Renovación y la mano uruguaya: claves del salto de calidad de los Cóndores

Chile celebra tras la victoria frente a Uruguay. Foto: Víctor Montalva

El proyecto que tiene a los Cóndores cómo segundos en el Sudamericano desarrollado en Uruguay, donde derrotaron a los locales por tercera vez en su historia. El plan apunta a clasificar al Mundial de 2023.




Los Cóndores sumaron ayer la primera victoria en el Sudamericano, pero el optimismo está más presente que nunca en el camarín. Derrotaron a Uruguay (22-21) en el Centenario de Montevideo, un hito que por tercera vez en la historia ocurre. Además, lo hicieron en un partido que debieron dar vuelta. No es casualidad. En el debut, frente a Argentina XV, cayeron en el último minuto por un penal, una derrota que pese a lo amargo de su desenlace, trajo confianza en el plantel.

No ocurría hace varios años, pero este 2020 Chile está demostrando credenciales para entusiasmarse. Pese a la pandemia por el COVID-19, la selección ha luchado para no bajar en su nivel y mantener el proceso que desde hace dos años lidera el uruguayo Pablo Lemoine, el head coach del equipo nacional.

“Todo el proceso de trabajo desde marzo hasta ahora ha sido desafiante”, confiesa Lemoine. El entrenador llevó a Uruguay a un mundial y en Chile espera conseguir lo mismo. Sabe que no será sencillo, pero hasta ahora ha conseguido mantener intacto el proyecto: “Esto nos da la seguridad de que el trabajo que venimos realizando se está pagando y que el potencial lo tenía el rugby chileno”.

Pese a la pandemia, en Chile el rugby continuó trabajando a paso firme. Con Selknam, la franquicia chilena que participa en la primera liga profesional sudamericana y que es una de las bases para nutrir a la selección, el trabajo de los 50 seleccionados que entrenan bajo el mando del staff técnico ha sido total. Aunque debieron hacerlo de forma remota durante los primeros meses, apenas volvieron al Centro de Alto Rendimiento (CAR) de La Reina continuaron trabajando.

“Por suerte los jugadores nunca dejaron de entrenar. Primero eran solo formaciones fijas del juego, pero cuando nos autorizaron a volver al juego, continuamos”, confiesa Cristián Rudloff, presidente de Chile Rugby, la federación nacional.

Y cada vez lo hacen de forma más profesional. GPS en entrenamientos y juegos, videoanálisis del partido al entretiempo y al final, y un amplio staff de profesionales trabajando en todas las áreas tienen a Chile soñando en cosas grandes. “Incluso nos miden por GPS cuando un jugador ha corrido suficiente en un entrenamiento, para no fatigar a nadie, o también nos graban con dron en los entrenamientos, para después corregir cosas. Esos detalles son los que nos han ayudado a mejorar aún más”, asegura Francisco Urroz, apertura del equipo nacional.

Y no solo eso. En Uruguay, Chile está siendo acompañado por un equipo técnico compuesto por 12 profesionales. Y entre ellos, destaca la presencia de Federico Todeschini, ex Puma de bronce en 2007, o Nicolás Bruzzone, destacado argentino en la selección de seven a side. “La experiencia de ellos es algo que también nos ha aportado muchísimo”, sostiene Urroz. A ellos, se suma Edmundo Olfos y Ricardo Cortés, entre otros.

El proyecto es ambicioso y busca clasificar a Chile al Mundial de Rugby. Y en él ha acompañado de varios ex seleccionados chilenos, que ahora asumieron una faceta dirigencial. Uno de ellos es Sebastián Pizarro, ex cóndor desde finales de los 90, miembro de la selección que más cerca estuvo de llegar a un mundial, el de Australia 2003 y ahora encargado del área de alto rendimiento de la federación.

Es claro en su perspectiva: “Lo primordial es que hoy tenemos un lineamiento claro con el plan del desarrollo estratégico, que va no solo en tener una buena selección, sino también en desarrollar el rugby en todas sus áreas, con una gran cantidad de jugadores como parte del proceso".

Además, Pizarro está a cargo de echar a andar los CAR provinciales. Por ahora, Viña del Mar y Concepción, las dos regiones con mayor desarrollo del deporte, son los que están funcionando. “La idea de ahí no es solo preocuparse de los jugadores de alto rendimiento, sino capacitar a entrenadores, dirigentes y árbitros, para que todos estemos alineados en este proyecto”, comenta entusiasmado. Para los próximos meses se espera abrir uno nuevo en Antofagasta, para mejorar el nivel del rugby en el norte del país.

Por ahora, el entusiasmo es grande. El propio Lemoine, siempre mordaz en su análisis, elogia lo que está consiguiendo el quince chileno. "El equipo entendió que la agresividad física y mental debe ser constante durante todo el partido y de todos los jugadores. También hemos avanzado mucho en los forwards, sobre todo en los cinco de adelante, pero también los backs, que en el duelo físico están mostrando otras cartas”.

Por ahora, Chile continúa avanzando escalones en su camino a la profesionalización. No será sencillo, pero tras casi dos años de proceso, los resultados comienzan a darse. Francia 2023 y continuar desarrollando el rugby en el país es el objetivo.

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