Fichajes que no pasarán a la historia: el equipo maldito de la U

U. de Chile, Lucas Aveldaño, Gabriel Torres, Nicolás Oroz, Sergio Vittor

De las 13 contrataciones que llegaron al CDA en 2019, ocho no estarán en el inicio de la pretemporada fijada para el 22 de diciembre. Un descalabro que le costó al club casi 4 millones de dólares.




El 2019 será un año que todos los hinchas de Universidad de Chile querrán olvidar rápidamente. El equipo finalizó penúltimo en la tabla, estuvo con el riesgo de descender durante buena parte de la temporada y recién sus fanáticos respiraron aliviados cuando el Consejo de Presidentes decidió dar por terminado el campeonato a seis fechas del final sin que ningún equipo perdiera la categoría. Una campaña negra, que tuvo muchos capítulos futbolísticos desastrosos y que dejó en evidencia, una vez más, un problema que se viene repitiendo desde hace varios años en el CDA: la mala elección de los fichajes.

Repasando todos los movimientos que realizó la U en la temporada que recién finalizó, al CDA arribaron en total 13 jugadores. Diez de ellos en la primera parte del año, elegidos fundamentalmente por el gerente deportivo de entonces, Sabino Aguad, y aceptados por Frank Kudelka. El resto apareció de cara al segundo semestre, cuando ya habían arribado Sergio Vargas y Rodrigo Goldberg a la institución. De todos ellos, siete ya se fueron del club (Lucas Aveldaño, Nicolás Oroz, Matías Campos Toro, Pablo Parra, Sergio Vittor, Marcos Riquelme y Gabriel Torres), dos no tienen claro su futuro pese a tener contrato vigente (Augusto Barrios y Matías Campos López), dos no cumplieron con las expectativas y arrancan desde atrás el siguiente torneo (Diego Carrasco y Jimmy Martínez), uno seguirá y peleará por ser titular (Osvaldo González)  y el restante debió irse a México porque Tigres decidió ubicarlo en otro equipo (Leandro Fernández).

En total, 11 futbolistas que no cumplieron con las expectativas y que le significaron a Azul Azul un desembolso de casi U$ 4 millones, sin la más mínima capacidad de retorno económico. Algunos, como Campos Toro y Torres, no alcanzaron a cumplir el año antes de salir a préstamos en busca de nuevos horizontes. El caso del lateral izquierdo, terminó yéndose a Santiago Wanderers, donde terminó consiguiendo el ascenso, aunque no tuvo demasiada regularidad. Lo paradójico ocurrió con el panameño, que terminó levantando la Copa Sudamericana con Independiente del Valle, jugando la final como titular y siendo héroe en la semifinal ante Corinthians  anotando dos goles en Brasil. Todavía le quedan seis meses más en el fútbol ecuatoriano.

Los jugadores extranjeros fueron un dolor de cabeza para la U. De los seis que llegaron durante este año, ninguno aparecerá en el CDA en 2020. Lo de Vittor, un jugador al que Kudelka comenzó a seducir con meses de anticipación a su firma con el club, fue quizás el caso más llamativo. No alcanzó a durar un semestre cuando debió regresar a Argentina, rescindiendo por anticipado su vínculo. En su país no tuvo mayores problemas para ser titular en Banfield. Aveldaño, Oroz y Riquelme, pese a tener mucha participación en la campaña, recibieron la notificación de parte de Caputto de que no serían tenidos en cuenta para la próxima campaña. El que sí respondió pese a que no alcanzó a estar una rueda completa fue Leandro Fernández, el uruguayo de 21 años que llegó a préstamos solo por seis meses por parte de Tigres. Aunque la dirigencia hizo todas las gestiones para conseguir una nueva cesión, desde México decidieron reincorporarlo.

Parra y Carrasco fueron las apuestas de Azul Azul desde la Primera B. Sin embargo, el rendimiento del equipo no los ayudó y ellos cuando tuvieron la chance de jugar tampoco demostraron mucho, El volante volverá a Calama tras finalizar su préstamo y el defensor tendrá que pelear ahora un puesto con Osvaldo González y Luis del Pino Mago, con quien la U tiene todo acordado desde lo económico, aunque Palestino insiste en que hará uso de la opción de compra.

La gran inversión de Azul Azul para la última campaña fue el exvolante de Huachipato, Jimmy Martínez, por quien pagaron un millón de dólares por la mitad de su carta. Las expectativas eran altísimas, sin embargo, a medida que fue pasando el año la desilusión de los dirigentes fue grande. El jugador nunca pareció encontrar su lugar en el equipo y todos los técnicos que tuvo en el año comenzaron a perder confianza en él. Habrá que ver cómo Caputto recuperar a un futbolista que en el sur mostró lo mejor de su repertorio.

Aunque tienen contrato vigente por varios años, Barrios y Campos López son dos jugadores que tienen sobre sus cabezas un signo de interrogación. La grave lesión que sufrió el lateral proveniente de Antofagasta pone dudas sobre su estado de forma para el próximo año. La prioridad además para el lateral derecho sigue siendo Matías Rodríguez, quien finalizó contrato y con quien negociarán esta semana su renovación. Sobre Campos López, la dirigencia tendrá que tomar una decisión porque le restan varios años de contrato, tiene un salario además alto para el mercado chileno, pero sus actuaciones en la U no dejaron conforme a nadie. Conseguirle un préstamos, dicen en el club, es complicado.

La vara para esta temporada está baja a la hora de salir a buscar refuerzos. El descalabro de 2019 fue demasiado grande como para que vuelvan a repetirlo. Un equipo maldito de fichajes que debe servir de lección para que en 2020 no vuelvan a pasar por lo mismo en la tabla de posiciones.

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