Ignacio Saavedra: “Salir campeón es una droga, siempre la quieres”

Mejor volante

Mejor volante: Saavedra y Castellani.

El joven volante de Universidad de Chile no se cansa de los títulos. Ni de los reconocimientos. Mejor volante, empatado con Castellani; a un voto de mejor jugador, y segundo futbolista revelación. Temporadón el suyo.




Ignacio Saavedra (22) solo sabe ser campeón. Desde que la joven estrella debutase en 2018 con Beñat San José, Universidad Católica siempre ha levantado el título de Primera División. Saavedra es el equilibrio del equipo, una pieza fundamental, y el tricampeonato conseguido viene a confirmarlo. Pero el fútbol no es el único interés del 8 de la UC: durante el estallido social se le vio participando activamente de las marchas en Plaza Baquedano. Un año después, en el plebiscito por una nueva Constitución, votó Apruebo y Convención Constituyente. “Siempre he sido así. El fútbol también te da esa realidad. Cuando estaba en las inferiores tuve muchos compañeros que no tenían una situación económica muy buena, tenían grandes carencias, y eso te va marcando. Es algo familiar y siempre trataré de tenerlo. Siempre seré socialmente activo”, cuenta a el deportivo.

¿Qué significa para usted este tricampeonato?

Mucha felicidad, orgullo, pero no solamente por mí, sino por mis compañeros, mi familia. Significa orgullo y trabajo. Eso es lo más importante. Felicidad.

¿Por qué Universidad Católica puede cambiar de técnico y salir campeón igual?

Es el grupo de jugadores que se ha armado durante estos tres años, los que han llegado, los que estuvieron. Es la mentalidad de todos, también del cuerpo técnico que llega, de la directiva. El técnico que llega propone su idea y nosotros la captamos rápidamente. Aparte está lo que hace la directiva.

¿Con qué título del tricampeonato se queda?

Todos tienen algo especial. Con Beñat fue mi debut y salimos campeones. Con Quinteros también, aunque terminó antes y la verdad es que ese año no jugué mucho, así que igual por ahí me dolió un poquito. Pero me quedo con el de este año, un año muy difícil mental y físicamente, y cuando teníamos charlas con mis compañeros se los decía: que este título iba a ser muy especial para mí, que era un título que significaba ganarlo con amigos, con compañeros, una familia, con gente que admiro y quiero. Por eso este título es el más especial de todos.

¿Cree que lo inusual de este año —la pandemia, las cuarentenas, la ausencia de público, la programación— agigante el logro de la UC?

No sé si agigantarlo. Creo que es para recordarlo. Será algo muy recordado. Para todos fue un año muy difícil, no solo para nosotros. No es agigantar, sino que será un recuerdo permanente. Católica será recordada como el equipo que fue campeón, tal vez, en el año más difícil a nivel mundial.

¿Este título es su consagración como jugador?

Para nada. Lo tomo como un paso más para seguir creciendo y aprendiendo. Me falta mucho, no es algo consagratorio, sino un pasito más en mi carrera, una estrellita más. 2020 fue de mucho aprendizaje y este año tengo pensado que debo mejorar muchas cosas. Sé que no soy un jugador consolidado, que debo seguir mejorando cosas que harán que asuma muchas más responsabilidades.

¿En qué le gustaría mejorar?

Me gustaría ser más prolijo en el campo rival, siento que puedo hacer las cosas bien, pero me falta un poco de personalidad, de creer que puedo hacerlo bien. Siempre hablábamos con Luciano y con el profe Holan sobre buscar el pase rompelíneas, que podría hacerlo mucho más. Puedo mejorar el remate al arco, si lo mejoro puede ser otro plus en mi juego. Más que mejorar, es tener más seguridad de que lo puedo hacer bien.

¿Cómo era la relación entre el plantel y Holan?

Muy buena. Es un gran entrenador, una gran persona. Nosotros como plantel somos un siete: todos los que nos pide lo hacemos y lo intentamos llevar a la cancha. Es muy exigente y eso saca lo mejor de nosotros. Es muy pasional, la verdad es que la relación es muy buena. Nos exige porque sabe que podemos dar más. Eso nos hizo sacar lo mejor de nosotros y es lo que nos tiene como campeones.

¿En qué aspectos lo hizo crecer Holan?

Durante la pandemia me hizo ver situaciones de juego donde podía mejorar mi posicionamiento y así recibir mejor la pelota. Cosas que no veía antes. Me decía que era el volante central del equipo y debía tener personalidad, que tenía que hablar, gritar y comunicarme. Pero me quedo con que me enseñó a posicionarme en la cancha. Y todavía creo que me falta, hay momentos en los que no estoy bien posicionado, pero él siempre me está dando tips para mejorar.

¿Lo desanimó no recibir ninguna nominación a la Roja? ¿Se preguntó por qué?

Nada. Lo he dicho siempre, en la selección hay muy buenos jugadores, sobre todo en la posición de volante. Te pones a ver nombre por nombre y hay jugadores que tuvieron gran carrera en Chile y ahora la están haciendo en Europa o en México, entonces nunca me desanimo. Nunca estuve esperando el llamado, sino que para mí fue hacer las cosas bien en el club y si llega, bien; si no, no importa, hay que seguir trabajando.

¿Cree que está listo para la Selección?

Eso es materia del técnico. Él tiene que ver si estoy listo o no, pero tampoco es que me postule ni nada. Hay jugadores muy top y tengo que seguir trabajando para en algún momento estar en su nivel, porque si vas a la Roja no vas a acompañas, sino que vas a aportar, a rendir.

¿Se ha puesto un plazo para dar el salto internacional?

No, vivo el día a día. Estoy contento en Católica, es el club que amo, amo todo, y la verdad es que estoy muy feliz aquí. No me he puesto plazos y ni siquiera me he puesto a pensar en eso. Mi enfoque siempre fue el tricampeonato.

Tiene 22 años y desde que debutó Católica siempre ha sido campeón. Hay consenso en que es uno de los mejores jugadores del torneo. El mejor centrocampista. ¿Se considera un prodigio?

Para nada. La verdad es que me tocó la suerte de tener un gran equipo y cuerpos técnicos muy trabajadores y competitivos. No creo que sea algo mío, somos muchos jugadores lo que conseguimos esto. Es netamente lo que haces como plantel y lo que cada uno se propone como jugador. No me siento un prodigio ni nada.

Pero es innegable que es un jugador talentoso. ¿Cuál es la receta para su rendimiento?

Sé cuáles son mis debilidades y siempre estoy intentando mejorar. No me quedo en el día a día. Al final esto es de entrenar, no siento que nací con un talento maravilloso como el que tiene Puch; lo mío ha sido netamente trabajo, proponerme cosas, saber mis debilidades y trabajar en base a eso. Esa es la receta: entrenar, escuchar, preguntar a los más grandes. El tema del cuidado, de la alimentación, del descanso, este año me di cuenta de la importancia de eso. Todo va de la mano.

¿Cuánta ambición le queda a este grupo? ¿Quieren el tetra y seguir haciendo historia?

Tal vez no lo hemos conversado, pero si me preguntas a mí la ambición siempre estará. Nuestra carrera es así. Estos días serán de celebrar y luego nos propondremos el tetra, que sería muy lindo para todos. Al final esto se contagia, ganas el campeonato y quieres seguir sintiendo esa sensación. Ojala todos la pudieran sentir. El salir campeón es una droga, siempre la quieres, las sensaciones son gratificantes y que no se pueden explicar. Ganas un campeonato, celebras y luego vuelves a pelear.

¿Cuál es la clave para que Católica continúe sacando buenos jugadores jóvenes como usted, Tapia, Núñez o Salomón?

La clave está en la gente que trabaja en el club, más que el proyecto en sí. O sea, siempre ha habido un proyecto de la cantera, de que deben jugar jugadores jóvenes, y eso se ha visto reflejado; pero creo que es la gente, los entrenadores, cada entrenador de cada categoría está muy inculcado con el club, te pasan esa responsabilidad de que ellos también fueron parte de Católica y de que se puede llegar al primer equipo. Eso ha llevado a que muchos jugadores debuten y que los técnicos confíen en ellos.

¿Qué pasó tras la eliminación de la Sudamericana? ¿Por qué el equipo se vino tan abajo física y futbolísticamente?

La eliminación contra Vélez fue un golpe muy duro a nivel grupal y personal. Me dolió bastante, me quedó dando muchas vueltas en la cabeza. Luego tuvimos los dos clásicos, los empatamos, pero por ahí quedó la sensación de que no nos repusimos muy rápido de la eliminación. Es normal, somos personas que teníamos muchas ilusiones, teníamos pena y te cuesta un poco arrancar de ahí de nuevo. También tuvimos la mala suerte de tener muchos lesionados, se nos fue cayendo gente importante, la gente joven que tuvo que asumir lo hizo muy bien, y los que tenían que tomar las banderas en cuanto a liderazgo también lo hizo muy bien.

¿Cree que fue un error despotenciarse con jugadores clave y no reforzarse? ¿Cree que eso puso en riesgo el tricampeonato?

No. Creo que la dirigencia ve lo que hace y lo que es mejor para el equipo. Creo que más allá de no reforzarse, hubo mala suerte con las lesiones. Fue un momento en que teníamos muchos lesionados, porque en tema de contrataciones el equipo estaba muy bien armado. Si no hubiese habido tantas el juego no se hubiera visto tan mermado.

¿Cree que Holan debió confiar antes en los más jóvenes y así evitar la seguidilla de lesiones?

No soy entrenador, no puedo ver esa parte. Pero si me preguntas a mí, te digo que como jugador también queremos jugar todos los partidos. Queremos demostrar, estar ahí y no perdernos ningún partido. Si el profe nos preguntaba si estábamos al 100% todos le íbamos a decir que sí. No creo que sea un tema de él, sino de nosotros que siempre queremos estar y competir.

¿Se sintieron perjudicados por el arbitraje?

Eso es opinión de cada uno. Yo nunca me sentí perjudicado. Recuerdo que una árbitro me dijo que ellos también eran humanos, o sea también se equivocan. Intentan ser lo más prolijo posible pero también tienen malos días. A veces uno queda con rabia por algún cobro, pero ya con la mente fría pensaba en que ellos también se pueden equivocar.

Aued suele decir muy seguido que Católica gana “contra todo y contra todos”. ¿Usted cree que salieron campeones “contra todo y contra todos?”?

Creo que lo decía más con respecto a que en ocasiones nos sentíamos sobrepasados por temas externos, pero para mí no fue que ganamos contra todos. A veces había cosas que uno no entendía y que costaba asumir, pero con Luciano hablábamos y al final éramos nosotros los que teníamos que sacar adelante esto.

¿Qué cosas?

Teníamos el calendario muy apretado. En seis días teníamos tres partidos y costaba mucho jugar, y jugábamos con equipos que tenían mucho descanso. Tampoco digo que sea culpa de los otros equipos ni nada.

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