Heller traba su salida de la U

El empresario puso a última hora nuevas condiciones para vender sus acciones y complicó un acuerdo cuyo plazo vencía en la medianoche. En Azul Azul dieron por hecho la ruptura.




Carlos Heller frena la venta de Universidad de Chile. Lo hace el mismo día que vence el plazo de una oferta que tiene en su poder desde hace más de tres meses. Aprovecha hasta el último minuto para definir sus pasos a seguir en relación a la propuesta que existe sobre la mesa para adquirir el 63% de sus acciones en Azul Azul. En números, cerca de 28 millones de acciones que serían transferidas en US$ 14 millones.

Las partes involucradas aseguran que el empresario no envió una negativa formal, pero que el acuerdo lo dejó muy lejano. Con diferencias que, durante el día de ayer, parecieron imposibles de zanjar. Al empresario le siguió dando vueltas el no conocer con nombre y apellido a los eventuales compradores de la institución. A su círculo cercano le manifestó que teme que representantes estén detrás de la operación. “No voy a vender si no conozco al comprador. No me da confianza vender la U a alguien que no conozco”, decía hace unos días a La Tercera.

Los abogados que trabajan para Carlos Heller estuvieron en contacto durante toda la semana con su pares de la parte compradora. Se negociaron hasta última hora condiciones específicas para el traspaso. Sin embargo, hasta ayer temprano, esas variables seguían sin convencer el empresario oriundo de Los Ángeles, que siguió sumando exigencias el día en el que vencía el plazo. Fuentes conocedoras del proceso apuntan que los inversores estadounidenses que pretenden a la U quedaron muy decepcionados con este accionar.

Hasta ayer en la tarde, los asesores legales de la parte compradora siguieron trabajando en un plan satisfactorio para Heller, aunque desde Azul Azul ya dieron por descontado que la operación finalmente no se realizaría.

La poca información que se sabe de los oferentes fue siempre la gran traba. Sí se sabe que el empresario Michael Clark Varela aprovechó su dualidad de funciones como socio de Redwood Capital (asesor financiero de la venta) y como miembro del directorio de Sartor Finance Group (administradores del fondo de inversión que ofertó), para proponer a este último grupo financiero el negocio a fines del año pasado. Desde ahí se armó un fondo privado denominado Azul Azul. Sartor aporta alrededor del 20% del dinero, mientras que del 80% restante, un poco más de la mitad será provisto por inversores estadounidenses y la otra parte por cinco empresarios chilenos, de los cuales cuatro son fanáticos de la U y el quinto un conocido hombre de negocios. Estos últimos, sin embargo, siguen sin presentarse.

Lo cierto es que Heller tenía plazo hasta la medianoche para responder. Incluso se manejó la opción de elaborar una nueva carta contrato con otra fecha para que Heller diera su respuesta. La molestia y desagrado de los dineros extranjeros, sin embargo, corrían en contra de esta alternativa.

Desde el lado oferente aseguran que retractarse ahora del negocio le significará a Heller una millonaria multa. En el grupo cercano al accionista mayoritario niegan tal sanción. Dicen que no hay cláusula de penalización. Aseguran que en el acuerdo firmado el pasado 4 de septiembre se establece que “el contrato se suscribirá una vez que las partes estén acorde a sus términos, fecha que no podrá ser más allá del día viernes 25 de septiembre de 2020”. En este punto, se escuda Heller para argumentar su derecho gratuito a frenar la operación. Que la carta no es vinculante hasta el momento de firmar el contrato. Los abogados de una y otra parte le dan vueltas y vueltas a lo firmado.

En la directiva estudiantil la incertidumbre se multiplicó avanzadas las horas de este viernes. Desde Cristián Aubert hasta los diez miembros restantes de la mesa dirigencial. La información que les llegaba es que Heller no vendía. El argumento que más se repetía era que la falta de información que se tenía sobre los nuevos compradores frenó toda intención de venta. Venció el plazo y Heller sigue en la U. Es aún el accionista mayoritario de Azul Azul.

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