Jaime García revive su cruda experiencia con el Covid-19: “Pensaba todos los días que me moría”

Jaime García, técnico de Ñublense, durante su participación en El diván del Kily, de El Deportivo.

El técnico de Ñublense se prepara para el debut ante Universidad Católica, sin olvidar los duros momentos que vivió hace unos meses, cuando estuvo en la UCI por coronavirus. El estratega, aborda, también, la antigua polémica por la presencia de Paula Navarro en su cuerpo técnico, mientras trabajaba en Santiago Morning.


Jaime García es un sobreviviente del Covid-19. Así, sin más. En diciembre, el técnico de Ñublense estuvo 12 días internado en la UCI del hospital Herminda Martin de Chillán, afectado por la enfermedad, de la que logró salir adelante con mínimas secuelas. Ahora, de hecho, está enfocado en la preparación del reestreno de los chillanejos en Primera División, frente a Universidad Católica. Sin embargo, frente al aumento de los contagios y las medidas que ha adoptado el gobierno para intentar combatirlos, el estratega repasa la experiencia más cruda de su vida. Hay en sus palabras un afán educativo, tal como el que ejerce a diario con sus pupilos en los Diablos Rojos. “Lo primero es que detrás de esto uno no se da cuenta de que tienes la familia. Uno está en un cuarto según la gravedad y no sabes nada para afuera y de afuera no saben nada para adentro. Entraste caminando y no sabes si sales en una bolsa negra. Al final, nosotros nos creemos de fierro. Somos irresponsables. Las mascarillas las usan por obligación, no porque hay que cuidarse. Esto se está desbordando y lo toman como si fuera un resfrío. Y no lo es. Yo la pasé mal”, recuerda en El diván del Kily, el programa de conversación de El Deportivo.

El técnico inspira y prosigue: “Es un virus que tiene una soledad súper compleja. Te atienden, pero estás todo el día solo. Estuve en la UCI y al final es tal la manera que te daña que o te recuperas o en tres días te aniquila. Yo estuve al borde de ser intubado. Tenía las vías respiratorias inflamadas, no podía respirar. Veía que todos los días me apagaba un poquito. Los pulmones los tenía negros. Los dolores. Saber que al lado tuyo tienen a alguien tapado con una sábana y al rato lo sacaban en una bolsa negra. Esto se está desbordando. No le tememos miedo a algo que genera consecuencias a ti y a tu familia. No te velan, no te ven, no te despiden. Pero hasta cuando no te toca no ves la realidad que está pasando. El bicho te va consumiendo. Yo soy hipertenso y me tomó con todo. No podía respirar. Pero esto afecta al entorno. Y lo otro, la gente que está en la primera línea de la salud, arriesga su vida por ti y no te conoce”,

El fútbol implementó un protocolo muy exigente para prevenir los contagios, ¿funcionó? Porque uno esperaría que no se produzcan este tipo de casos, como tampoco los que afectaron, por ejemplo, a la U o a otros planteles.

Yo creo que los protocolos están, no son malos, pero llega un momento en que, como ser humano, bajas los brazos, te confías. Este bicho te lo puedes pegar en cualquier lado. Tú vas al supermercado, recibes plata, recibes tarjetas. Es súper complicado. Las normas de seguridad están, pero, al final, los que tenemos que hacerlas, no las hacemos. Al final, nosotros bajamos los brazos, nos confiamos. Claro, a veces tú te cuidas, no sales, te proteges, están con el distanciamiento social, con todas las normas de seguridad, pero no sabes si el del lado también. Esto es un bicho que te pilla en el momento justo y preciso y te lo pegaste. Como todo juguetito nuevo, al comienzo cumples las normas. Después es uno el que deja de cumplir. En algo fallaste cuando te pegas el virus. Te puedes contagiar en cualquier lado, pero en algo fallaste.

Jaime García, en el estadio CAP
Jaime García, en el estadio CAP. (Foto: agenciauno

En su caso, ¿sospecha de alguna situación que pudo haber evitado?

Sí. Recuerdo que al principio se tomó muy fuerte todo, nadie salía de las casas. Uno iba al supermercado, que era el único momento de poder salir. Y, después, en algún trayecto o algo, me tengo que haber topado. Yo tuve que haber bajado la guardia, seguro. Uno muchas veces dice ‘fue un error’ o que pudo haber tenido más cuidado. Yo lo pasé súper mal. Olvídate. El pecho me dolía al respirar profundo, tenía que respirar muy corto. El dolor de cabeza era inmenso. El dolor de cuerpo, de espalda, se me acalambraban las piernas en la noche. No poder dormir. Fue súper fuerte. Lo que pasa es que ahora los cabros chicos están más a la deriva. La edad de los enfermos bajó. Ya no es de los 40 para arriba. Ya están en los 30. Ves las fiestas, que no están con mascarillas, que se le ha perdido el respeto a la autoridad, a la policía, al gobierno y no se le va a perder el respeto al virus que tú piensas que no se te va a pegar y está a la vuelta de la esquina.

¿Temió por su vida?

Todos los días. Todos los días lloraba. Conversaba con el ayudante, Diego, y le decía “huevón, no voy a salir de esta”. Yo respiraba con serias dificultades, se me cerraba el pecho, no me llegaba flujo a los pulmones. De un día para otro me soltó esto, un viernes, muy tarde, y en dos días estaba afuera. Pero es muy complicado. Ves personas que están al frente o al lado tuyo tapados con una sábana. Yo pensaba todos los días en que me moría. Aparte, salí con 14 kilos menos. No podía caminar bien, me costaba. Es un bicho que te mata en solitario. Siempre lo digo: “puedes entrar con mucha plata en el banco y te vas ‘pato’, peor que cualquier persona”. No puedes despedirte, no puedes hablar por teléfono. Todo lo que has conseguido en la vida, de buena o de mala manera, lo arrogante o lo tarado o lo mal jefe que fuiste en la vida lo pagas acá. Esta es una enfermedad que te pone en la bolsa y te fuiste, cagaste. Te tapan y te mandan al tiro al cementerio. No tienen tiempo para despedirte.

Lo veo repuesto, no sé si normal. ¿Le quedaron secuelas de la enfermedad?

Gracias a Dios no quedó nada más que el tema del cansancio, después de un mes, que me costaba respirar, los movimientos. Yo salí del Covid y quise ir al entrenamiento al otro día. Fui con 14 kilos menos, la cara de muerto no me quitaba nadie, todo negro. Uno ve impacto en algunas caras, en otras que no están ni ahí. Fui porque quise dar mi relato. A veces la gente piensa que esto les da a las personas de edad nomás. Y es súper complicado. Después, dirigí dos partidos. Me tenía que inhalar, porque me mareaba. Miraba para otro lado. Veía puras luces. Debí tener dos semanas de recuperación, pero era la única manera de estabilizar el grupo. No me arrepiento de haber hecho esa lugar. Detrás de Ñublense hay mucha alegría, porque acá se pasa mal, los contagios están complicados. Privilegié el tema de que mucha gente lo estaba pasando mal, el Campeonato. No lo volvería a hacer. Después de los partidos quedaba mal en todo sentido. Anímico. Y eso, después, no te lo agradece nadie. Lo hice con el sentido de llevarle una alegría a la gente.

Hablemos de fútbol. Ñublense debuta frente a la UC, ¿cómo ha sido la preparación?

La preparación va de la mano de todo lo que me ha pasado. Y creo que les pasó a muchos técnicos y jugadores. Ya no hay nada que temer. Vamos a enfrentar a un muy bien rival, que viene en alza, que maneja muy bien los tiempos, que creo que juega prácticamente solo. Llegó el técnico y salió campeón. Son jugadores muy inteligentes y rápidos, pero yo también hice un equipo muy dúctil. Han llegado jugadores de vasta experiencia a nivel de clubes, de campeonatos, pero yo apunté más a gente que estuviera comprometida con lo que pasa con la pandemia. Más que traer jugadores, traje buenas personas. Uno también entiende el mensaje. En algo me tengo que haber equivocado para haber pasado lo que pasé. La tengo que haber embarrado. He hecho un equipo bien sólido, de buena gente, que la tuve, alegre, como el Chiqui Cordero. El Pájaro Gutiérrez se reencantó de nuevo. Se ha ensamblado bien. Ahora, vamos a jugar con el campeón.

Es interesante conocer ese enfoque, ¿la pandemia se añade como factor a la hora de armar un plantel?

Es un tema súper personal. Al traer jugadores que estén casados, que tengan hijos, es otra responsabilidad. Puede ser que te contagies en cualquier lado. Bajaste la mascarilla, te pasaste un dedo y chao, pero es otro el tema cuando van a entrenar, a comprar. No sé si van a hacer una fiesta. Hemos pensado de buena forma y por ahí le hemos apuntado. Te estoy dando un tema mío, súper personal, que no todos a lo mejor comparten. También hay chicos que son solteros y se portan muy bien. Hablo de tenerle cuidado al virus.

¿Ha reforzado los mecanismos de control? ¿Se hace un técnico policía, sobre todo con los más jóvenes?

Es muy difícil. Tratas, pero los jóvenes son jóvenes. Hay mayor control del club, los más grandes caen sobre los más chicos, pero es muy difícil, porque en algún momento el joven sale, como salimos todos. O sea, en algún momento, todos salimos. Creo que, a pesar de que hemos tenido contagios, muy pocos, hemos estado a la altura.

¿Qué significa para usted dirigir en Primera?

Soy un tipo súper seguro, soy chileno. Creo que he dado la vuelta larga, me he preparado bien, no me he querido apurar. He hecho cimientos muy fuertes. No quiero ser el técnico que por subir quiera dirigir en Primera y salir lo más rápido posible. O que digan que el técnico que salió campeón en Primera B no sirve en Primera, porque eso lo han hecho los dirigentes, una parte de la gente, ni siquiera el periodismo. No quiero caer en eso, porque siento que vienen compañeros que tienen más virtudes que yo y siento que, más que un desafío personal, es uno que tenemos varios técnicos chilenos que tenemos la espinita clavada. El salto de calidad, del que muchos me han hablado, va de la mano de muchos factores: el ser competitivo, de que me den las armas para poder estar tranquilo, porque es fácil dirigir Ferraris. Me he preparado en estos casi diez años, porque lo he querido así. Tuve momentos para salir a dirigir antes y no lo hice porque quería cumplir mi objetivo. Hoy estoy encantado con la ciudad. He hecho el camino largo. A pesar de no ser conocido. En un momento estuve seis meses sin pega, pato, sin nada. Después me posiciono de nuevo, saco el equipo de abajo y casi subimos. Y ahora lo hicimos. Siempre he remado contra eso. Prefiero este camino.

Usted dice ‘porque soy chileno’, ¿se sienten amenazados, desplazados, sobre todo por los argentinos que llegan al país?

El tema no es de donde los traigan, es cómo están vendiendo el producto. Porque acá llega cualquiera con una pasantía y está dirigiendo. Como técnicos, nosotros no nos cubrimos. Cuando dirige un técnico chileno, llegan cinco currículos detrás. De afuera también han llegado entrenadores que han dejado una huella importante, pero que han sido los menos.

Jaime García, en un partido de Ñublense.
Jaime García, en un partido de Ñublense. (Foto: Agenciauno)

¿El técnico chileno se vende mal? ¿No es capaz de marketearse?

Yo no sé si has sabido de un técnico chileno que esté dirigiendo en Argentina. Ahí vienen otros temas. Yo me manejo solo. No tengo representante. Mi gran publicidad son los jugadores. Son el flyer que ha resaltado cómo dirijo, cómo soy como persona, cómo manejo los grupos, cómo llego al jugador. Por eso digo que acá, con poco, llega cualquiera y está dirigiendo. No es molestia. Nosotros somos responsables, como técnicos, de lo mal que nos hemos manejado. Egoístas, egocéntricos, tipos que pasan por el lado de un colega y no lo saludan. Es cuando dicen “eres más falso que abrazo de técnico”. Y lo he dicho siempre, no ahora, porque subí. Porque te está yendo mal y arriba hay cinco técnicos diciendo “este equipo yo lo puedo arreglar”. Al final, nosotros mismos no nos protegemos.

¿Cómo será el Ñublense que veremos en el torneo?

¿Te puedo hacer un pregunta yo?

Claro.

¿Crees que me van a esperar hasta la tercera fecha?

Difícil.

Yo no parámetro y no tengo espalda. Sigo y sigo mi camino hasta cuando toque una estrella mayor. A ver, creo que estoy armando un Ñublense muy competitivo y siento que será una sorpresa. Generalmente enfrento a mis rivales y trato de no vender algo que no tengo. Si me preguntas si voy a salir a presionar a Católica todo el partido, es muy difícil sostenerlo y mantenerlo sobre un equipo que tiene buen pie. Tienes que ser inteligente, saber los momentos, cuándo y cómo salir a apretar. Cuando te dicen ‘me gusta la presión alta y soy intenso’ es mentira. La presión alta y lo intenso te llega hasta cuando te toca un equipo de buen pie. Te saca el balón y dejaste de ser intenso y de ir a presionar arriba, y te desordena todo. Quiero ser un equipo súper equilibrado. Venimos subiendo recién. Tampoco quiero usar la palabra ‘mantenerme’, porque juegas al límite de todo al darles ese mensaje a los jugadores. Entonces, quiero buscar algo más importante. No sé el lugar, la posición, pero estar dentro de los 10 primeros, que puedes estar más tranquilo y de ahí para arriba estás más cerca de todo, pero con tranquilidad. Soy un tipo súper equilibrado y voy parando los equipos en la medida de que vamos jugando con los rivales.

¿Vio la Copa Libertadores femenina?

Sí, a Santiago Morning, a la U.

Por el Chago le quiero preguntar, porque es dirigido por una persona que estuvo con usted, Paula Navarro.

Bien. Paula… Se pintó algo que no era. Todavía cuento que en las redes sociales me daban como bombo y yo no tenía nada que ver. La Paula iba a entrenar. Con la Paula era un tema netamente profesional, ella también lo sabía. No era porque era mujer. Era un tema. Yo tenía un ayudante y no quería que me impusieran algo. Yo lo vi siempre como un tema profesional, nunca hubo un tema como que peleáramos. Siempre fui directo con ella y, me acuerdo, con don Miguel (Nasur), que querían imponer algo que yo no quería. Pero no porque fuera mujer. Se instaló algo que yo no había dicho. Nunca tuvimos un roce. Ella iba a los entrenamientos cuando quería. Y ahora que está dirigiendo, bien. Yo tengo una nutricionista que está trabajando con nosotros. Y el tema del arbitraje me parece extraordinario. Si son profesionales y están a la altura, se les tiene que pagar como a un hombre. Y si es técnico o quien sea, lo mismo. Rocío (Yáñez) en su momento era una tremenda entrenadora y fue abriendo sus puertas. ¿Por que una mujer no puede estar dirigiendo en el profesionalismo?.

Sus dirigidos sí admitían que era incómodo tener a una mujer en el camarín.

A lo mejor el jugador se siente incómodo en el sentido del camarín, cuando se desviste, pero nadie de entrenadora hará eso. Los jugadores a lo mejor lo toman como un momento de incomodidad, pero el entrenador o la entrenadora sabe el momento en que puede entrar en el camarín. No hay que confundir. Se saben los momentos. Con la nutricionista, no tengo problemas en que esté en el camarín. Al final, esto es fútbol. Cada uno sabe lo profesional que es. Pero a mí no me incomoda trabajar con mujeres.

Y al revés, ¿qué le aporta el enfoque femenino al fútbol?

Da la entrada para ver que sí nos podemos relacionar. Las mujeres son tan profesionales como son los hombres. O sea, llegan a ser hasta más aperradas, más comprometidas. Yo lo veo de esa forma, trabajando un poco con Paola. Las encuentro más aperradas, más motivadas. Son súper ubicadas para trabajar y no andan pensando en dirigir. Son las de confianza. En ese sentido, creo que son más rectas. Ellas no te hacen problemas. Como está pasando en el arbitraje, en algún momento una mujer será entrenadora en Chile. Por eso en ese momento no entendía nada. Decían que no la dejaba entrenar y era porque ella estaba en La Moneda. El tema de la mujer en el fútbol masculino es de corto plazo. Y el fútbol femenino se está empoderando. Falta que les den más oportunidades. Yo les pasaba todos mis materiales a la fama femenina.

¿Qué le parece la llegada de Lasarte a la Selección?

Es un poco lo que decía antes, de los extranjeros. Para mí, el es un señor del fútbol. Un tipo súper ubicado, con un mensaje claro, optimista, de unión. Un tipo que tiene calidad.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.