La hora del adiós

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El día después de la eliminación de Argentina fue traumático: jugadores yéndose cada uno por su cuenta y Sampaoli solo en Rusia. No será más el DT albiceleste.


No alcanzó a digerir el luto por la derrota del sábado ante Francia cuando recibió otro mazazo. Aún más duro que la propia caída en octavos de final. Jorge Sampaoli no será más el técnico de Argentina. Ni siquiera la millonaria cláusula que establece su contrato en caso de ser despedido resultó una traba para los dirigentes de la AFA a la hora de tomar una decisión con respecto al futuro del casildense. La eliminación, durísima desde lo deportivo y traumática por todo lo extrafutbolístico que adornó la estancia de la Albiceleste en Rusia, hacía imposible sostener la continuidad en el cargo del Zurdo, quien pese a sus deseos personales de continuar, también entiende que tiene todo en contra, incluidos a los propios futbolistas.

Lo que resta definir ahora es la fórmula de salida que aceptará Sampaoli. Según varios medios transandinos, los directivos de la AFA imaginaban que apenas consumada la derrota iba a poner su cargo a disposición. Algo que por supuesto no sucedió. Entonces, de acuerdo a las mismas versiones periodísticas, los regentes pensaron que ayer, ya en la soledad del lugar de concentración de la Albiceleste, donde permanecerá el casildense hasta abordar mañana el avión que lo trasladará de regreso a Buenos Aires, el técnico presentaría su renuncia. Situación que tampoco ocurrió.

El desencanto con Sampaoli invade a todos. No solo a los directivos. La dificultad que exhibió para armar un equipo, la inestabilidad, la pérdida de autoridad y algunas desprolijidades le quitaron todo el piso al preparador, que además perdió toda credibilidad delante del plantel. Los mismos que apoyaron hace un año su llegada, incluido Lionel Messi, le bajaron el pulgar incluso antes de que se consumara la eliminación. Y con ese contexto, su continuidad se hace insostenible, por más deseo de permanencia que tenga el propio entrenador.

Por ahora, desde la AFA, nadie quiere pronunciarse públicamente sobre la salida del técnico. Todos apuntan que la estrategia será la del desgaste, para que sea el técnico el que dé el paso al costado para evitar el pago de los 20 millones de dólares que establece el contrato en caso de rompimiento tras la Copa del Mundo. O en su defecto, que el técnico acepte recibir una indemnización aterrizada, algo que de acuerdo a los antecedentes del casildense no se ve muy posible.

Ayer Sampaoli se despidió de los jugadores, quienes prefirieron irse por su cuenta antes de regresar al país en el avión que los trasladó hasta Rusia. Uno de ellos fue Messi, quien habló brevemente con el técnico antes de tomar el vuelo rumbo a Barcelona, donde lo esperaba su familia. Los otros jugadores fueron abandonando uno a uno el búnker que los recibió antes del inicio del torneo, con más ganas de irse de vacaciones que dar la cara en Buenos Aires. Como para reflejar el estado de descomposición de un camarín que nunca tuvo un conductor claro, ni dentro ni fuera de la cancha, ni una idea de juego. Razones suficientes para que el proceso del Zurdo llegara a su fin.

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