato se acerca y la austeridad surge como la característica principal del balompié nacional de hoy. El plazo para la inscripción de jugadores es "el día hábil anterior a la fecha 19" (quinta fecha de la segunda rueda de acuerdo a la programación de la ANFP) pero en el horizonte no se vislumbran grandes fichajes, ni inversiones que remezan el campeonato. El fútbol nacional está lejos de otros mercados y se adapta a su propia realidad.

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