¿Para qué me iría? Futbolistas extraordinarios que se apagaron tras cambiar de equipo

Alexis, Ortega, Didí, James… una serie de jugadores que fueron fichados como estrellas y han fracasado ante las expectativas en ellos.




La costosa reparación de Alexis

El caso más evidente. Tras terminar de gran forma individual su última temporada en Barcelona, Alexis Sánchez puso atención a las ofertas y fue Arsene Wenger quien lo convenció de ir al Arsenal, un equipo de menor jerarquía pero que le aseguraba un papel protagónico. El tocopillano maravilló a los hinchas gunners y a los fanáticos de la Premier League. Explotó como nunca en Inglaterra, donde logró su mejor promedio de gol y una gran cantidad de asistencias. Su ambición lo hizo querer más y ante la disputa del Manchester City y el Manchester United por contar con él, declinó finalmente por los Diablos Rojos, donde fue presentado como una estrella de la música. Pero el piano se desafinó y ni Mourinho ni Solskjaer lograron levantar el nivel de Alexis, el mejor pagado de la Premier, con un sueldo de 450 mil euros por semana. Fue cedido al Inter donde aún busca un espacio en el equipo de Antonio Conte.


La insistencia de Castillo

El delantero Nicolás Castillo comenzó su carrera en Universidad Católica, el club de sus amores, e inmediatamente llamó la atención por su potencia en el área ofensiva. Sus buenas actuaciones lo llevaron al Brujas, pero no cumplió como esperaban en Bélgica. Tampoco en el Mainz 05 (2015) ni en el Frosinone. En su regreso a la UC retomó su nivel, que lo llevó al Pumas de México, donde se convirtió en uno de los mejores jugadores del campeonato. Sus actuaciones le dieron una nueva oportunidad en Europa con el Benfica. Pero la historia se repitió. Castillo volvió como estrella y figura al América, donde aún no está cerca de consolidarse, mucho menos ahora que vive un largo proceso de recuperación por una lesión en el muslo derecho.


El mareo europeo de Ortega

Ariel Ortega comenzó su carrera futbolística en River Plate (1991) y se transformó en una de las mayores promesas del fútbol argentino en aquellos años. Sus grandes actuaciones en el equipo Millonario lo hicieron fichar por el Valencia, donde llegó como estrella, pero sus diferencias con el entrenador Claudio Ranieri, quien no aceptó sus maneras de pasar el tiempo libre, le restaron minutos en el campo de juego. Fue transferido a la Sampdoria pero no rindió como se espera en el Calcio. De ahí en adelante comenzó a agotar sus opciones; volvió a River y luego regresó a Europa para fichar con el Fenerbahce. Tras no cumplir el contrato con el club turco, fue sancionado a no poder jugar profesionalmente. Tras desbaratar el conflicto, volvió a Argentina, donde defendió a una serie de clubes antes de finalizar su carrera en Defensores de Belgrano.


Era mejor soñar

Iván Zamorano nunca ocultó su deseo de jugar alguna vez por Colo Colo. Los hinchas albos debían ser pacientes para ver ese momento, ya que una exitosa carrera en Europa aplazaba cada año más ese suceso. Tras triunfar en el Real Madrid, donde consiguió un título de liga para el club merengue después de cinco años, coronándose como Pichichi del torneo, luego en el Inter, lugar donde encontró un espacio a pesar de la enorme competencia en los puestos de ataque, con el Fenómeno Ronaldo en el equipo, Iván inició el fin de su viaje. Primero fue el América de México, donde debutó con una tripleta y se coronó campeón del torneo local (2002). Luego vendría el turno de Colo Colo, donde cumpliría su sueño y el de su padre, pero las circunstancias no fueron las mejores. Llegó a jugar gratis a un club que estaba en un delicado estado financiero. El exdelantero alcanzó a jugar 18 partidos con el Cacique antes de un parón abrupto. En la final de vuelta del Apertura 2003, entre Cobreloa y los albos, Zamorano agredió al árbitro Carlos Chandía y recibió un duro castigo. Nunca más jugó un partido profesional.


Godín, un candado roto

Los nueve años del uruguayo Diego Godín en el Atlético de Madrid lo convirtieron en un jugador histórico del club. El defensor fue pieza clave en el equipo de Diego Simeone en una de las etapas doradas de los colchoneros. Allí alzó un título de liga en 2014, después de 18 años de sequía para los madrileños y disputó dos finales de Champions League (2014 y 2016) ante su clásico rival. Con 34 años llegó al Inter de Milán como estrella, junto con Alexis Sánchez. Y tal como el chileno, aún no encuentra un espacio en el equipo de Antonio Conte.


El inadaptado Riquelme

El argentino Juan Román Riquelme logró ser ídolo de Boca Juniors con tan solo 22 años. El exvolante fue parte del equipo histórico que dirigía Carlos Bianchi, que fue bicampeón de la Copa Libertadores en 2000 y 2001. Su gran actuación ante el Real Madrid en la final intercontinental en 2000 fue una vitrina mundial. Un Barcelona que se encontraba en etapa de transición puso sus ojos en él. Riquelme llegó como figura pero no logró consolidarse, no por bajo rendimiento, sino por no lograr adaptarse al esquema de juego del holandés Louis Van Gaal. Tuvo otra oportunidad en Europa, donde sí fue estrella y figura, esta vez en el Villarreal, pero sus diferencias con el entrenador Manuel Pellegrini acabaron de manera abrupta con su estadía en la mejor etapa en la historia del Submarino Amarillo.


Jorge Toro y el sueño chileno

La actuación de los seleccionados nacionales en el Mundial de 1962 fue extraordinaria. Pero un hombre estuvo por sobre el resto: Jorge Toro. El exvolante fue el más destacado de la Roja en el histórico tercer lugar obtenido en la cita global. En una Italia que por esos años estaba mucho más lejana de Sudamérica que ahora, pusieron sus ojos en él. Toro se convirtió en el primer chileno en jugar en la Serie A. En 1962 fue transferido a la Sampdoria. Pero no logró consolidarse. Solo en el Modena tuvo más presencia, donde jugó durante dos periodos. Volvió a Colo Colo y tampoco logró retomar su nivel de antaño. Luego jugó en Unión Española, consagrándose como campeón en 1973. Finalizó su carrera en Deportes La Serena en 1976.


Didí, la estrella que se apagó en el Real Madrid

El recuerdo del joven Pelé en el Mundial de Suecia 1958 abarcó tanto que hizo olvidar al resto, hasta al propio Didí, la verdadera estrella de Brasil en su primer título mundial. El volante ofensivo, que en Botafogo anotó 113 goles en 313 partidos, llegó al Real Madrid, equipo que se caracteriza por fichar a los mejores jugadores del planeta. El brasileño no estuvo a la altura en una de las grandes etapas de la institución. Su estilo de vida y sus problemas de adaptación lo alejaron de la titularidad. Fue criticado por sus propios compañeros, tales como Di Stéfano y Puskas, por su falta de sacrificio.


A James le cortaron la cumbia

El colombiano James Rodríguez demostró su gran calidad técnica en el Mundial de Brasil 2014. Con 23 años, fue una de las figuras del certamen y el Real Madrid puso sus ojos en él. Tras una excelente temporada en el Monaco, fichó por el club merengue. Su primera temporada no fue mala, con 17 goles y 18 asistencias en los 46 partidos que disputó en todos los campeonatos. Pero las expectativas eran altas y no lograba cumplirlas. El entrenador Zinedine Zidane no le aseguró un puesto y el volante cafetero comenzó un declive. Fue cedido al Bayern Múnich, donde sumó más minutos durante dos temporadas. Hoy está de regreso en el Madrid y los minutos en cancha escasean cada vez más.


La esperanza que se diluyó

Pocos jugadores han agitado tanto el fútbol chileno como lo hizo Matías Fernández en su primera etapa con la camiseta de Colo Colo. El volante maravilló a los fanáticos chilenos y expandió sus elogios hacia el extranjero. Su capacidad técnica superior, que le permitía llegar al arco con facilidad y realizar un juego en equipo de manera impecable, lo encumbró a ser una de las mayores promesas del fútbol nacional. Fue elegido el mejor jugador de América en 2006, luego de jugar la final de la Copa Sudamericana. Su partida era inevitable y solo faltaba elegir. Y optó por el Villarreal que dirigía Manuel Pellegrini. Matías acaparó las miradas pero no logró convencer del todo. Tuvo una extensa carrera en Europa y donde más destacó fue en el Sporting de Lisboa y en la Fiorentina, pero nunca al nivel que se esperó.

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