El pacto de los diez meses: la intimidad del camarín de los Cóndores juveniles de cara a la final del World Rugby U20
Más allá de la abultada victoria sobre Brasil, el plantel chileno vive las horas previas a la definición ante Bélgica aferrado a la hermandad del grupo y a la disciplina defensiva. Un viaje al interior de un equipo que lleva casi un año preparándose para la definición este sábado.

El marcador final de 80-7 sobre Brasil desató la celebración en las tribunas del CARR del Parque Mahuida, pero en la interna de los Cóndores M20 la lectura es mucho más profunda. La clasificación a la gran final del World Rugby U20 Challenger Cup representa la consolidación de un proceso humano y táctico. El equipo nacional selló su paso al partido definitivo frente a Bélgica apostando por la madurez, el orden y un sentido de pertenencia inquebrantable.
Para los seleccionados, la goleada es la consecuencia lógica del rigor estratégico. Mateo Alcalde, referente del plantel, transparentó la satisfacción del camarín por el cumplimiento del plan trazado durante la semana: “Estamos muy felices todos, cumplimos uno de los objetivos que nos habíamos propuesto, que era el tema de la disciplina”.
El foco del equipo se mantiene centrado en el trabajo colectivo por sobre las individualidades. “Muy feliz por el equipo, creo que hicimos un buen partido y ahora... en un par de días nos vamos a la final, así que estamos muy felices, cada día más cerca de los objetivos que nos proponemos”, destacó Alcalde tras asegurar el boleto a la definición del título.
Benavente y el cerrojo defensivo
Dentro del engranaje nacional, la figura excluyente del encuentro fue Sebastián Benavente. El encargado de ejecutar las conversiones nacionales coronó su notable despliegue anotando un try recién iniciado el segundo lapso, desarticulando por completo la resistencia brasileña. Consultado sobre la mentalidad con la que encararon el duelo, Benavente señaló: “Siempre muy motivado de enfrentar a cualquier equipo y vamos a jugar todo contra cualquier equipo, si es Brasil, si es cualquiera”.
De cara al trascendental choque por el campeonato, la figura del partido agregó con convicción: “Expectativas muy altas, creo que va a ser un bonito partido y ojalá poder salir campeones”.
Esta brillantez ofensiva se sostiene sobre una estructura defensiva que el equipo logró blindar en el momento justo.

Mateo Alcalde profundizó en esta evolución táctica: “Me siento muy bien porque una espina que teníamos clavada era el tema de la disciplina en defensa y creo que el día de hoy lo pudimos recuperar muy bien a eso”. Este ajuste resulta vital, ya que, según las propias palabras del jugador, los deja “posicionados de una manera muy linda para encarar la final, que seguro va a ser un partido durísimo en ese aspecto del juego”.
Un objetivo forjado hace 10 meses
El ambiente en La Reina destila convicción de cara a la gran final de este sábado, a las 19.00 horas. Al frente estará un rival de enorme exigencia: Bélgica, escuadra que llega con un tremendo envión anímico tras encadenar victorias frente a Portugal, Canadá y la conseguida este lunes ante Namibia.
Este choque de invictos pondrá a prueba la fortaleza mental de un plantel que forjó su identidad en el silencio de los entrenamientos. Mateo Alcalde resumió a la perfección el espíritu de esta generación a horas de la definición mundialista: “Venimos trabajando hace 10 meses por esto, así que estamos un pasito más cerca de lo que hemos peleado durante mucho tiempo”.
Esa misma fe inquebrantable en el trabajo a largo plazo es compartida por Clemente Rodríguez, quien valoró especialmente la impecable labor en la retaguardia para mantener el cero: “Como equipo nos sentimos súper unidos y también la disciplina la mejoramos un montón. Tuvimos, si no me equivoco, ningún penal en defensa, así que excelente y a tirar para arriba ahora”.
Sobre la inminente disputa por el título, Rodríguez transparentó el sentir del camarín con una honestidad invaluable, reconociendo el peso de la localía. “Son las sensaciones clásicas que podemos sentir todos... mucha ansiedad, nerviosismo de mi parte, pero le tengo mucha confianza al proceso que hemos tenido y también obviamente mucha confianza a mis compañeros y en mí mismo”, confesó.
Al ser consultado sobre si imaginaba alcanzar esta instancia, su respuesta reflejó la madurez del grupo: “La verdad, nunca pensé en eso si te soy sincero, no me gusta escupir al cielo, pero siempre le tuve fe a nuestro proceso y al trabajo que hicimos, así que tampoco me sorprende llegar a la final”.
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