Paola Muñoz & Aranza Villalón: el estallido del ciclismo femenino

Paola Muñoz y Aranza Villalón.

Pandemia, machismo, maternidad, vacío, una federación rota y mucho dopaje... La ciclista chilena más curtida y la más prometedora conversan sobre un convulso presente.




Pese al confinamiento, es difícil encontrar espacio en un día normal de Paola Muñoz (34 años) y Aranza Villalón (23). Las referentes de la bicicleta chilena han redibujado la rígida rutina que en una temporada mantendrían por otra distinta pero tanto o más exigente. Paola lo hace entrenando y siendo mamá por segunda vez, ahora de la pequeña Amanda; Aranza, con la misión de conservar el fuego que iluminará la que espera sea su mejor temporada. 2020 ha sido el año deportivo más extraño para ambas. El pasado más brillante del ciclismo femenino patrio y su más prometedor futuro fundidos en una conversación por videollamada compartida para La Tercera sobre un presente turbulento y muy ensuciado de su deporte, paralizado ahora por la fuerza mayor de la pandemia.

P: Para mí esto ha sido súper intenso. Estoy desde las sietede la mañana preparando los desayunos de mi familia. Luego, preparando a la Amanda para que no necesite de mí cuando transmito mis clases, que son a las nueve; también le he tenido que ayudar a la Javi con su clase del colegio por Zoom, y así sigo. No paro hasta la noche. Lo bonito es que mucha gente nos ha retribuido el cariño por estas clases. Leer que has cambiado la rutina de vida de gente es muy lindo. También sigo trabajando por las tardes con Gonzalo [Garrido, su esposo], repartiendo nuestros productos deportivos a los clientes. Y claro, también estamos cocinando mucho. Lo pasamos bien.

A: Sí, te adaptas. Yo hago menos horas en ruta, porque ahora lo hago sobre el rodillo. Pero mi día ha cambiado completamente, porque estoy acostumbrada a entrenar y ahora tengo que adaptarme a esta situación, en la que no se puede salir a entrenar. Muchas estamos en línea, con nuestros grupos de entrenamiento, para no desmotivarnos.

P: Nada comparado con los inicios. La verdad es que el ciclismo femenino en Chile al principio es súper duro, porque es un deporte bien machista. Los hombres marcan su espacio y que entre una mujer como que los hace sentir que les quitas un lugar. Yo de a poco me lo fui ganando. Llevo 20 años corriendo, 16 como profesional y al principio viajaba sola a los Panamericanos, cuando los otros países llevaban equipos completos. Fui ganando pruebas y comencé a demostrar que había buen ciclismo en Chile.

A: En mi caso fue distinto. Hago ciclismo desde los 12 años y a los 15 comencé a tener contacto con la Selección. Crecí con más ciclismo femenino, a diferencia tuya, y sí me ayudó a competir mejor afuera. En Chile predomina el ciclismo masculino, pero internacionalmente eso es distinto.

P: Hubo un año, hace harto, que se realizaron muchas carreras en Chile. Incluso hubo un ranking nacional con muchas mujeres. El problema fue que al competir internacionalmente solo llevaban a una ciclista y eso iba quitándole las ganas a muchas. Pero en esa época sí se hacía que esto creciera. Para mí, está claro que el mal manejo dirigencial que vive la Federación durante muchísimos años ha hecho que hoy no tengamos ni calendario de competencias. Desde 2018 que no hay Vuelta a Chile masculina; femenina, hace mucho más.

“Aquí los hombres marcan su espacio y que entre una mujer los hace sentir que les quitas un lugar”

A: Claro, cuando yo ingresé tú eras la deportista a seguir. Había otras de pista, pero eras tú a la que mirábamos. Recuerdo esa etapa. Hubo carreras. La Vuelta a Curicó fue la más popular, pero lamentablemente luego hubo una pobreza del calendario nacional. Por eso, si una chilena se enfoca en ser algo más en el ciclismo, sí o sí debe apuntar al extranjero. Los campeonatos panamericanos son fundamentales para mostrar tu talento y que te miren equipos internacionales.

P: Prepararse en Chile, sin calendaruio de competencias es súper difícil. Se necesitan habilidades para realmente ser ciclista, que no todas manejan. Saber ubicarte en el pelotón, leer la dirección del viento, saber en qué puesto vas... Y todo eso te lo dan las carreras. Para Santiago 2014, cuando había dos federaciones, no tuvimos carreras en ese año. Imagina las ganas con las que salimos a correr. Entrenamos un año completo en el gimnasio para correr una sola carrera, con sesiones durísimas. Al final, no me afectó y gané. Pero hay muchas deportistas a las que les afecta no correr y después no saben cómo enfrentar una carrera.

A: Planificar para pocas carreras en el año es difícil, pero nosotras igual hemos tenido la suerte de correr Canadela [Canal Nacional Deportivo Laboral], que es un calendario con actividad todos los domingos. Yo ahí aprendí todo lo que describes, junto a los hombres. En esas carreras debes ganarte tu posición en el pelotón; no te miran como una mujer, sobre todo si le puedes ganar. Poco a poco me fui ganando ese espacio, pero no se ha entendido mucho el respeto a la mujer en estas competencias. Igual, se están viendo más mujeres ahí y de a poco los ciclistas han entendido que nosotras vamos a correr porque necesitamos adquirir más experiencia.

P: Yo quiero decir esto con mucho cariño, pero me ha tocado ver que se pierde un poco el control en estas carreras. Hay muchos ciclistas que no respetan las pistas y se pasan a la de los autos, poniéndonos en riesgo a todos. Las carreras de ciclismo son una lucha de espacio y todos quieren ganar el suyo. El problema es que muchos ciclistas no se van por la derecha, arriesgando encontrarse con un auto de frente. Por otro lado, en estas carreras la lucha es fuerte, pero se da aquí o donde sea. El año pasado me pegaron combos y codazos por meterme a un sprint en Australia [en una competencia femenina], porque hay mucho en juego. Es la esencia del ciclismo y cada quien adopta su personaje. El mío es el de la que corre callada. Hay otros que son más habladores, de apelar a lo psicológico.

A: Siempre hay golpes al llegar a la meta. Obviamente, cuando estás corriendo tu mente cambia, porque te enfocas en lo que estás haciendo. Yo soy de bajo perfil. Y ahora, mira... venía preparando una gran temporada, pero todo se congeló. Sin carreras a nivel internacional, solo queda ver cómo avanza la pandemia. Es una gran incertidumbre. Esto nos vino a pegar muy fuerte a todos y espero que salgamos muy fortalecidos, aprendiendo a valorar las cosas más simples de la vida.

“Nos controlan muchísimo más. Estamos muy manchados por los compañeros y los dirigentes”.

P: Sí. Pienso que todo pasa por algo y por eso estoy muy tranquila. Fui mamá hace tres meses y me tiene más motivada que nunca. De hecho, estoy entrenando más que cuando estaba en temporada, nunca había hecho tanto rodillo. El virus marcará un antes y un después. No todos los deportistas saldrán fuertes de esta situación. Hay muchos con problemas por el encierro, con crisis de ansiedad y con subidas de peso. Yo he bajado, pero porque me he mantenido haciendo clases en línea, haciendo rutinas. Quiero demostrar que pese a dar a luz hace tres meses, se puede estar activa y fuerte. Mi objetivo siempre fue volver el próximo año, y hacerlo fuerte.

A: Yo me proyecto a darme el lujo de ser mamá al final de mi carrera deportiva, cuando tenga el espacio. Cuando estás en el alto rendimiento, no tienes mucho tiempo. A ti misma te pasa que tienes que irte meses afuera, o a compañeras que lo sufrían por estar lejos de sus hijos. Por eso, quiero cumplir antes mis metas. Pero ser mamá es algo que quiero hacer.

P: Pero debes querer ser mamá siempre. No solo cuando puedas.

A: Es que es algo que te cambia completamente la situación, poh, Paola. Te absorbe el tiempo ser mamá.

P: La verdad es que ser mamá es una fortuna que no todas tienen. Muchas amigas quisieron serlo después de sus carreras y no pudieron. Yo siempre quise ser mamá joven, porque sentía que el deporte iba a terminar siendo un círculo que me iba a consumir, me iba a dejar sola y yo quería entregarle mis herramientas y experiencia a mis hijos. Ahora llegó mi segunda hija, cuando estaba en mi mejor momento, compitiendo con las mejores del mundo. Me sentía una máquina, escalando bien, disfrutando a concho, pero nuestro sueño era ser papás. Nos dimos cuenta de que nos estábamos preocupando de puras tonteras, como los líos de la federación. Así que decidimos que llegara Amanda y la disfruto a concho. Llegó hace tres meses, pero yo ya estoy moviendo las cargas de entrenamiento del año pasado, demostrando que es posible volver. Tuve una cesárea, el doctor me dijo que a los seis meses recién iba a poder volver a hacer abdominales, pero ya estoy haciéndolos. Pero Aranza, tienes razón en algo, se necesita tener una pareja y gente que te apoye mucho. Mi ejemplo es Kristine Armstrong, campeona olímpica contrarreloj tres veces consecutivas, con 46 años y tres hijos.

A: No hay mucha sororidad en el ciclismo.

P: Hemos tenido problemas de liderazgos y como no tenemos muchas carreras, se ha desarrollado envidia entre nosotras, porque todas creen que son buenas para todo. Tú y yo, que hemos corrido afuera, entendemos que cada una cumple con ciertas habilidades. Tengo claro que en una etapa de subida tengo compañeras mejores, o que el sprint es mi especialidad. Eso no todas lo entienden. Y peor con la federación aún a la deriva.

A: En estos momentos es difícil pensar en una solución. Espero que la Ministra del Deporte continúe trabajando para que en el futuro se solucionen todos los problemas, porque así como estamos es imposible proyectarse como deportista profesional en Chile.

P: Yo he vivido muchas crisis y la verdad es que estoy muy desilusionada de los dirigentes del ciclismo nacional. Este es un deporte hermoso y tenemos ciclistas muy buenas. Por otra parte, lamentablemente, haya o no haya federación, yo seguiré proyectando mi carrera. Ya tengo invitaciones para México, Guatemala y, al final, si no se arregla esta situación, tendré que pedir algún permiso para competir, pero no puedo depender de si hay o no hay federación.

A: Con toda esta situación, al final los más perjudicados son los que vienen en camino. Hay que entender que todo el daño que se ha hecho es contra el futuro del deporte en general, porque las categorías menores hoy no tienen nada. Pero hay gente que está trabajando con niños, gente que cree en el ciclismo nacional. Mi pareja, Daniel [Bretti], tiene un proyecto con menores, y continúa con él sin importar lo que vaya a pasar con la federación.

P: Las autoridades deben imponer estándares más estrictos para que una federación se asocie al COCh. Que la gente que llegue cumpla con esos estándares básicos. Lo mínimo es que creen un calendario anual activo, es algo básico para que esto mejore.

A: El problema son los estatutos antiguos que tiene la federación, algo que se ha demostrado con los años. Hay que cambiarlos, hacerlos más estrictos, y conseguir dirigentes que sí quieran sacar el ciclismo adelante. Y las manchas que ha dejado el dopaje es la gota que rebalsó el vaso. El año pasado, antes de Lima, hubo un doping tras otro. Y yo no sé si es por ser chilenos, pero desde hace algunos años a nosotros nos controlan muchísimo más. Es porque estamos muy manchados, tanto por nuestros compañeros, como por los dirigentes.

P: Yo lo que veo es que el ciclismo es uno de los deportes más controlados, y por eso tiene más casos. Pero también hay otros. Digo esto, porque no me gusta encasillar a nadie. Creo que todos los deportistas, al federarnos, tenemos las reglas claras y tenemos sitios para consultar cualquier tipo de dudas en esta materia. De todas formas, está bien que nos controlen, son parte de las reglas del juego y quienes las transgredan dañan su carrera, es una lástima.

A: Igual este año el ciclismo iba a estar mucho más controlado, con la CNCD tomando muestras de menores, incluso. Toda esta situación chilena ha sido una alarma nacional e internacional. Lo bueno es que esto viene a nivelar las cosas, porque hay más resguardo al juego limpio.

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